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Obama llegó a Cuba: dijo que es sólo el primer paso de una nueva historia

Histórico deshielo. El presidente de los Estados Unidos inició su esperada visita a la isla. Hoy se reunirá con Raúl Castro. Grandes expectativas de cambio.

Lunes 21 de Marzo de 2016

En medio de la lluvia, el presidente Barack Obama llegó ayer a La Habana, en un gesto diplomático que busca dejar atrás cinco décadas y media de enemistad y retórica belicista entre Estados Unidos y Cuba. Obama se encontrará hoy con el presidente cubano Raúl Castro y mañana partirá hacia la Argentina. Pero ayer el estadounidense ya anticipó definiciones. Dijo que su visita es sólo el primer paso de un nuevo proceso.

Obama se convirtió en el primer presidente en pisar tierra cubana en 88 años, o desde 1928 cuando Calvin Coolidge visitó la isla, algo que ha generado en la gente una mezcla de esperanza y cautela sobre el presente y el futuro. Cuba y Estados Unidos sorprendieron al mundo relanzando sus relaciones diplomáticas en diciembre de 2014 y para julio de 2015 reabrieron sus embajadas. Obama reconoció que la política de sanciones contra Cuba no dio resultados ni llevó a un cambio en el modelo político y busca con el deshielo fomentar lo que llamó "empoderamiento" del pueblo. Raúl Castro ha advertido que su régimen no está dispuesto a reformas políticas. En torno a este punto neurálgico se centra el proceso político y económico en curso a ambos lados del estrecho de Florida. Ayer, tal vez para demostrar su firmeza, el régimen reprimió una manifestación de unas 50 Damas de Blanco, grupo opositor formado por esposas de ex presos políticos. Las mujeres fueron detenidas, como es habitual en la isla. Solo que esta vez La Habana estaba repleta de cronistas y cámaras.

Obama llegó acompañado de su familia, numerosos funcionarios, legisladores y empresarios para una vista de dos días y medio. En las calles de La Habana la gente daba su opinión a los periodistas extranjeros."Para ver el impacto en la vida del cubano habría que esperar a cómo se desarrollan estas nuevas relaciones'', dijo Sergio Leyva, un técnico en reparación de computadoras de 47 años, quien consideró que una normalización debería llevar a que los comercios tengan más productos y se amplíe el turismo. "Pero bueno, llevamos 50 años bloqueados. Yo nací bloqueado'', comentó. "Este es un espectáculo, esperamos que realmente haya unas buenas relaciones'', dijo Luis Delgado, experto en refrigeración y carpintero de 58 años, que siguió la llegada del mandatario a La Habana Vieja pese a la fuerte lluvia.

En una tarde muy lluviosa en La Habana, Obama, su esposa Michelle y sus dos hijas Malia y Sasha fueron recibidos al pie del avión por el canciller Bruno Rodríguez y otros funcionarios cubanos que participaron en las negociaciones que llevaron al deshielo de las relaciones en diciembre de 2014. El presidente Castro no estuvo presente cuando Obama arribó a la isla.

Tras llegar, el mandatario acudió a un encuentro con personal de la embajada y sus familias, a quienes les dijo que era "maravillo estar aquí'' y es una "histórica oportunidad para relacionarse con la gente de Cuba''. Luego el mandatario y su familia acudieron a La Habana Vieja, el casco antiguo fundado por los españoles en 1519, donde se desarrolla uno de los proyectos más ambiciosos de restauración de la isla con aportes internacionales y que cuenta con restaurantes, hoteles y comercios.

Bajo paraguas negros, el mandatario camino por la Plaza de Armas, adonde fue recibido con vítores a favor de Estados Unidos, acompañado de Eusebio Leal, historiador de la ciudad, quien le explicaba lo que veía. Obama acudió a la catedral a encontrarse con el cardenal Jaime Ortega, quien ayudó a facilitar la comunicación entre el Vaticano, las autoridades cubanas y estadounidenses para avanzar hacia el deshielo. "Que Dios quiera que esto sea para bien para todos los cubanos. Me parece que Obama quiere hacer una obra buena antes de irse'', dijo Odilia Collazo, una mujer de 79 años que miraba en la televisión cubana la llegada del mandatario. "Lo malo sería que el presidente que llegue después (de Obama a la Casa Blanca) echara para atrás todo lo bueno que este hizo'', añadió.

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, dijo que había recibido una invitación para encontrarse junto con otros disidentes con Obama. "Yo le diría: señor presidente, cuando se hacen negocios ambas partes ponen condiciones y cuando se hacen negocios con un gobierno totalitario hay que poner condiciones''', comentó Soler.

A lo largo de un año y medio, Obama aprobó cuatro paquetes de medidas para aliviar las sanciones en temas como los permisos para que ciudadanos estadounidenses puedan viajar a Cuba o el uso del dólar por parte de la isla en las transacciones bancarias internacionales; pero hasta ahora no ha logrado convencer al Congreso que debe derogar las leyes del embargo. Roberto Albar, un jubilado de 68 años, ve el deshielo como algo que conviene a ambos pueblos. "Nosotros prácticamente somos vecinos'' y el sistema político de Cuba ``no quiere decir que seamos enemigos'', dijo. Obama estará en Cuba hasta mañana, cuando partirá hacia la Argentina.

 

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