El Mundo

Putin asumió su cuarta presidencia con los poderes propios de un zar

Sin público en las calles, el caudillo ruso tuvo una ceremonia imponente en los salones del Kremlin. Continuidad y conflictos internacionales a la vista.

Martes 08 de Mayo de 2018

El camino que recorrió ayer Vladimir Putin para asumir su cuarto mandato como presidente fue largo y solitario. Se trasladó en una limusina blindada de marca rusa por las calles desiertas de Moscú. No había multitudes esperando su paso. Después de que los soldados con uniformes de gala le abriesen las puertas del Kremlin, el mandatario atravesó solo un salón tras otro, hasta la sala de San Andrés. Allí juró el cargo por cuarta vez desde 2000, prometiendo servir al pueblo y proteger "los derechos humanos, la libertad, la Constitución y la soberanía de Rusia". Putin gobierna incluso desde un poco antes, dado que en 1999 asumió como presidente interino. El público que colmaba la sala era de lo más selecto: la élite rusa y los invitados extranjeros del más alto nivel. Sólo faltaba la unción para que la toma de posesión fuese como la coronación de un zar, comentó despectivamente el diario "Moskowski Komsomolez".

Poco después de la ceremonia, Putin propuso de nuevo a Dmitri Medvedev como primer ministro, una candidatura que debería ser aceptada sin problemas por la Duma, la cámara baja del parlamento. "Considero mi deber y el sentido de mi vida hacer todo lo posible por Rusia, por su presente y por su futuro", declaró después de prestar juramento con la mano sobre la Constitución en una ceremonia solemne en el Gran Palacio del Kremlin, en Moscú, en presencia de los presidentes de ambas cámaras del parlamento ruso y del tribunal constitucional. Putin, reelegido presidente en marzo con el 76,7 por ciento de los votos, el mejor resultado desde su llegada al poder en el año 2000, es más que nunca el hombre fuerte de Rusia, de nuevo en primera línea internacional al precio de tensiones con los países occidentales. "Soy particularmente consciente de mi responsabilidad colosal ante cada uno de vosotros, ante Rusia", afirmó Putin durante la ceremonia. "Haré todo lo posible para aumentar el poder, la prosperidad y la gloria de Rusia", aseguró ante los diputados, senadores y personalidades del mundo cultural reunidos en el Kremlin.Putin, nacido en la antigua Leningrado (hoy San Petesburgo) y durante décadas agente de la temida KGB, alcanzó un nivel de poder que recuerda al de cualquiera de los zares. Bajo el presidente Boris Yeltsin llegó a dirigir a la sucesora de la KGB soviética, la FSB, y muchos antiguos colegas de Putin en esa agencia forman su círculo de poder.

En sus 18 años de gobierno en el país más grande del mundo en superficie, Putin ha cortado el poder a su medida. En la sala de San Andrés se encontraban reunidos los hombres y unas pocas mujeres que controlan Rusia en su nombre: su portavoz, Dmitri Peskov, el primer ministro, Dmitri Medvedev, el ministro de Defensa, Serguei Shoigu. También estaba el director de Gazprom, Alexei Miller, y el presidente de Rosneft, Igor Sechin, que controlan los enormes y estratégicos sectores del gas y el petróleo. Todos ellos tienen que agradecer poder y fortuna a Putin.

Schroder, presente

Entre esa "corte" está también un ex canciller alemán, el socialdemócrata Gerhard Schroder (1998-2005), que ya era "amigo" de Putin cuando estaba en el poder. Apenas dejó el gobierno alemán, abandonó la política, pese a ser un militante socialdemócrata de toda la vida, y fue contratado por Gazprom. Su empleo es muy criticado en Alemania, dado que como canciller tomó decisiones fundamentales para beneficiar a Gazprom.

Hace seis años, Putin estaba en una posición más débil. En 2012 muchos rusos no se tomaron bien su regreso al Kremlin, en un intercambio de papeles con Medvedev tras haber pasado Putin un período como primer ministro. Hubo grandes manifestaciones que Putin reprimió con brutalidad. El presidente acusó a presuntos impulsores extranjeros de las manifestaciones, lo que sirvió de excusa para imponer restricciones a las ONG financiadas desde el exterior. El paseo en auto por una vacía Moscú en 2012 ayer no se repitió. O sí, pero sin pretensiones de que una multitud se congregara a ovacionarlo. El sábado hubo otra multitud, pero de opositores, que se saldó con 1.600 detenidos y otra represión violenta.

Después de 2012 Putin recuperó su popularidad al invadir y anexarse por la fuerza la provincia ucraniana de Crimea en 2014.

En las últimas elecciones, celebradas en marzo, Putin consiguió un apoyo récord de casi el 77 por ciento de votos. Pero ayer aún había cientos de jóvenes opositores arrestados tras haber gritado el sábado "¡Abajo con el zar!". Entre el Kremlin y una parte de la juventud, en especial en las grandes ciudades, existe una brecha que amenaza con agrandarse cada vez más.

También se avecinan tiempos turbulentos en política exterior. "No hay una distensión a la vista entre Rusia y Occidente", advierte el International Crisis Group.

Putin sólo aumentó sus injerencias ilegales o no: en Ucrania, en la guerra de Siria, en las elecciones de Estados Unidos y Francia; luego vino el envenenamiento del ex espía ruso Serguei Skripal en Reino Unido. Pero ayer el Kremlin anunció la primeras cita diplomática del nuevo presidente: una visita de la canciller alemana, Angela Merkel, que irá a Sochi el 18 de mayo.

satisfecho. Putin pasa por un corredor del Kremlin repleto de sus devotos funcionarios.

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