El Mundo

Murió Winnie Mandela, figura de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica

La ex esposa del presidente sudafricano lo acompañó durante sus 27 años de prisión. Pero tuvo un lado muy oscuro, con crímenes terribles

Martes 03 de Abril de 2018

La sudafricana Winnie Madikizela Mandela murió ayer a los 81 años. Fue junto a su marido Nelson Mandela una figura emblemática de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, pero su vida estuvo también marcada por la polémica y resultó imputada por graves crímenes. Mantuvo su vínculo con Mandela mientras este sufrió 27 años de prisión, pero se se separaron luego, antes de que este fuera el primer presidente negro de Sudáfrica.

"Informamos públicamente con profunda tristeza del fallecimiento de la señora Winnie Madikizela-Mandela en el hospital Milpark en Johannesburgo", informó su familia en un comunicado. "Dedicó la mayor parte de su vida adulta a la causa del pueblo y por ello fue conocida a lo largo y ancho del país como la madre de la nación", añade el texto.

Winnie Mandela había sido internada en varias ocasiones en un hospital, explicó la familia, que no especificó las causas de su muerte. "Murió en paz en las primeras horas del lunes, rodeada de su familia y de seres queridos".

Una vida con Mandela

La vida de Nomzamo ("la aplicada") Winifred Zanyiwe Madikizela, conocida como Winnie, está estrechamente ligada a la del que fue el primer presidente negro de Sudáfrica, con el que estuvo casada 38 años, incluidos los 27 que Nelson pasó en prisión. Winnie nació el 26 de septiembre de 1936 en la provincia de Cabo oriental, donde también nació Nelson, y obtuvo un diploma universitario de trabajadora social, una excepción para una mujer negra en esa época.

Su matrimonio con Nelson Mandela—se casaron en junio de 1958, cuando ella tenía 21 años y él casi 40, divorciado y padre de familia— se vio muy afectado por la vida política de su marido. "En realidad nunca hicimos vida de familia, no podías arrancar a Nelson de su pueblo. La lucha contra el apartheid, la nación, llegaban siempre primero", escribió en sus memorias.

Tras su boda, Nelson Mandela entró en la clandestinidad. En agosto de 1962 fue arrestado y Winnie se quedó sola con sus dos hijas al tiempo que seguía luchando contra el régimen racista impuesto por los blancos. En esa época, la joven asistente social fue víctima de maniobras de intimidación y de presiones constantes que la llevaron a prisión y la obligaron a irse a vivir a un pueblo alejado, donde su casa fue blanco de dos atentados con bomba.

Aún así nunca dejó de desafiar a las autoridades blancas y Winnie se convirtió en una de las figuras emblemáticas del Congreso Nacional Africano (ANC), el principal movimiento en la lucha contra el apartheid y que desde el fin del régimen racista ha detentado el poder en Sudáfrica.

Violaciones de DDHH

Con el tiempo, sin embargo, Winnie se convirtió en un problema mayor para el ANC. En 1986 se la relacionó con la muerte de varios militantes antiapartheid, considerados "traidores" a la causa, que en esa época eran quemados vivos con un neumático alrededor del cuello. Cuando presuntos "traidores" de la lucha morían de esa forma tan terrible, la esposa de Mandela no dudaba en declarar que los sudafricanos tenían que liberarse con "cajas de fósforos". También creó una escolta personal, la llamada Mandela United Football Club (MUFC), conocida por sus métodos violentos e ilegales.

En 1991, fue declarada culpable en el secuestro de Stompie Seipei, un militante negro antiapartheid. También fue acusada de provocar daños físicos a otros tres jóvenes negros. Fue condenada a seis años de prisión, una pena que le fue conmutada en multa. En 1998, la Comisión Verdad y Reconciliación (TRC), que estudiaba los crímenes políticos del apartheid, declaró a Winnie "culpable políticamente y moralmente de importante violaciones de los derechos humanos" cometidas por la custodia del MUFC, que se había transformado en un temible grupo de intimidación y autor de crímenes brutales. "Grotesco", respondió Winnie a las numerosas acusaciones de tortura en su contra.

"Era una gran figura de la lucha, un ícono de la liberación", la alabó ayer el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, presidente de la Comisión Verdad y Reconciliación que la culpó y amigo de Nelson Mandela. "Pero luego algo se torció de manera terrible", agregó Tutu.

En 1994, tras la primeras elecciones multirraciales en Sudáfrica, fue nombrada ministra de Cultura en el gobierno de Mandela. Apenas un año más tarde fue expulsada del gobierno de su propio marido por insubordinación. A pesar de haber sido expulsada del ANC y condenada de nuevo en 2003 por fraude, Winnie volvió a la política cuatro años más tarde como miembro del comité ejecutivo del partido, la cúpula del ANC. Fue una clara demostración que seguía teniendo poder.

A pesar de ser diputada desde 1994, era conocida por sus ausencias en la Cámara. Era una gran defensora de los pobres pero llevaba una vida de lujos excesivos. También criticó el acuerdo histórico de Nelson Mandela con los dirigentes blancos para poner fin a la segregación en Sudáfrica. "Mandela nos abandonó", dijo entonces, "el acuerdo es malo para los negros". Para Mandela la reconciliación nacional era su principal objetivo, como el protagonista que era de la transición de un país gobernado por una minoría a una nación democrática y multicultural.

Imagen histórica

La imagen de la pareja Mandela, andando unidos de la mano cuando Nelson salió de prisión (ver en esta página), dio la vuelta al mundo. Pero la pareja se alejó y terminó divorciándose en 1996, cuando él era el presidente de la nación, y tras un proceso que puso al descubierto las infidelidades de Winnie. Winnie no llegó nunca a ser primera dama: Mandela se separó de ella antes de llegar a la presidencia y la pareja se divorció en 1996. Nelson Mandela se convirtió en 1994 en el primer presidente negro de Sudáfrica y gobernó hasta 1999, además de ganar el Premio Nobel de la Paz. A su muerte, en 2013, Winnie apareció abrazada a la nueva esposa de Mandela, Graca Machel, llorando juntas. Pero Nelson Mandela no le dejó nada en herencia y Winnie llevó el caso antes los tribunales para intentar recuperar, sin éxito, la casa familiar de Qunu.

Elogio presidencial

"Hoy perdimos una madre, una abuela, una amiga, una camarada, una líder, y un ícono", dijo el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, en un discurso televisado. "Durante muchos años soportó con estoicismo y fortaleza la embestida de la brutalidad del apartheid. Siguió siendo toda su vida una defensora incansable de los desposeídos y los marginados", agregó Ramaphosa, quien asumió la presidencia ante la renuncia de Jacob Zuma.


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