El Mundo

Piñera abre la puerta a una reforma constitucional en Chile

Luego de semanas de negar esta alternativa, el presidente chileno la aceptó, pero no por Asamblea Constituyente como exige la oposición.

Domingo 10 de Noviembre de 2019

El presidente de Chile, Sebastián Piñera. anunció que el gobierno prepara “con sentido de urgencia” una serie de “profundos e intensos” cambios a la Constitución. Aunque suele caracterizarse a la Carta chilena como “de la dictadura de Pinochet”, ha sido reformada mediante más de 200 enmiendas desde 1980. La reforma más profunda fue la que realizó la presidenta Michelle Bachelet y terminó con el sistema electoral denominado “binominal” que era un remanente de la dictadura. Ahora, tras tres semanas de protestas, algunas muy violentas, el mandatario ha accedido a debatir uno de los reclamos centrales de la oposición política. La objeción del oficialismo es que las reformas sociales son urgentes, mientras una reforma constitucional es por definición lenta y llevará más de una año implementarla.

   Tras 22 días de protestas, graves hechos de violencia y represión, Piñera admitió que el cambio del texto constitucional es un asunto urgente, después de haber dicho semanas atrás que la prioridad para su gobierno era recuperar la paz y poner en desarrollo un “agenda social” que de respuestas a las demandas que estallaron en las calles de todo Chile. “Hoy pienso que los cambios a la Constitución tienen que ser más profundos y más intensos de lo que pensaba algunos años atrás. No quiero comprometerme con plazos, pero tengo claro que hay un sentido de urgencia. Esto es para ahora”, dijo el presidente en una entrevista que publica el diario El Mercurio.

   Según Piñera, se deben “definir mejor los derechos de las personas y establecer cómo se van a cumplir y respetar”. “Segundo, definir mejor las obligaciones del Estado. ¿Qué obligaciones tiene con la ciudadanía? Hay muy poco de eso en nuestra Constitución. Tercero, crear mejores mecanismos de participación para que la gente pueda hacer oír su voz con claridad y más oportunidad”, enumeró. También se declaró a favor de reformar los organismos de control del Estado, “modernizar los tribunales y cambiar los mecanismos de designación de fiscales, de jueces, para que obedezcan al mérito y no a otras consideraciones”.

   La reforma la Constitución, vigente aunque con más de 200 modificaciones desde 1980, es una de las demandas que resonó en las protestas que desde hace más de tres semanas exigen el fin de las desigualdades sociales. La Constitución chilena recibió una reforma clave cuando la presidenta Bachelet terminó con el sistema electoral original, el llamado “binominal”, que favorecía a la derecha. Sin embargo, Bachelet hizo la reforma mediante enmiendas en el Congreso, cuando ahora exigen una Asamblea Constituyente. Al parecer, porque en el Congreso la derecha de Piñera domina en Diputados y la oposición tiene leve mayoría en el Senado, y suponen que hoy ganarían con amplitud en unas elecciones de constituyentes. Desde el gobierno se ha dicho varias veces que este planteo llevaría a la larga la agenda de reformas, dado que una Asamblea implicaría un año como mínimo, mientras la agenda de medidas sociales que impulsa Piñera serían de inmediata aplicación. Pero deben acordarse con la oposición. Ahora, el gobierno admite que se ha puesto a trabajar en un proyecto específico. “Por supuesto que estamos dispuestos a discutir cambios a la Constitución; de hecho, en nuestro programa de gobierno hay una propuesta de cambios a la Constitución. Creo en los cambios a la Constitución, que son legítimos y los vamos a discutir”, dijo Piñera a El Mercurio. “De hecho estamos preparando un proyecto de cambios a la Constitución para poder actualizar y tener nuestra propia propuesta, que tendrá que ser discutida con la que hizo la ex presidenta Michelle Bachelet”. Al abordar métodos, Piñera se planta en el camino institucional, es decir, el Congreso. “Esto hay que hacerlo dentro del marco de la Constitución, la democracia y el Estado de derecho porque hay algunos que quieren saltarse ese marco”, advirtió.

Universidad destruida

El rector de la Universidad Pedro de Valdivia, Rafael Rosell, cifró en más de 800 millones de pesos chilenos (más de un millón de dólares) las pérdidas por el incendio que provocaron manifestantes violentos en la sede de esa casa de estudios en Santiago, una centenaria casona a pocos metros de la Plaza Italia. “Es casi imposible la recuperación”, reconoció. Cinco individuos fueron detenidos por el violento ataque, que además afectó a una vecina iglesia, la que además fue vandalizada.

   Rosell anunció además que presentarían una denuncia ante el Instituto Nacional de Derechos Humanos por “vulneración del derecho a la educación” y “por inacción del Estado”.    Además lamentó la destrucción del edificio patrimonial que, aseguró, “fue reconstruido por la universidad para toda la comunidad”. Desde Carabineros, el general Mauricio Rodríguez afirmó que se detuvieron a 5 personas por el incendio. Una de ellas, por participación directa en el siniestro, mientras que las otras cuatro fueron apresadas por robo en el lugar. Además, detalló que el detenido por su participación en el incendio no registra antecedentes penales, a diferencia de quienes participaron en el robo de la casa de estudios quienes sí contaban con antecedentes.

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