El Mundo

Obama comienza la segunda parte de su gobierno con viento a favor

El presidente tuvo un repunte en las encuestas tras su discurso sobre la masacre de Arizona. Si la economía de EEUU sigue dando muestras de mejora, podría ser reelegido el año que viene.

Miércoles 26 de Enero de 2011

Washington.— Después de la derrota de su Partido Demócrata en las elecciones de noviembre, el presidente Barack Obama parece estar ahora con viento a favor. Por primera vez en meses, las encuestas lo ubican en una buena posición, mientras que muchos analistas predicen que el mandatario ha dejado atrás lo peor y tiene grandes chances de ser reelegido en 2012.
  El emotivo funeral tras el tiroteo de Arizona marcó un punto de inflexión. El discurso del presidente fue tan sensible que ablandó incluso el corazón de los republicanos. “Creo que empleó el tono adecuado”, dijo Newt Gingrich, republicano de la línea dura que no suele tener buenas palabras para Obama.
  Pero no son sólo sus delicadas palabras sobre el dolor y la unión de la nación las que le han granjeado una renovada popularidad. Justo cuando se cumplen los dos años de su llegada al poder, el 20 de enero, la situación en EEUU comienza a mejorar. La economía empieza a remontar, con previsiones de crecimiento de hasta el 4%, e incluso algo parece moverse en las cifras de desempleo. El valle de lágrimas se acerca a su fin.

Puntos arriba. Obama también vuelve a subir en las encuestas. Según un sondeo del Washington Post, el 54% de los estadounidenses considera que el presidente hace un buen trabajo al frente de la Casa Blanca, lo que supone prácticamente un cambio de tendencia que da nuevas esperanzas a los demócratas.
  En otro sondeo, divulgado por la cadena CNN, el mandatario alcanza una aprobación del 55%, registrando así el mayor nivel de aceptación desde noviembre de 2009. Además, el porcentaje de encuestados que aseguró no aprobar su trabajo se redujo a los mismos niveles de diciembre de 2009 (44%), tras haber registrado un pico del 54% en septiembre de 2010. Asimismo, Obama logró buenos números en cuanto a su manejo de la política exterior. Sin embargo, no recibió el mismo apoyo en su gestión de los temas económicos (54% lo desaprueba y 45% lo aprueba).
  La situación no fue siempre igual de buena para Obama. La ola de entusiasmo y esperanzas en medio de la que asumió el poder se extinguió pronto. En lugar de poner en marcha sus ideas y cambiar el país, el sucesor de George W. Bush tuvo que guiar al país por la peor crisis económica de los últimos 80 años. Tan sólo un año después, la magia del “Yes, we can” había desaparecido.

La gran caída. Ni siquiera la reforma sanitaria —uno de los temas estrellas de su campaña— ni la financiera, con la que Obama puso contra las cuerdas a los bancos, le reportaron consuelo. Al contrario: los republicanos y el movimiento ultraconservador Tea Party hicieron campaña contra la reforma sanitaria, a la que demonizaron con éxito, acusándola de ser socialista y antiamericana.
  La impresionante popularidad de Obama cayó a mayor velocidad que la de ningún otro presidente anteriormente. Pero el golpe definitivo llegó con las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que los republicanos consiguieron la mayoría en la Cámara de Representantes y aumentaron también sus escaños en el Senado. Esto supuso una nueva era en el gobierno de Obama, ya que ninguna ley podrá aprobarse sin el “sí” de los republicanos.
  Como una ironía de la historia, la derrota le llevó a Obama un nuevo viento a su favor. Hábilmente buscó el compromiso con sus adversarios políticos. Su primer éxito fue conseguir el apoyo de algunos republicanos para el nuevo tratado de reducción de armas estratégicas con Rusia.
  El diario New York Times ve ya una segunda fase en la legislatura de Obama. Incluso Gingrich admitió que el presidente “comienza a ganar bastante fuerza” y consideró que el nombramiento de Bill Daley como nuevo jefe de gabinete supone un “enorme enriquecimiento”, ya que es un experto en economía que cuenta incluso con experiencia financiera.
  
Gente de campaña. Los analistas coinciden en que, de cara a la reelección, será fundamental la marcha de la economía. Si el país consigue salir de la crisis y la economía se reanima, Obama tendrá buenas opciones de volver a vencer en las urnas.
  El presidente ya había ideado una primera estrategia para la campaña de 2012, y ahora está casi claro quiénes dejarán pronto la Casa Blanca para preparar la contienda electoral. Obama prevé prescindir incluso en el Capitolio de uno de sus más estrechos colaboradores, David Axelrod, que condujo la campaña de 2008 y según la versión oficial se encargará también de la de 2012.
  Por otro lado, tiene a su favor la falta de un candidato con carisma entre los republicanos. La ultraconservadora Sarah Palin ha perdido puntos con sus agresivos comentarios tras el tiroteo de Arizona. Tantos, que según las encuestas, en una campaña contra ella, Obama no tendría que temer por su reelección. l (DPA)

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