El Mundo

Para los migrantes, el anhelado sueño británico puede tener un sabor amargo

Hay cada vez más menores entre esos migrantes, que llegan disimulados en los ferrys o en los trenes que cruzan el Eurotúnel, lo cual preocupa a las autoridades locales desbordadas.

Domingo 02 de Agosto de 2015

Para los cientos de migrantes que consiguen llegar a Reino Unido tras una caótica y peligrosa travesía del Canal de la Mancha, la búsqueda del tan ansiado “Eldorado” acaba a menudo con sabor amargo, en el centro de acogida de Dover. Esa antigua ciudadela, rodeada por una fosa y altas barreras erizadas de alambres de púa y de cámaras de vigilancia, domina el puerto inglés.

   El edificio, que se parece mucho a una cárcel, acoge a 316 hombres que esperan que se estudie su petición de asilo o que ya recibieron una respuesta negativa. Las llegadas y salidas cotidianas se mantienen en secreto. Hay cada vez más menores entre esos migrantes, que llegan disimulados en los ferrys o en los trenes que cruzan el Eurotúnel, lo cual preocupa a las autoridades locales desbordadas. “Ya no tendremos sitios de acogida en las semanas que vienen si el aumento de las llegadas de migrantes se sigue produciendo al mismo ritmo que en las últimas semanas”, declara Paul Carter, el jefe del consejo del condado de Kent (suroeste), que pide ayuda al gobierno para afrontar ese flujo de sin papeles.

   El número de demandantes de asilo menores de edad se duplicó en los últimos tres meses de este año hasta los 605, generando gastos adicionales de unos 5,5 millones de libras —unos 8,59 millones de dólares— para el condado. La asociación Compass Fostering, que se encarga de encontrar alojamiento para esos jóvenes que no pueden ser acogidos en el centro de internamiento, afirma que su número se multiplicó por cinco en un año.

Larga espera. Las autoridades no dan más cifras al respecto, pero una fuente conocedora de esa cuestión aseguró que “más de 100” migrantes fueron detenidos, a principios de semana, tras llegar a Inglaterra a bordo de trenes de carga. En tiempos normales, las entradas en el centro de retención van de “cero a un puñado”, según esa misma fuente.

   En los últimos días, fueron miles los intentos de los migrantes de cruzar ilegalmente a Reino Unido desde Francia. Un fotógrafo de la AFP pudo ver, en las primeras horas del viernes, a dos migrantes agarrados del techo de un camión que abandonaba la terminal del Eurotúnel en Folkestone. Muchos prefieren evitar pedir asilo a las autoridades británicas y permanecer en la clandestinidad.

   Los que solicitan asilo o el estatuto de refugiado afrontan largos períodos de internación, el tiempo que se estudie su caso. Y muchos serán finalmente expulsados a sus países de origen o hacia el país europeo desde el que llegaron. “La mayoría de las veces, esas personas están completamente traumatizadas”, afirma Raga Gibreel, que ayuda a sus compatriotas originarios de Sudán o de Sudán del Sur.

“Llegan a una nación completamente distinta con una cultura y una lengua distintas. Perdieron a sus amigos y a sus familiares en el Mediterráneo”, afirma. “A veces algunos migrantes llevan huellas de brutales golpes, cortes o balas en el cuerpo”, cuenta este colaborador. La asociación Kent Refugee Help asiste a los migrantes africanos del centro de internamiento de Dover ayudándolos, entre otras cosas, a encontrar abogados que les representen en sus solicitudes de asilo.

   Pete Keenan, miembro de la asociación, opina que el sistema legal británico “persigue” a los demandantes de asilo al multiplicar el papelerío y los obstáculos administrativos. “Es un sistema antagonista que intenta hacerlos ceder y llevarlos a abandonar y regresar a la nación del que huyeron”, asegura.

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