El Mundo

Putin disfruta de su victoria arrolladora y niega una carrera armamentista

El jefe del Kremlin, que obtuvo un 77 por ciento de los votos, se reunió con los vencidos del domingo. Aseguró que no piensa quedarse más allá de 2024

Martes 20 de Marzo de 2018

El presidente ruso Vladimir Putin se dedicó a disfrutar públicamente del 77 por ciento de los votos en las elecciones del domingo, que le aseguran un cuarto período consecutivo en el poder. Fue un claro mandato para impulsar sus políticas nacionalistas y militaristas por seis años más. Putin, que desde 1999 está al mando de Rusia, como presidente o primer ministro, dejará el cargo en 2024, cuando cumpla 72 años. Al ser consultado sobre una posible candidatura para esa fecha lejana respondió: "¿Quedarme aquí hasta que tenga cien años? No". La anécdota ilustra el total dominio que tiene Putin sobre el sistema político e institucional de Rusia.

Pese a que su nacionalismo respaldado en las acciones armadas ha sido una clave en esta victoria electoral. Ayer Putin quiso subrayar que bien puede dejar eso atrás. "No tenemos intención de participar en algún tipo de carrera armamentista", dijo Putin en una reunión en el Kremlin con los siete contendientes presidenciales derrotados el domingo. "Todo lo contrario, buscaremos desarrollar relaciones constructivas con otros países. Haremos todo lo que podamos para resolver todas las disputas con nuestros socios utilizando medios políticos y diplomáticos", agregó. Este anuncio contrasta con el crecimiento constante del presupuesto militar ruso en la era Putin, en el poder desde 1999. E incluso choca de frente con sus anuncios espectaculares sobre nuevas armas nucleares que realizó poco antes de las elecciones. Detalló un nuevo arsenal de misiles de alcance ilimitado a motor nuclear, drones submarinos de similares capacidades y nuevos misiles intercontinentales "imposibles de detener". Putin hizo esos impactantes anuncios el 1º de marzo en su discurso anual a la nación, y claramente tienen todos los lineamientos de una carrera armamentista.

La presidenta de la comisión electoral, Ella Pamfilova, informó que la participación electoral fuede un 67,47 por ciento, frente a un 64,3 por ciento en 2012.

Putin ha recibido la cifra récord de 56,2 millones de votos, sobre un total de 73,3 millones, cuando hace seis años obtuvo 45,6 millones. La comisión tardó mucho tiempo en dar a conocer la cifra de participación electoral, un barómetro de la popularidad de Putin. Los resultados casi definitivos publicados muestran que los otros candidatos quedaron muy detrás del presidente reelecto. Con 99,8 por ciento de votos escrutados, la comisión anunció que el candidato comunista y empresario Pavel Grudinin llegó en un distante segundo lugar con 11,9 por ciento, seguido por el ultranacionalista Vladimir Zhirinovsky con 5,7 por ciento. El único candidato que criticó abiertamente a Putin durante la campaña, la estrella de televisión Ksenia Sobchak, recibió apenas 1,7 por ciento. Ellos tres más otros cuatro candidatos que no superar el 1 por ciento estuvieron ayer de visita en el Kremlin. Putin los hizo esperar en una sala, donde fueron fotografiados solos y algo perdidos. Luego hizo su entrada y dirigió la conversación.

Observadores locales e internacionales denunciaron votos ilegales y una presión inédita sobre la ciudadanía para que fuera a votar, pero esto difícilmente hará mella en Putin, dada su popularidad y su férreo control sobre todas las instituciones rusas, así como los medios de comunicación de masas.

El único rival serio de Putin, el líder opositor Alexei Navalny, quiso postularse pero las autoridades se lo prohibieron. A Navalny le han abierto un caso penal, suficiente para inhabilitarlo. La la concurrencia fue de 67 por ciento es cuestionable, ya que muchos rusos reportaron que se los obligaba a ir a votar y hubo numerosas denuncias de irregularidades. Navalny había pedido boicotear las elecciones. Las presiones para que votaran abundaron. Navalny acusó a Sobchak de ser una partidaria del Kremlin, y ella respondió afirmando que Navalny usó una retórica polarizante que le quitó votos a ella.

Putin nunca se ha enfrentado a una amenaza seria en las urnas. En 1999 fue primer ministro de un enfermo presidente Boris Yeltsin. En las elecciones de 2000 obtuvo el 53 por ciento de los votos; subió a 71 por ciento en 2004 y bajó a 64 por ciento en 2012. En el período intermedio 2008/12 fue nuevamente premier con Dimitri Medvedev de presidente. Pero nadie dudaba entonces de que Putin era quien estaba al mando.

La victoria seguramente le dará más confianza para impulsar sus políticas de desafío a Occidente, basadas en el ayer negado armamentismo ruso. Las elecciones tuvieron lugar en medio de tensiones reminiscentes de la Guerra Fría. Gran Bretaña acusó en la semana previa a las elecciones a Rusia de un atentado con veneno contra un ex agente ruso, y crecen las evidencias de que Rusia interfirió en las elecciones estadounidenses del 2016 en favor de Donald Trump.

Las acusaciones consolidaron el apoyo de Putin, pues muchos rusos lo consideran su defensor frente a un mundo hostil, y la encarnación del resurgimiento del poderío ruso en el escenario internacional.

La Osce: “No fue una elección real”

Los observadores de la Osce (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) han denunciado la falta de competencia real durante las elecciones presidenciales en Rusia, además de las restricciones a la libertades de expresión y reunión durante la campaña. “Una elección sin competencia real, como hemos visto aquí, no es una elección real”, afirmó la institución europea. “Las elecciones transcurrieron marcadas por las restricciones legales a los derechos de reunión y expresión”, dijo en rueda de prensa Michael Georg Link, coordinador de las dos misiones que la Osce envió a Rusia. Putin “obtuvo más espacio” en la televisión que los otros siete candidatos juntos, mientras que los medios oficiales no dieron voz a los votantes opuestos al jefe del Kremlin, denunció la Osce.

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