Viernes 11 de Diciembre de 2009
Oslo. — El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibió ayer el premio Nobel de la paz con un discurso en el que dijo que la guerra "no sólo es necesaria sino también moralmente justificada" en determinados casos y prometió utilizar el galardón para ayudar a construir un mundo mejor. En la ceremonia de entrega en Oslo, Obama enumeró circunstancias en las que la guerra "no sólo es necesaria sino también moralmente justificada": en defensa propia, para ayudar a naciones invadidas o por motivos humanitarios, como cuando civiles son muertos por su propio gobierno o una guerra civil amenaza con extenderse y desangrar a toda una región. Agregó que el conflicto violento no será erradicado "durante nuestras vidas" y habrá momentos en que naciones necesitarán luchar guerras justas y que él no permanecerá de brazos cruzados frente a amenazas al pueblo estadounidense. "Donde la fuerza es necesaria, tenemos un interés moral y estratégico de vincularnos a ciertas reglas de conducta. E incluso mientras nos enfrentamos a un adversario despiadado que no se guía por reglas, creo que Estados Unidos debe permanecer comprometido con esa conducta", expresó.
La polémica. Nueve días después de ordenar el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán para terminar con la insurgencia talibán, Obama reconoció la polémica por críticas que indican que es incorrecto y prematuro entregar el Nobel a un presidente que aún está en su primer año de mandato e intensificando una gran guerra. Dijo que el respeto de Estados Unidos a estándares morales, incluso durante la guerra, es lo que lo diferencia de sus enemigos. "Esa es una fuente de nuestra fortaleza. Por eso prohibí la tortura. Por eso ordené el cierre de la prisión en Guantánamo. Y es por eso que he reafirmado el compromiso de Estados Unidos de atenerse a la Convención de Ginebra", señaló.
El mandatario norteamericano, quien reconoció "una desconfianza reflexiva sobre Estados Unidos, la única superpotencia militar del mundo", indicó que el país no puede actuar sin ayuda para enfrentar desafíos globales en Afganistán, Somalia y otras regiones con problemas. "Aquellos regímenes que rompen las reglas deben ser responsabilizados. Las sanciones deben demandar un precio real", puntualizó haciendo referencia al arsenal nuclear norcoreano y a las sospechas de las potencias occidentales de que Irán también busca desarrollar armamento atómico. En cuanto a Afganistán, reafirmó que las tropas estadounidenses empezarían a trasladar la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas afganas en julio de 2011, pero dijo que no habría una "reducción precipitada".
La escalada de la guerra allí y el hecho de que Obama no haya logrado avances en otras prioridades importantes como la paz en Medio Oriente, relanzaron las críticas a lo prematuro del galardón. "No tengo dudas de que hay otros que pueden merecerlo más. Mi tarea aquí es seguir el camino que creo que es importante no sólo para Estados Unidos, sino importante para una paz duradera en el mundo", dijo en respuesta a cómo planeaba utilizar la distinción para avanzar en sus objetivos.
Obama es el cuarto presidente de Estados Unidos en recibir el Nobel de la paz. También Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson fueron galardonados cuando aún estaban en la presidencia. Jimmy Carter, por el contrario, recibió el premio tiempo después de haberla abandonado. Tras la ceremonia de entrega se realizó un gran banquete con la pareja real.