Murió en la cárcel Susan Atkins, una de las asesinas del clan Manson
Susan Atkins, una de las principales integrantes del famoso grupo violento de culto de Charles Manson, que llevó a cabo una serie de asesinatos brutales en 1969, murió ayer en una prisión de California a los 61 años. Atkins, que estaba en la cárcel desde 1971 por su participación en ocho asesinatos relacionados con Manson, tenía un tumor cerebral.

Sábado 26 de Septiembre de 2009

Los Angeles. — Susan Atkins, una de las principales integrantes del famoso grupo violento de culto de Charles Manson, que llevó a cabo una serie de asesinatos brutales en 1969, murió ayer en una prisión de California a los 61 años. Atkins, que estaba en la cárcel desde 1971 por su participación en ocho asesinatos relacionados con Manson, tenía un tumor cerebral. A principios de mes, las autoridades rechazaron su petición de ser liberada para así no morir tras las rejas. “Susan murió de manera pacífica rodeada por sus amigos y sus seres queridos en la prisión de mujeres del centro de California”, dijo su marido, James Whitehouse. “Nadie sobre la faz de la Tierra trabajó tan duro como Susan para corregir un error incorregible”, agregó. Como consecuencia de su enfermedad, Atkins tenía medio cuerpo paralizado y se le había amputado una pierna.
  Como parte del grupo de hippies, fugados, delincuentes e inadaptados que seguía a Manson, Atkins llegó a decir que él podía ver y oír todo lo que ella hacía. Pero durante su estancia en prisión lo denunció, y en 1974 se convirtió al cristianismo, inspirada por su correspondencia con otro integrante de la antigua “familia Manson”. En una revisión del caso para obtener la libertad condicional celebrada en 1993, Atkins describió el tiempo pasado junto a Manson diciendo: “Es casi imposible entender la locura, y eso es en lo que yo estaba viviendo, en la locura”.
  Atkins tenía 21 años cuando Manson, un delincuente profesional, la envió con otros seguidores a la casa de la actriz Sharon Tate y el director Roman Polanski en Beverly Hills el 9 de agosto de 1969 con la orden de matar. Polanski no estaba en la casa pero su mujer, embarazada de 8 meses, y cuatro amigos, fueron asesinados brutalmente.

Querían que sufra. Como Atkins explicó más tarde, Sharon Tate —considerada entonces una de las mujeres más hermosas del mundo— fue la última a la que asesinaron, después de disparar y apuñalar a los otros. Querían que la joven de 28 años sufriera. Recibió al menos 16 puñaladas.
  Atkins dijo después que ella fue una de las que apuñaló a la actriz, tras ignorar sus súplicas de clemencia. “Estaba drogada, dopada con ácido”, declaró Atkins después de ser condenada. “No sé cuántas veces la acuchillé (a Tate) y no sé por qué lo hice. Ella rogándome y rogándome y pidiéndome que no lo hiciera, me harté de escucharla y por eso la acuchillé”, dijo sin ningún remordimiento.
  La noche siguiente, fue con otros miembros de la banda a la casa del tendero Leno y su mujer Rosemary LaBianca y los mataron a ambos, aunque ella no participó activamente en esas muertes.

Juicio macabro. La brutalidad y el carácter supuestamente aleatorio de los asesinatos aterrorizaron a los habitantes del sur de California y conmocionaron al país. Atkins fue condenada en 1970 con su gurú y dos otras “chicas de Manson”, Leslie Van Houten y Patricia Krenwinkel.
  El juicio adquirió un aire macabro, con descripciones gráficas de los sangrientos sucesos, la explicación del poder que tenía Manson sobre las mujeres y su continua devoción hacia él. Las mujeres interrumpieron las sesiones con risas, se afeitaron las cabezas, se inscribieron X en las frentes y cantaron canciones para Manson. Las cuatro fueron condenadas a muerte, aunque se les conmutó por la cadena perpetua cuando California abolió la pena capital.
  La policía consiguió dar con la banda de Manson porque Atkins fue encarcelada por sospechosa en otro asesinato y habló con otros presos de lo ocurrido en la mansión de Hollywood. Durante el juicio, que duró nueve meses, Atkins no mostró ningún arrepentimiento e insistió en su lealtad a Manson, a quien llamó “Jesucristo”. l