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Obama logró hacer aprobar su reforma de salud en la Cámara baja

Beneficiará a 36 millones de personas, extendiendo la cobertura al 96 por ciento de la población. Pero en el Senado hay otro proyecto en debate. Ambos deberán confluir en un solo texto final.

Lunes 09 de Noviembre de 2009

Washington. — El proyecto de reforma del sistema de salud del presidente Barack Obama dio un importante paso adelante ayer a la madrugada, cuando la Cámara baja lo aprobó por escaso margen. Tras esta notable victoria en la Cámara de Representantes, Obama puso presión al Senado, donde el proyecto enfrenta un camino mucho más difícil, con fuertes divisiones en la bancada oficialista del Partido Demócrata.

En el sistema parlamentario estadounidense, un proyecto se puede tratar simultáneamente en ambas cámaras para luego confluir en un solo texto mediante una "conferencia" compartida por las dos ramas del Congreso. Es este el difícil itinerario parlamentario que le espera al proyecto, y que podría postergar su aprobación final para el año que viene.

En una cerrada votación, con 220 votos a favor y 215 en contra, incluyendo el apoyo de un solitario republicano y la oposición de 39 demócratas, la Cámara baja respaldó en la madrugada del domingo el proyecto del gobierno.

36 millones. Este ampliaría la cobertura de salud a unos 36 millones de personas que hoy carecen de cobertura y prohibiría prácticas como negar un nuevo plan de cobertura a individuos con problemas de salud. Esta es una práctica muy común entre las prestadoras privadas. Según el proyecto aprobado, en cuatro años se debe establecer el nuevo sistema. Las empresas con masas salariales superiores al medio millón de dólares anuales deberán ofrecer a sus trabajadores cobertura médica o pagar una multa. A los individuos se les exigirá que tomen un seguro médico, bajo pena también de pagar una multa. Este aspecto obligatorio del plan es el que más resistencia genera entre los republicanos y demócratas moderados. Los Estados deberán a su vez extender el actual sistema Medicaid a 15 millones de personas. Y los individuos de bajos ingresos que no pueden pagarse una cobertura podrán exigir subsidios federales. El nuevo sistema dejará sin cobertura a 18 millones de personas para 2019. Para evitar aumentar el déficit se impondrán nuevos impuestos, otro punto que genera rechazo. Se impondrá una tasa de 5,4 por ciento anual para los ingresos sobre el medio millón de dólares de individuos y un millón de las familias. Aunque esta tasa alcanzaría inicialmente a sólo el 0,3 por ciento de la población, subiría rápidamente porque el cálculo no está indexado por la inflación.

Ahora la batalla pasará al Senado, donde el tema ha permanecido estancado por semanas, mientras el líder demócrata Harry Reid intenta elaborar una propuesta que consiga los 60 votos que necesita. "Tomen este testigo y lleven este esfuerzo hasta la línea de meta", pidió ayer Obama a los senadores, en una aparición en los jardines de la Casa Blanca.

Batalla difícil. Los demócratas no tienen margen de error en el Senado: controlan exactamente 60 escaños sobre un total de 100. Pero algunos demócratas moderados se han rebelado contra el plan de Reid de incluir un seguro estatal, conocido como "opción pública". Obama había retirado la opción pública de su proyecto para aumentar la base de consensos. Actualmente en EEUU no existe un sistema de salud pública como el conocido en Europa, sino una red de seguros privados que son contratados por los empleadores o los particulares. En 1965, el gobierno demócrata de Lyndon Johnson creó el Medicaid, un sistema público que cubre a los más pobres, y el Medicare, que da cobertura a los jubilados.

El senador independiente Joe Lieberman, una figura muy influyente, renovó ayer su promesa de ayudar a los republicanos a bloquear la votación final si el proyecto contiene la opción de seguro estatal. Amplios sectores sociales, conocidos como la "base conservadora", rechazan la opción pública como una invasión del Estado de los asuntos privados.

En un plano menos ideológico, los republicanos y demócratas moderados cuestionan el elevado costo fiscal, de un billón de dólares (millón de millones) del proyecto en los próximos diez años. Los que apoyan la reforma apuntan al enorme costo del sistema de seguros privados, que ha aumentado sin pausa hasta llegar a costar 2,5 billones de dólares anuales, un sexto de la economía del país. La crisis de muchas grandes empresas, como la automotriz GM, se debe en parte a las crecientes erogaciones por los seguros médicos de sus empleados.

El proyecto aprobado por la Cámara incluye una versión diferente de "opción pública" que la del Senado. Esta y otras diferencias entre los proyectos del Senado y la Cámara tendrán que ser reconciliadas mediante una "conferencia" conjunta de ambas ramas. El texto así acordado deberá ser aprobado por ambas cámaras nuevamente, antes de ser enviado a Obama para que lo firme y convierta en ley. No está nada claro cuándo podría ser aprobada finalmente la ley.

Analistas de presupuesto dicen que el proyecto ampliará la cobertura de salud a 36 millones de personas, cubriendo a un 96 por ciento de la población. Según quienes lo apoyan, reduciría el déficit de presupuesto en cerca de 100.000 millones de dólares anuales. Este cálculo es desechado por los republicanos. Fuera de los planes quedarían unos seis millones de los más de 12 millones de inmigrantes ilegales, según calcula el Washington Post.

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