Atentado en Londres

"Nos llevamos el susto en el cuerpo", contó una rosarina en Londres

El sábado a la noche ya se terminaba en "Porteña", un local de comida argentina en el Borough Market de Londres.

Martes 06 de Junio de 2017

El sábado a la noche ya se terminaba en "Porteña", un local de comida argentina en el Borough Market de Londres. La rosarina Ana Banfi trabaja ahí desde hace 10 meses y el sábado a la noche estaba preparándose para el cierre, cuando el grito de uno de sus compañeros la estremeció: "¡Cerrá la persiana que hay un loco con un cuchillo!", le pidió al encargado, Patricio Trujillo. Ana le contó su aterradora experiencia al programa Procopio 830, de La Ocho. Hace ocho años que vive en Europa y hace uno que se mudó a Londres.

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Ana Banfi después del atentado.
Ana Banfi después del atentado.

"Mi compañero Freddy nos dijo 'todos al piso, cúbranse la cabeza'", contó Ana, que se tiró al piso junto con su compañera Iva Ludikova. "Iva y yo no dejábamos de temblar, ella lloraba todo el tiempo porque tenía a su hermana trabajando en otro bar a la vuelta y no podía comunicarse", reseñó. "Enseguida vimos a los tres terroristas, pero en vez de venir para 'Porteña' fueron al bar de enfrente, le pusieron el cuchillo a dos clientas. La gente les empieza a tirar con todo lo que tenía en la mano, hasta que uno les tira con una silla y los logran sacar", relató. "Todos los locales lograron cerrar las puertas, ellos quedaron solos y llegó la policía y comenzó el tiroteo". Oyó llegar a toda velocidad un auto de la policía que "arrasó con todo" lo que había frente a "Porteña": mesas, sillas y sombrillas. Inmediatamente se desató una balacera y una bala perdida entró en el local. "Agarré el celular y empecé a contar todo lo que iba pasando", recordó. El tiroteo terminó con los tres terroristas muertos. "Después de dos horas y media vino la policía y nos sacó de ahí a los gritos, manos arriba", contó Ana. Varios fotógrafos de agencias registraron al grupo de los cuatro empleados abandonando el lugar, las miradas perdidas, los delantales todavía puestos. Ana va con los brazos cruzados, como si tuviera frío. Iva camina a su lado. "Nos llevamos el susto en el cuerpo", confesó Ana, con una frase que sintetizó lo que pasaron esa noche en el pequeño local de comida argentina.

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