El Mundo

Otro asesinato político sacude a Río de Janeiro

Martes 10 de Abril de 2018

Un líder comunitario de una favela de Río de Janeiro fue asesinado a balazos, en un homicidio que según la policía podría tener vinculaciones con el caso de la concejal y activista social Marielle Franco, ultimada el mes pasado.

Se trata de Carlos Alexandre Pereira, de 37 años, colaborador del concejal Marcelo Siciliano, quien la semana pasada declaró ante la policía durante tres horas en la investigación sobre el asesinato de Franco y su chofer, Anderson Gomes, el 14 de marzo pasado. El cadáver de Pereira fue encontrado con marcas de disparos dentro de su automóvil en la zona oeste, en el barrio de Jacarepaguá, uno de los lugares dominados por las milicias parapoliciales que disputan negocios con los narcotraficantes en las favelas.

Uno de los asesinos, antes de disparar, gritó, de acuerdo al relato de testigos: "Tenemos que cerrarle la boca". Se sospecha que el asesinato es un mensaje mafioso hacia los que declaren en la investigación del homicidio de Franco, dirigente del Partido Socialismo y Libertad que denunciaba a la mafia policial y era contraria a la intervención del ejército que rige desde febrero en el estado de Río de Janeiro. Pereira actuaba siempre con un chaleco con el nombre del concejal Siciliano en las comunidades. Era el nexo de los problemas de las favelas de la zona oeste con el concejal del Partido Humanista Social, según la prensa carioca. El interventor militar de Río de Janeiro, general Walter Braga Netto, afirmó que hubo "avances significativos" en la investigación del homicidio de Franco.

Pero a más de tres semanas después del brutal asesinato de la concejala y activista negra Marielle Franco, las autoridades no han dado ninguna pista cierta y concreta, señalan desde las organizaciones sociales. Hasta el momento no hay detenidos ni autores públicamente identificados. Las investigaciones, a cargo de la Policía Civil de Río, transcurren bajo estricto secreto de sumario.

Marielle Franco murió de cuatro tiros en la cabeza la noche del 14 de marzo en pleno centro de Río, cuando regresaba en su auto de participar en un evento de mujeres negras. Su chofer también fue muerto. El auto tenía vidrios polarizados, pero los sicarios no erraron. "Sabemos que este no es un crimen fácil y que las autoridades no pueden divulgar ciertos detalles para no poner en riesgo la investigación, pero estamos muy preocupados de que no haya ninguna respuesta", había advertido hace una semana Ignacio Cano, experto en violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ),quien recordó que un 92 por ciento de los homicidios en Río quedan impunes.

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