El Mundo

Opositores en Egipto pusieron bajo asedio al palacio presidencial

Los manifestantes superaron a la policía y obligaron al mandatario a dejar la residencia. Rechazan los "superpoderes" que se arrogó Mursi y su proyecto islamista de Constitución.

Miércoles 05 de Diciembre de 2012

El Cairo. — La policía de Egipto enfrentó a decenas de miles de manifestantes ante el palacio presidencial, del que debió huir anoche el mandatario Mohamed Mursi según confirmaron fuentes de la presidencia. El descontento popular se debe a que Mursi se arrogó poderes supremos por encima de la Justicia y al acelerado trámite que imprimió a la nueva Constitución, de neto corte islamista. Mursi pertenece a la agrupación Hermanos Musulmanes, y logró un amplio triunfo en las elecciones de mediados de año. Pero los sectores laicos de las grandes ciudades egipcias reaccionaron con fuerza a estas acciones del presidente, dado que temen que pongan en peligro las libertades básicas.

Los policías lanzaron abundante gas lacrimógeno sobre varias decenas de miles de manifestantes, que se dirigieron hacia el palacio presidencial. También coparon la histórica plaza Tahrir. Muchos superaron las vallas policiales alrededor del palacio, y protestaron al lado del muro perimetral. Los manifestantes que lograron llegar a las cercanías de la residencia presidencial dijeron que su protesta era una "última advertencia" a Mursi. La corresponsal de Al Jazeera reportó que vio "a miles de personas rodeando el palacio por sus cuatro esquinas, superando a la policía y llegando muy cerca del muro perimetral".

Claro mensaje. "El mensaje aquí es que el presidente ha fallado en demostrar que es el presidente de todos los egipcios" analizó la periodista desde el lugar de los hechos.

Dos fuentes oficiales dijeron a la agencia Reuters que Mursi abandonó el palacio presidencial ante la peligrosidad de las protestas. "El presidente dejó el palacio", dijo una fuente de la presidencia que pidió no ser identificada. Otra fuente de seguridad también aseguró que Mursi había salido del edificio.

El presidente de Egipto desató una ola de protestas desde que el 22 de noviembre se adjudicó mediante decreto poderes extraordinarios. Según la visión oficialista, el decreto busca evitar que un sistema judicial aún dominado por los funcionarios y jueces de la era del dictador Hosni Mubarak impida la compleja transición política. Pero el hecho es que Mursi se arrogó poderes y decisiones no revisables por la Justicia, ni siquiera por el Tribunal Constitucional, al tiempo que blindó a la comisión redactora de la Constitución, por aquella fecha aún en actividad. La comisión aceleró entonces su tarea y presentó rápidamente un texto, que según quienes lo leyeron está completamente sometido al más ortodoxo derecho islámico, conocido como Sharía, un compendio doctrinal de la Edad Media.

Anoche los manifestantes gritaban eslóganes como "El pueblo quiere la caída del régimen", los mismos que se oyeron en la rebelión que derrocó a Hosni Murabak a principios de 2011. Muchos de los manifestantes, que agitaban banderas egipcias, acusaban a los Hermanos Musulmanes de haber "vendido la revolución".

Estados Unidos pidió a los manifestantes que expresen sus opiniones "pacíficamente" y que se les dé "espacio para protestar", según comentó Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.

Varios grupos y partidos opositores habían pedido a los cairotas que se dirigieran "pacíficamente" al palacio presidencial, entre ellos los jóvenes del Movimiento del 6 de Abril, que contribuyeron decisivamente el año pasado a derribar al presidente Mubarak, así como el Partido de la Constitución del Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei. A la vez, miles de personas se manifestaban en la emblemática plaza Tahrir, en el centro de la capital, epicentro de la rebelión contra Mubarak.

El Poder Judicial. El Poder Judicial está dividido. El Consejo Superior de Justicia, encargado de dirigir los asuntos administrativos de laP magistratura, decidió este lunes delegar a unos jueces la supervisó del referéndum, a pesar del llamamiento al boicot de cientos de jueces. La decisión permitiría realizar la consulta impulsada por Mursi y los islamistas.

Pero ayer el Club de los Jueces, un sindicato profesional muy influyente y que está a favor del boicot, reiteró su rechazo. "No perdonaremos" a los jueces que supervisen la votación, advirtió su presidente, Ahmed al Zind, afirmando que el número de jueces opuestos a la supervisión del referéndum supera con creces al número de los que está a favor. El jefe del Estado asegura que su polémico decreto es "temporal", a la espera de que entre en vigor la nueva Constitución, y alega que el objetivo es acelerar las reformas democráticas mediante un Poder Ejecutivo "fuerte".

Poderes dictatoriales. La oposición, en cambio, lo acusa de arrogarse poderes "dictatoriales", y le exige que anule el decreto y la convocatoria del referéndum. Las autoridades responden que la consulta se mantiene, y ya convocaron a los egipcios residentes en el extranjero a votar a partir de este sábado 8 de diciembre. Los opositores aseguran que la nueva Constitución desconoce derechos fundamentales como la libertad de expresión, y temen que abra la puerta a una aplicación estricta de la ley islámica más ortodoxa.

"Nuestras marchas son contra la tiranía y el nulo decreto constitucional, y no nos retractaremos en nuestra posición hasta que nuestras demandas sean satisfechas", afirmó Hussein Abdel Ghany, portavoz de la oposición. "La presidencia cree que la oposición es demasiado débil e inoperante. Hoy es el día que les demostramos que la oposición es una fuerza con la que tendrán que vérselas", dijo por su parte el líder opositor Abdelrahman Mansour desde la plaza Tahrir.

Los islamistas de Mursi, que ya han recortado sustancialmente el poder de las FFAA, sienten que llegó su momento. Es esta certeza la que explica el decreto del 22 de noviembre, firmado por Mursi al día siguiente de que su país lograra junto con Estados Unidos alcanzar una tregua en Gaza entre el grupo Hamas e Israel. No se habían acallado los ecos del primer triunfo internacional de Mursi cuando comenzaron las protestas contra su "decretazo".

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