El Mundo

Puigdemont no acata su destitución y llama a los catalanes a resistir

Madrid delega las funciones y competencias que corresponden al presidente de la Generalitat en la vicepresidenta española

Domingo 29 de Octubre de 2017

La intervención de la autonomía de Cataluña iniciada ayer por el gobierno español para poner freno a la crisis independentista chocó desde el primer día contra el ya ex jefe del Ejecutivo regional, Carles Puigdemont, que ignoró las medidas ordenadas por Madrid y mantuvo su plan soberanista. Horas después de ser destituido junto a todo su gabinete por el gobierno de Mariano Rajoy, Puigdemont emitió un mensaje institucional junto a las banderas de Cataluña y la Unión Europea (UE) y lo firmó como "President de la Generalitat de Cataluña", tal como lo presentó también la transmisión de la televisión pública regional TV3. "Ayer vivimos un día histórico, cargado de sentido democrático y sentido cívico", sostuvo Puigdemont aludiendo a la votación en la que el "Parlament" en Barcelona aprobó el viernes una resolución para proclamar una "república soberana" en Cataluña. Puigdemont criticó que el Ejecutivo de Rajoy respondiera luego ordenando el cese de todo su "Govern" y convocando elecciones para el 21 de diciembre. "Son decisiones contrarias a la voluntad expresada por los ciudadanos en nuestro país en las urnas", dijo. "Son los Parlamentos los que escogen y cesan los presidentes". Por todo eso, el ex "president" llamó a una resistencia pacífica a la intervención del autogobierno. "Han entendido que la etapa en la que hemos entrado la debemos seguir defendiendo", dijo a los catalanes. "No nos desviemos".

El hombre que abrió la crisis institucional más grave de la democracia española reclamó "paciencia, perseverancia y perspectiva" y llamó a una "oposición democrática" contra la intervención "sin abandonar una conducta cívica y pacífica". La llamada de Puigdemont a seguir adelante como si nada hubiera pasado confirma uno de los temores de Madrid —que las autoridades catalanas destituidas no reconozcan la intervención— y abre un escenario con final abierto que podría ir desde la instalación de una legalidad paralela en Cataluña hasta la detención de Puigdemont. "Esto es gravísimo. La irresponsabilidad de Puigdemont no tiene límites", escribió de inmediato en Twitter del Partido Popular (PP) de Rajoy.

El gobierno, sin embargo, evitó comentar el mensaje. Fuentes de Moncloa consideraron que "la calificación de sus conductas corresponde al ámbito judicial". Las primeras medidas de la intervención del Estado en la autonomía de Cataluña, un paso inédito en 40 años de democracia, se hicieron efectivas al ser publicadas la madrugada de ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), incluida la convocatoria de elecciones el 21 de diciembre y el inicio de la campaña el 5 de ese mes.

La "número dos" de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, asumió las competencias de Puigdemont y del vicepresidente catalán, Oriol Junqueras. La vicepresidenta tendrá un papel clave en la aplicación de las medidas de intervención que previsiblemente serán resistidas no sólo por el gobierno catalán, sino también en parte de la administración pública. Los consejeros catalanes cesan en sus funciones, así como diversos funcionarios autonómicos, el director de la Policía autonómica (Mossos d'Esquadra), Pere Soler, y su jefe operativo, Josep Lluís Trapero, que fue reemplazado por su "número dos", Ferrán López. Trapero está imputado por un presunto delito de sedición —castigado con hasta 15 años de cárcel— debido al polémico papel de los Mossos en el proceso que llevó al referéndum soberanista del 1º de octubre en Cataluña y a la declaración independentista aprobada el viernes en el "Parlament" en Barcelona. Convertido en una estrella mediática tras su gestión de los atentados yihadistas que dejaron 16 muertos y más de 130 heridos en Barcelona y la localidad costera de Cambrils en agosto, Trapero se despidió del cuerpo en una carta pidiendo "lealtad" a los nuevos mandos. "Tienen que continuar escribiendo el futuro", pidió a los policías.

La preocupación del gobierno se sitúa ahora en las calles. Los sectores más duros del independentismo llamaron a la resistencia civil pacífica y los próximos días podría haber nuevas concentraciones, huelgas o actos de protesta. En el "día uno" de la supuesta república y de la intervención de Madrid, sin embargo, las calles de Cataluña mostraron ayer una mezcla de cotidianeidad e incertidumbre. En Madrid, en cambio, miles de personas se concentraron ayer en el centro de Madrid para defender la unidad de España. Barcelona acogerá hoy otra manifestación "unionista" convocada por Sociedad Civil Catalana, la entidad que hace tres semanas reunió a cientos de miles de personas contra la independencia en la capital catalana. "(Es) una vergüenza lo que pasó en Cataluña, y una vergüenza lo que pasó después", denunció Carlos Fernández, un ingeniero de minas de 41 años, refiriéndose a la decisión del gobierno central de convocar elecciones en Cataluña, después de disolver el Parlamento autonómico, dominado por independentistas, y de destituir a Puigdemont.

La afluencia de la protesta, organizada por la Fundación para la Defensa de la Nación Española, era menor a la de las últimas manifestaciones por la unidad de España, por culpa, según Carlos Fernández, "de lo que dijo el gobierno ayer (viernes). Mucha gente cree que ya está solucionado y a seguir con sus asuntos". En la manifestación también participaron representantes de la derecha, incluyendo a Pablo Casado, uno de los dirigentes del Partido Popular, en el poder. "Cataluña nunca fue independiente y nunca lo será", declaró a la prensa, subrayando que "se restauró la democracia" aplicando la Constitución.

Todos los partidos

En este escenario incierto, con el Parlamento ya disuelto y la fecha de los comicios regionales fijada para el 21 de octubre, los partidos no nacionalistas se pusieron en clima de campaña electoral, mientras los independentistas se mantienen expectantes. "El 21 de diciembre ganaremos las elecciones los que no vamos contra nadie", dijo el líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, durante el congreso regional de su partido en Castilla-La Mancha, donde asemejó a los independentistas catalanes con otros nacionalismos excluyeres que se están viendo en Europa.

Inés Arrimadas, de Ciudadanos, insistió en que su partido saldrá a "ganar en las urnas de las elecciones", donde se va a "restablecer la democracia, la convivencia y la legalidad", mientras el PP de Rajoy ya dio el paso de nombrar como candidato a su líder en la región, Xavier García Albiol. El líder de Podem (Podemos en Cataluña), Albano Dante Fachin, por su parte, se mostró reacio a participar tras afirmar que "sería contradictorio" después de haber "rechazado la aplicación del 155". El delegado del Ejecutivo central en la región, Enric Millo, indicó que a esos comicios podrán concurrir todos los candidatos, siempre y cuando no estén inhabilitados judicialmente. Incluso el vocero del gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, aseguró que el Ejecutivo recibiría con "agrado" la participación de Puigdemont en las elecciones.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario