El Mundo

Ortega acusa de "golpistas" a los obispos de Nicaragua

"Ortega escogió la línea más dura ante el conflicto: la vía armada y paramilitar", dijo el sociólogo Oscar René Vargas

Sábado 21 de Julio de 2018

Al acusar de "golpistas" a los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), mediadores y testigos en un diálogo nacional, el presidente Daniel Ortega parece descartar la única instancia que ayudaría a resolver la crisis que estalló en abril y ha dejado más de 350 muertos, opinaron analistas. "Ortega escogió la línea más dura ante el conflicto: la vía armada y paramilitar", dijo el sociólogo Oscar René Vargas al comentar el discurso que dio el jueves el mandatario de 72 años al celebrar el 39º aniversario del triunfo de la revolución sandinista.

Vargas recordó que fue el gobierno el que en mayo pidió a la CEN mediar en un diálogo con la opositora Alianza Cívica, coalición que ha exigido discutir, con anuencia de los obispos, la dimisión de Ortega y el adelanto de elecciones de 2021 a marzo de 2019. "Ortega llamó a los obispos porque creyó que podía manipularlos, pero cuando ellos comenzaron a jugar un papel crítico y a rechazar la represión, la estrategia oficial fue «matar» a esos mediadores", dijo el analista, quien se desempeñó como asesor del ex guerrillero durante su primer Gobierno (1985-1990).

A su juicio, el presidente "no está contemplando retirarse" del poder y "seguirá adelante con su línea dura", pese a que la crisis ha paralizado la economía con pérdidas por lucro cesante de más de 2.000 millones de dólares, de acuerdo a estimaciones independientes. "A Ortega no le importa que se hunda el país ni que Estados Unidos, Alemania o la OEA condenen sus actos. Tampoco le importó a Pinochet, a quien lo condenó el mundo entero y gobernó 17 años", dijo Vargas.

El mandatario acusó a los obispos de ser "parte de un plan golpista", de apoyar a "grupos satánicos y criminales" y de usar "muchos templos como cuarteles para almacenar armas y bombas". Por todo eso, dijo, "ellos mismos se descalificaron como mediadores y como testigos". Según Vargas, Ortega "nunca estuvo dispuesto a dialogar con la sociedad civil y su estrategia no cambió: él quiere que se acabe ese diálogo para convocar a otro diálogo con los partidos políticos «zancudos» (minoritarios) en el Parlamento".

Para el periodista Carlos Fernando Chamorro, una de las voces más críticas de la televisión local, Ortega "le dio la última estocada al diálogo" al atacar a los obispos mediadores ante miles de personas y en presencia del nuncio apostólico en Nicaragua, el polaco Waldemar Sommertag.

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