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Obama anticipó que la nueva intervención ofensiva en Irak será de "largo plazo"

No indicó cuánto durará la participación estadounidense, aunque "no creo que vayamos a solucionar este problema en semanas", admitió. "Creo que va a tomar algún tiempo".

Domingo 10 de Agosto de 2014

El presidente Barack Obama admitió que enfrentar a la fuerza extremista Estado Islámico, que se apropió de buena parte de Irak, será un "proyecto a largo plazo" y no sólo de "semanas". Obama, que se ha visto desbordado por el resurgir de la guerra en Irak, deslindó responsabilidades en "los servicios de inteligencia", los que fueron "sorprendidos" por el fulminante avance del Estado Islámico (EI) desde Siria hacia el centro y norte de Irak a partir de junio. Actualmente los milicianos, vinculados a Al Qaeda y que aplican una versión ultraconservadora del islam en las regiones que dominan, están hostigando a la capital de la zona kurda de Irak, Erbil. Desde el viernes Estados Unidos defiende las posiciones kurdas con ataques aéreos, que ayer continuaron, y provee ayuda a los civiles que huyen del Estado Islámico mediante el lanzamiento de raciones.

Obama advirtió que la nueva campaña aérea en Irak requiere cambios militares y políticos en Irak y "será un proyecto a largo plazo". No indicó cuánto durará la participación estadounidense, aunque "no creo que vayamos a solucionar este problema en semanas", admitió. "Creo que va a tomar algún tiempo". La nueva intervención estadounidense en Irak contradice años de política exterior de Obama, y por esto está recibiendo duras críticas de la oposición republicana y la prensa. Su orden de retirar todas las tropas de Irak a fines de 2011 hoy parece apresurada a la luz del vacío de poder que se creó y permitió la exitosa ofensiva del EI.

Pedido de cambios. El presidente dijo que las fuerzas militares iraquíes deben "reestructurarse" para lanzar una ofensiva "efectiva", lo que requiere de un gobierno central en Bagdad en el que confíen los militares y los ciudadanos. Obama agregó que Irak necesita un primer ministro, en una indicación de que carece de legitimidad el actual mandatario, el cuestionado shiíta Nuri al-Maliki. En junio, cuando el Estado Islámico lanzó su ofensiva y conquistó la segunda ciudad de Irak, Mosul, cuatro divisiones del ejército iraquí simplemente se disolvieron, con masivas deserciones que dejaron valioso equipo militar en manos de los milicianos. La política sectaria de Maliki, que se malquistó con la comunidad sunita, creó un terreno fértil para el avance sin resistencia del Estado Islámico en las zonas sunitas. Irak está dividido en tres facciones y regiones geográficas: la mayoría shiíta, 60 por ciento, en el sur, con Bagdad como principal centro urbano; el centro-oeste árabe sunita, y el norte kurdo. Ahora los combates se centran en esta última región, donde los milicianos sunitas lograron hundir las líneas kurdas la semana pasada, causando la fuga en masa de cientos de miles de civiles hacia las montañas. Esto ha generado una crisis humanitaria de enormes dimensiones (ver página 36).

Obama dijo que no cerrará la embajada en Bagdad ni el consulado en Erbil, lo que significa que quedarán diplomáticos que necesitarán protección. Añadió que donde el personal estadounidense se vea amenazado, ejercerá su obligación de protegerlos. El fantasma de una repetición de lo ocurrido en Libia, donde milicias asesinaron al embajador en 2012, estaba detrás de esta afirmación de Obama. El presidente dijo que continúan los esfuerzos humanitarios para lanzar desde el aire alimentos y agua a las minorías religiosas perseguidas y aisladas en las montañas, y agregó que se trazan planes para permitirles desplazarse. Unos 70.000 yaziditas y 100.000 cristianos han debido huir del avance del EI y muchos están en las montañas de la zona de Sinjar, cerca de Turquía.

Obama dio su discurso en los jardines de la Casa Blanca, antes de comenzar sus vacaciones. Rechazó enérgicamente las críticas a su decisión de retirar las tropas de Irak en 2011 y reiteró lo que ya había dicho el jueves: que Estados Unidos no volverá a despachar fuerzas de tierra a ese país. "No vamos a hacerlo porque debemos haber aprendido la lección de nuestra prolongada e inmensamente costosa incursión en Irak", afirmó.

Ayer continuaron los esfuerzos de la fuerza aérea estadounidense para proveer de alimentos y agua a los civiles refugiados en cercanías de Sinjar. Además hubo más ataques aéreos a posiciones del Estado Islámico. Al menos 16 milicianos murieron en estos nuevos bombardeos. El viernes, dos oleadas de cazabombarderos destruyeron posiciones de artillería y un convoy de vehículos del EI al oeste de Erbil.

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