Jueves 21 de Abril de 2022
El presidente ruso Vladimir Putin proclamó "la victoria" en la batalla por Mariúpol aunque horas antes ordenó a sus tropas no arriesgarse a más pérdidas tomando por asalto una enorme planta siderúrgica que representa el último bastión ucraniano en esta ciudad portuaria. La "victoria" proclamada así por Putin es doblemente dudosa: por un lado los ucranianos resisten contra todo pronóstico en la siderúrgica y sólo un bombardeo con armas pesadas podrá terminar con ellos _y los 200 civiles que están con ellos_ y por otra, Mariupol se ha vuelto una victoria pírrica y por ahora única, para Putin y sus generales. Las terribles imágenes de la ciudad destrozada quitan todo posible "glamour" a la victoria que este jueves proclamó Putin.
La caída de la ciudad portuaria de Mariupol, sin completar todavía por el reducto de resistencia en la acería Azovstal, le dio la posibilidad a Putin para presentarse como un vencedor, tras recibir verbalmente del ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, el parte informando de que Mariupol "ha sido liberada" por unidades del ejército ruso y de las fuerzas separatistas de Donetsk. Shoigu admitió que falta reducir la resistencia en la acería Azovstal.
Putin le respondió ordenando "cancelar el asalto a la zona industrial de Mariupol" por considerarlo "inapropiado", según el video difundido por el Kremlin. Para el presidente ruso, "este es el caso cuando debemos pensar, es decir, debemos pensar siempre, pero en este caso aún más, en salvar la vida y la salud de nuestros soldados y oficiales. No hay necesidad de meterse en esas catacumbas y arrastrarse bajo tierra a través de instalaciones industriales", añadió Putin. Ordenó también que "bloqueen esa zona industrial para que ni una mosca pueda escapar volando. Propongan una vez más a quienes todavía no han depuesto las armas que lo hagan, Rusia les garantizará la vida". El presidente ruso aseguró además que "la tarea de combate hasta ultimar la liberación de Mariupol ha sido un éxito", y felicitó al ministro y tuvo palabras de agradecimiento a los militares involucrados en la operación. Una puesta en escena necesaria pero poco convincente.
Shoigu aseguró que en la planta metalúrgica de Azovstal "hay ahora más de 2.000 combatientes nacionalistas y 1.478 se rindieron ya antes". Aclaró también que, en el momento en el que Mariupol fue sitiada, habían en su interior unos 8.100 militares en las filas ucranianas, que incluían a los nacionalistas del grupo Azov, a "mercenarios" y a los soldados de Kiev, incluyendo efectivos de la Brigada de Infantería de Marina 36. Su comandante en jefe, Serguiy Volyna, afirmó este miércoles que "vivimos tal vez nuestros últimos días, puede que horas" y sostuvo que el adversario los supera en hombres en una proporción de "diez a uno".
El asesor presidencial ucraniano, Oleksiy Arestovich, reaccionó al anuncio de Putin diciendo que "los rusos son incapaces de apoderarse de la planta de Azovstal. Su negativa a ejecutar el asalto también puede explicarse por el hecho de que algunas de sus tropas se desplegaron hacia el norte para mejorar las posiciones de Rusia allí y lograr el objetivo principal, es decir, llegar a las fronteras administrativas de la región de Donetsk y de Lugansk".
Las tropas rusas han bombardeado Mariupol, una rica y apacible ciudad portuaria en el sureste ucraniano, desde los primeros días de la guerra, el 24 de febrero, dada su inmediata vecindad con la zona del Donbas dominada por Rusia desde 2014. De sus 430 mil habitantes de entonces solo habrían quedado unos 100 mil encerrados en los restos de la ciudad, demolida como pocas por el ejército y la aviación rusas. Aunque altos mandos han dicho que ha estado a punto de caer, las fuerzas ucranianas han resistido tenazmente en la ciudad prácticamente pulverizada. Por esto, la "liberación" anunciada por Rusia suena a una victoria pírrica: Mariupol para ser "liberada" fue reducida a montañas de escombros, cientos de miles debieron huir, entre 10 mil y 20 mil civiles fueron muertos por los ataques rusos indiscriminados.
En semanas recientes, miles de defensores se han atrincherado junto con cientos de civiles en el enorme complejo siderúrgico mientras las fuerzas de Putin bombardean el sitio incesantemente y exigen su rendición. Este jueves Putin cambió la narrativa y declaró "la victoria" sin tomar la planta de Azovstal, que abarca 11 kilómetros cuadrados y tiene unos 24 kilómetros de túneles y búnkeres.
La captura de Mariúpol representaría la mayor victoria del Kremlin hasta ahora en la guerra de Ucrania, en la que hasta ahora cosechó derrotas y muchas bajas. Debió retirarse por completo del norte de Kiev, que pretendía tomar en pocos días de guerra. Y también de las provincia vecinas de Chernigov y Sumy, después de sufrir derrotas abrumadoras y dejar miles de vehículos destruidos. Por ellos Putin necesitaba proclamar alguna victoria, por limitada que sea. La posesión de Mariupol ayudaría a Moscú a completar un "puente terrestre" entre Rusia y la península de Crimea, que Moscú invadió y anexó en 2014.
Eventualmente, permitiría a Putin trasladar más fuerzas a la batalla principal en el Donbas, aunque analistas militares señalan que las fuerzas comprometidas en Mariupol no eran significativas, del orden de tres batallones. Más allá de lo territorial, esta claro que Mariupol como puerto tardará en ser nuevamente funcional. Su destrucción es casi total.
La viceprimera ministra de Ucrania, Iryna Vereshchuk, dijo que este jueves se hizo otro intento de evacuar civiles de Mariúpol. Más tarde, imágenes de autobuses y otros vehículos con civiles demacrados recién llegados a Zaporiya mostraron que estos contingentes al menos pudieron llegar a una zona relativamente segura.
En Kiev, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, se sumaron a otros lideres europeos que han visitado la ciudad en muestra de apoyo. Se reunieron con el presidente Zelensky.
Refugiados y cuerpos
El organismo de la ONU para las migraciones informó hoy que más de 7,7 millones de personas huyeron de sus hogares en Ucrania desde que comenzó la invasión rusa, pero permanecieron dentro de las fronteras del país. “En los primeros 17 días de abril, más de 600.000 personas fueron desplazadas en Ucrania, con lo que el número total de desplazados internos superó los 7,7 millones, lo que representa el 17 por ciento de la población del país”, indicó un comunicado de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En tanto, los cuerpos de 1.020 civiles han sido recogidos de las calles y edificios de la región de Kiev desde que las fuerzas rusas se retiraron de la zona a fines del mes pasado, informó a AFP el viceprimer ministro ucraniano para la integración europea. La retirada rusa dejó un rastro de muertes de civiles que fundamentan las acusaciones de crímenes de guerra y genocidio. En el último descubrimiento sombrío, la policía encontró los cuerpos de nueve civiles, algunos con signos de tortura, en la ciudad de Borodyanka, al noroeste de Kiev. Según Andriy Nebytov, jefe de la policía regional, entre los civiles asesinados por los ocupantes rusos había dos mujeres y un adolescente. "Quiero destacar que esas personas son civiles. El ejército ruso disparó deliberadamente a civiles que no opusieron resistencia alguna y no suponían ninguna amenaza'', dijo Nebytov, quien agregó que algunas víctimas parecían haber sido torturadas.