El Mundo

Preocupación por la amenaza norcoreana de cancelar la cumbre entre Kim y Trump

El cambio de tono se precipitó después de que EEUU exigiera a Pyongyang que se deshaga de su programa nuclear, tal como lo hizo Libia.

Jueves 17 de Mayo de 2018

Tras meses de distensión en el conflicto nuclear norcoreano, el repentino cambio de tono de la cúpula de Pyongyang, amenazando con suspender la cumbre con Estados Unidos y cancelando un encuentro previsto ayer con su vecino del sur, volvió a desatar las alarmas. La preocupación llegaba el martes con las palabras del viceministro de Exteriores norcoreano, Kim Kye-gwan, que negó de forma categórica que su país vaya a renunciar a su arsenal nuclear a cambio de ayudas económicas. Pyongyang nunca vinculó su desarrollo económico al apoyo estadounidense. "Y nunca en el futuro permitiremos un acuerdo así", dijo Kim. Acusó además al gobierno de Washington de querer arrinconar a su país para obligarlo a renunciar de forma unilateral a su arsenal nuclear. En ese caso, Corea del Norte no tendría otra elección que "reconsiderar la celebración de la cumbre norcoreana-estadounidense", lo citaron ayer medios estatales. Se refería al encuentro entre el líder Kim Jong-un y el presidente estadounidense, Donald Trump, previsto para el 12 de junio en Singapur. Si el gobierno de Trump, en cambio, planea la cumbre con intenciones honestas, su país reaccionará de forma adecuada, añadía el funcionario.

Trump reaccionó ayer con gran prudencia a las amenazas norcoreanas de anular su cumbre con Kim. También aclaró que la Casa Blanca no fue informada oficialmente de una cancelación de su encuentro. "Ya veremos. No vimos nada, no escuchamos nada", expresó Trump.

Las acusaciones alimentaron la preocupación de que los gestos de reconciliación de los últimos meses puedan tornarse en una nueva escalada, también ante la decisión de Pyongyang de cancelar en el último momento un encuentro de alto nivel previsto para ayer con su vecino del sur en la localidad fronteriza de Panmunjom. El objetivo era continuar las negociaciones tras la cumbre entre los líderes de ambas Coreas el mes pasado. Al parecer, la decisión norcoreana se debe a las maniobras militares conjuntas que están realizando Estados Unidos y Corea del Sur, las que simulan un ataque contra el Norte. Pyongyang lo considera una "provocación militar intencionada", con la que se minan "los esfuerzos de paz y buenas intenciones" del país. Sin embargo, la justificación norcoreana tiene algunos interrogantes, porque las conversaciones fueron habían sido acordadas el martes, aunque los ejercicios ya habían empezado el viernes anterior.

Corea del Sur describió ayer esa decisión de "lamentable" y no "conforme al espíritu y propósito de los acuerdos alcanzados entre los líderes de los dos países", citó la agencia de noticias Yonhap un comunicado del Ministerio de Unificación. Seúl agregó que el gobierno sigue comprometido con la declaración de Panmunjon, en referencia a la alcanzada el mes pasado en la cumbre intercoreana en la que los dos países se comprometieron a avanzar en la desnuclearización de la península coreana y en un acuerdo de paz definitivo que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea (1950-53).

También China, cercano al régimen de Kim, urgió ayer al país comunista y también a Estados Unidos a no poner en peligro la oportunidad de la paz. Los dos países deberían "encontrarse a mitad del camino, con amabilidad y sinceridad, y crear unas condiciones y un ambiente favorables para la reunión entre los líderes de los dos países", dijo la vocera de la Cancillería china, Lu Kang, en Pekín.

Rusia, también cercana a Pyongyang, expresó su esperanza en que los líderes de los dos países se reúnan finalmente en una cumbre exitosa. "Estamos observando una reducción de las tensiones en la península de Corea", afirmó la vocera de la Cancillería rusa, Maria Zajarova. Al mismo tiempo, alabó la decisión norcoreana de cerrar el complejo militar de Punggye-ri, donde Kim llevó a cabo hasta ahora seis pruebas nucleares.

Al parecer, a Kim le habrían molestado las declaraciones del asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y otros representantes del gobierno estadounidense, sobre que la desnuclearización norcoreana podría seguir el "modelo libio". Es "totalmente absurdo que la República Popular, un Estado nuclear, sea comparado con Libia, que se encuentra en una fase inicial para convertirse en potencia atómica", dijo Kim. Libia declaró hace 15 años su intención de destruir su arsenal de armas de destrucción masiva a cambio del levantamiento de sanciones, tras una fuerte presión de Washington. El líder Muamar Kadafi fue después derrocado y asesinado en 2011 en el marco de una revolución popular tras la que se desató una guerra civil. EEUU le exige, sin embargo, una renuncia total, verificable e irrevocable de su programa nuclear. Kim se mostró dispuesto en la cumbre con el Sur a una desnuclearización total, pero no dejó claro cómo y cuándo tendría lugar el proceso.

Esperanza

La Casa Blanca reaccionó con moderación a las informaciones. "Estados Unidos verificará de forma independiente qué dijo Corea del Norte", afirmó ayer la portavoz de Donald Trump, Sarah Sanders, quien añadió que el gobierno estadounidense sigue teniendo esperanzas en que el encuentro se produzca.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario