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Obama le pidió a Castro en La Habana que permita la libertad política en Cuba

El presidente de EEUU cerró su visita de dos días a la isla con un discurso ante la plana mayor del gobierno local. Lo instó a no temer las críticas. Después emprendió viaje a la Argnetina.

Miércoles 23 de Marzo de 2016

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cerró ayer su histórica visita de dos días a Cuba con un pedido: que allí haya libertad política. El mandatario estadounidense habló en el emblemático Gran Teatro de La Habana ante su par cubano, Raúl Castro, y la plana mayor del gobierno isleño. Aunque reconoció las diferencias ideológicas entre ambos países, aseguró que su visita busca enterrar el último resquicio de la guerra fría en el continente.

 

En un esperado encuentro con la sociedad civil cubana que fue transmitido en vivo por la televisión estatal, Obama dijo que su país no impondrá el futuro a la isla, pero le pidió a Castro que no tema las críticas ni la capacidad de sus ciudadanos para elegir a sus líderes.

El presidente de Estados Unidos pronunció un mensaje salpicado de frases en español que sorprendió a los habitantes de la isla. Aseguró que la prosperidad de la gente depende no sólo de la educación o la salud, sino también de la libertad para expresar libremente sus ideas sin ser detenido y tener, por ejemplo, acceso a internet.

"Creo en el pueblo cubano. El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano'', señaló en español. Y agregó: "Cuba debería tener elecciones libres''.

El mandatario afirmó que el embargo estadounidense a Cuba sólo ha dañado al pueblo de ese país y pidió al Congreso de su país que levante esta restricción que Estados Unidos impuso a la isla hace más de cinco décadas.

Obama cerró así una histórica visita a Cuba en el mayor gesto diplomático desde que en diciembre de 2014 ambos países acordaron restablecer relaciones. El martes afirmó que con su presencia allí busca "enterrar los últimos remanentes de la guerra fría en las Américas''.

Sostuvo que nadie ignora las diferencias ideológicas y de modelo económico de ambos países: "Cuba está a solo 90 millas (140 kilómetros) de distancia de Florida, pero para llegar aquí tenemos que viajar una gran distancia, superar barreras de historia e ideología, y barreras de dolor y separación", dijo.

El mandatario resaltó además la influencia y presencia del exilio cubano en su país. "En Estados Unidos tenemos un claro monumento de lo que los cubanos pueden construir. Se llama Miami", dijo.

"Pese a que nuestros gobiernos se convirtieron en adversarios, nuestra gente continuó compartiendo pasiones comunes, particularmente aquellos cubanos que llegaron a Estados Unidos", agregó.

Obama dedicó varias palabras a ensalzar repetidas veces la influencia y el acerbo cultural cubanos en su país. "En Miami o en La Habana puedes encontrar lugares donde bailar chachachá o salsa, o comer (la especialidad cubana) ropa vieja. La gente de nuestros países ha cantando con Celia Cruz y Gloria Estefan y ahora escuchan reguetón y a Pit Bull", añadió en referencia a esas artistas de origen cubano que se afincaron en Miami tras el triunfo de la revolución y se convirtieron en duras críticas del castrismo. Celia Cruz, celebrada como "la reina de la salsa", murió en 2003 sin haber podido volver nunca a Cuba.

También resaltó los lazos entre la isla y Estados Unidos, pese al largo enfrentamiento ideológico de las últimas décadas. Los dos países, a pesar de su difícil historia en común, "comparten mucho", aseguró. Y agregó: "En muchos aspectos, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado separados durante muchos años, incluso pese a que compartimos la misma sangre". Detrás suyo, las banderas de ambos países decoraban el Gran Teatro.

El mandatario recordó entre otros aspectos la herencia común de ambas naciones, por ejemplo por la influencia de los esclavos, y las definió como países de inmigrantes.

También citó el entusiasmo de ambos países por el béisbol y la obra de Ernest Hemingway. El célebre escritor estadounidense vivió durante años en Cuba y ambientó una de sus obras más famosas, "El viejo y el mar", en un pueblo de pescadores aledaño a La Habana que solía frecuentar.

Obama también aseguró que "a pesar de (las) diferencias", los cubanos y los estadounidenses "comparten valores comunes en su vida, un sentido del patriotismo y un sentido del orgullo, mucho orgullo".

Estas fueron otras frases de l presidente estadounidense:

• "Cuba tiene un sistema de partido único; Estados Unidos es una democracia multipartidista. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un (país de) mercado abierto. Cuba ha enfatizado el papel y los derechos del Estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos del individuo".

• "No podemos, y no debemos, ignorar las diferencias muy reales que tenemos sobre cómo organizar nuestros Gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades".

• "Creo que los ciudadanos deberían ser libres de decir su opinión sin miedo, de reunirse, de criticar a su Gobierno y de protestar pacíficamente y que el imperio de la ley no debería incluir las detenciones arbitrarias de gente que ejerce esos derechos. Creo que toda persona debería tener la libertad de practicar su fe de forma pacífica y pública. Y sí, creo que los votantes deberían ser capaces de elegir sus Gobiernos en elecciones democráticas y libres", agregó el mandatario, sin referirse explícitamente a la situación política en Cuba".

• "Hay aún enormes problemas en nuestra sociedad (en Estados Unidos). Pero la democracia es la forma en que los resolvemos".

• "He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba. Los cambios que vengan dependerán del pueblo cubano. No vamos a imponerles a ustedes nuestro sistema político o económico".

• "Al presidente Castro, de quien aprecio que esté aquí hoy, quiero que sepa que creo que mi visita aquí demuestra que ustedes no tienen que temer una amenaza de Estados Unidos".

Antes de despedirse vio un partido de béisbol

Antes de continuar su viaje hacia Argentina, Barack Obama y su familia asistieron a un juego de béisbol entre el equipo nacional de Cuba y los Mantarrayas de Tampa Bay, de la liga mayor estadounidense. Al estadio Latinoamericano, donde se ofreció un minuto de silencio por las víctimas de los ataques terroristas en Bruselas, llegó también el presidente Castro. Ambos mandatarios estaban sin corbata y se sentaron uno al lado del otro.

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