El Mundo

Norcorea prueba misiles y suspende negociaciones

El régimen de Kim Jong-un anunció un "test exitoso" a la vez que dio por terminado el diálogo sobre la "desnuclearización".

Lunes 09 de Diciembre de 2019

El régimen norcoreano anunció que realizó con éxito “una prueba importante” de programa de misiles, pocas horas después de que su embajador en la ONU diera por suspendido el diálogo nuclear con Estados Unidos. El “test exitoso” dijo el régimen, tendrá un gran impacto en la posición estratégica del país “en el futuro cercano”. La demostración bélica norcoreana, junto a la suspensión de sus negociaciones sobre su arsenal nuclear con Washington, ponen en estado de coma el plan de Donald Trump para llegar a un acuerdo con el dictador Kim Jong-un y desactivar la amenaza nuclear de Pyongyang.

   En el texto oficial, de apenas tres párrafos, se indica que los resultados del test son “de gran importancia” para el partido comunista, que es el único legal del país. “Los resultados de la importante prueba reciente tendrán un importante efecto en el cambio de la posición estratégica” de Corea del Norte “una vez más en el futuro cercano”, reza el texto, que no da detalles sobre la prueba o sus resultados.

   El régimen de Corea del Norte ha dado así un doble puñetazo sobre la mesa. El sábado, su embajador ante la ONU, Kim Song, dijo que su país se retiró la “desnuclearización” de la agenda de negociaciones con Estados Unidos y no necesita pormenorizadas conversaciones con Washington.

   Pyongyang lleva tiempo dejando clara su frustración con el estancamiento del diálogo tras dos años sin grandes progresos. Tres cumbres entre el presidente Donald Trump y Kim Jong-un, han conducido a pocos avances, más allá de las fotos de sus apretones de mano ?la última, en la frontera entre las dos Coreas? y una vaga declaración de intenciones en el primero de sus encuentros, en junio de 2018 en Singapur. El régimen de Kim ya había amenazado con retirar la “desnuclearización” de la mesa de negociaciones si no veía concesiones de Estados Unidos para destrabar el punto muerto antes de fin de año.

   En el comunicado, Kim declara que el “diálogo sostenido y sustancial” que Estados Unidos pide es una mera “estratagema para ganar tiempo” mientras se centra en su agenda política interna ante las elecciones presidenciales de 2020. “No necesitamos mantener largas conversaciones ahora mismo con Estados Unidos, y la desnuclearización se ha retirado de la mesa de negociación”, enfatiza.

   A medida que ha crecido la impaciencia de Pyongyang, se ha elevado la temperatura en la retórica entre los dos países. El viceministro de Asuntos Exteriores norcoreano, Ri Thae Song, ha afirmado que cualquier posible anuncio de Washington sobre el relanzamiento de las conversaciones solo sería “una tonta triquiñuela” para la campaña electoral.

De vuelta a los insultos

Han vuelto los insultos que se intercambiaron en 2017, en plena escalada de las tensiones y de una campaña de pruebas de misiles norcoreanos que culminó con los lanzamientos de cohetes intercontinentales, que según la propaganda de Kim son capaces de alcanzar cualquier punto en territorio estadounidense. Ni la capacidad de transporte nuclear ni ese alcance de esos misiles tan exhibidos por el régimen han sido probados.

   La semana pasada, Trump recuperaba el apodo “hombre cohete” con el que hace dos años describió a Kim y puntualizaba que su país se reserva el derecho de usar la fuerza militar contra Corea del Norte. Pyongyang respondió que repetir ese lenguaje supondría la “recaída en las chocheces de un viejo chocho”, empleando de nuevo el epíteto con el que había calificado en 2017 al inquilino de la Casa Blanca. Aunque el violento lenguaje de entonces haya reaparecido, la situación ya no es la misma de 2017. El presidente estadounidense se encuentra inmerso en un proceso de impeachment y se juega la reelección dentro de once meses. El dictador coreano ha demostrado que cuenta con armamento nuclear, pero no que sus misiles tienen la performance que proclama. Por otro lado, Norcorea no es rival para EEUU en el plano militar, ni nuclear ni convencional. Pero sí puede despedazar a su rico hermano, Corea del Sur. Aquí reside el enorme poder de extorsión de la dictadura de Kim. Más que sus misiles son sus miles de obuses en búnkers de hormigón los que hacen temer a Seúl, capital que está al alcance de esa artillería.

   Las negociaciones de desnuclearización no han conseguido arrancar desde que fracasara en Estocolmo un intento de restablecer las conversaciones en octubre. Washington exige el desmantelamiento completo del programa nuclear norcoreano, mientras que Pyongyang pide que Estados Unidos levante algunas de las numerosas sanciones que pesan contra el régimen.

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