Independencia de Cataluña

Puigdemont no viajará a España a declarar y arriesga ser detenido

El abogado del depuesto presidente catalán considera que su cliente no tendrá un juicio justo en la Audiencia Nacional y pide que declare desde Bélgica.

Jueves 02 de Noviembre de 2017

El ya ex líder catalán Carles Puigdemont seguirá en Bélgica y evitará acudir hoy a declarar en Madrid como investigado por diversos delitos vinculados a su plan soberanista, lo que podría provocar su detención y volver a disparar la tensión política y social en España. Así lo adelantó ayer su abogado belga, Paul Bekaert. "Mi representado esperará a ver cómo avanzan los acontecimientos", explicó citado por la televisión holandesa NOS. El letrado, conocido por haber defendido ya a miembros del grupo armado vasco ETA, intentó que Puigdemont declare por teleconferencia, por el momento sin éxito. La estrategia del defensor pasa por argumentar que España no ofrece las garantías legales necesarias para un juicio justo, como ya denunció el martes el propio Puigdemont en una rueda de prensa en Bruselas. La misma idea presentaría Bekaert para rechazar un posible pedido de extradición por parte de España.

Puigdemont y 13 miembros de su ex gobierno están citados a declarar hoy y mañana en la Audiencia Nacional en Madrid por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación vinculados al plan soberanista que motivó el sábado último la destitución de todo el "Govern" por parte del Ejecutivo central de Mariano Rajoy. Solo la rebelión está castigada con hasta 30 años de cárcel.

Si Puigdemont confirma su anuncio y no acude a declarar, la jueza Carmen Lamela puede pedir una orden de detención europea y las autoridades belgas tendrían que detenerlo, según diversos juristas y políticos citados en la prensa española. Una extradición podría durar hasta 60 días. La jueza puede pedir hoy también prisión preventiva (entre otras posibles medidas cautelares) para los otros citados tras escuchar su declaración, como ya hizo el 16 de octubre con Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, líderes de las dos principales entidades civiles independentistas imputados por sedición y aún encarcelados.

También por rebelión, sedición y malversación están citados a declarar la presidenta del "Parlament" catalán, Carme Forcadell, y los miembros de la Mesa de la Cámara, aunque lo harán ante el Tribunal Supremo en Madrid porque están aún aforados.

A lo largo del día, muchos de los imputados fueron confirmando que recibían la citación de la Audiencia en Madrid. Los primeros que partieron por la tarde rumbo a la capital fueron despedidos por unos 200 independentistas en la estación Sants de Barcelona entre gritos de "No están solos".

La vía judicial abre un nuevo capítulo en la crisis que tiene en vilo a España desde hace semanas y que escaló definitivamente hace un mes con el referéndum ilegal organizado por Puigdemont el 1º de octubre. Un 90 por ciento votó a favor de la independencia, en parte porque los partidarios del "no" boicotearon la consulta.

El propio Puigdemont recordó ayer el aniversario: "Un mes del referéndum", escribió en su cuenta de Twitter. "A pesar de la violencia y las amenazas pasadas y presentes, seguimos trabajando. Orgullo de pueblo!". Tras su cese, la administración en Cataluña está a cargo de Madrid hasta que se forme un nuevo gobierno salido de las elecciones autonómicas convocadas para el 21 de diciembre.

Reacciones divididas

La escapada de Puigdemont a Bruselas fue recibida inicialmente con sorpresa por los catalanes, dando paso luego a reacciones enmarcadas en la división que genera la independencia en la sociedad.

Si una parte le reprochaba haber abandonado el barco, otra sigue considerándolo su presidente pese al cese y brindándole apoyo. "No podía hacer gran cosa", dijo el lunes María Angels Selgas, una comerciante de 60 años, antes de lanzar una advertencia: "Si lo humillan, humillan a más de dos millones de catalanes que votaron sí en el referéndum de autodeterminación prohibido del 1º de octubre.

Otros separatistas, catalanes en cambio, recurrieron al humor: "Se nos han llevado la república a Bélgica y aquí nos hemos quedado con una virreina", explicó Susana Mora, una independentista catalana del pueblo de Dosrius, próximo a Barcelona. La "virreina" es la vicepresidenta del gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría, que asumió las funciones de Puigdemont tras su destitución.

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