El Mundo

Murió Borrelli, el jefe de los fiscales del histórico caso "Mani Pulite"

Fue el conductor de las investigaciones que desmantelaron el poder político corrupto a partir de 1992. El valor clave de las confesiones premiadas

Domingo 21 de Julio de 2019

El magistrado Francesco Saverio Borrelli, jefe del equipo de fiscales que dirigió la histórica operación Mani Pulite contra la corrupción política en Italia a principios de los años 90, falleció a los 89 años de edad en Milán. Mientras que la estrella del Mani Pulite fue el fiscal Antonio Di Pietro, Borrelli, su jefe, mantuvo un perfil mucho más bajo, pero era el “cerebro” de la estrategia judicial que permitió quebrar el sistema corrupción política.

   Con la ayuda de los fiscales Antonio di Pietro, Gherardo Colombo, Piercamillo Davigo e Ilda Boccassini, Borrelli formó el famoso “pool” de fiscales y se centró en el Partido Socialista Italiano del poderoso primer ministro Bettino Craxi. Todo se inició con la detención el 17 de febrero de 1992 de una de las figuras del partido, Mario Chiesa, quien acabó destapando una red de corrupción nacional al más alto nivel. Con Chiesa funcionó el mismo principio o mecanismo de la “delación premiada” que luego se aplicó reiteradamente en Mani Pulite y que 25 años más tarde en Brasil fue aplicada por el juez Sergio Moro en el Lava Jato.

   La investigación marcó un antes y un después en la política italiana. Craxi acabó en un exilio autoimpuesto para evitar la prisión, después de ser humillado públicamente a su salida de un hotel en Roma en 1993 por una multitud que le abucheó y le tiró monedas. En el hotel se encontraba el empresario Silvio Berlusconi, quien un año después ganaría su primer mandato como primer ministro del país.

   Mientras que el presidente italiano, Sergio Matarella, aplaudió ayer a Borrelli como “un magistrado del máximo calibre, comprometido con la supremacía y el respeto de la ley”, sus críticos le han recordado como un “golpista”, en palabras del hijo de Craxi, Bobo. Su padre falleció en 2000 en Túnez.

   Borrelli era un fino jurista y hombre de costumbres recatadas. Sú única debilidad era la ópera: siempre se lo veía en el teatro de la Scala. Nació en Nápoles el 12 de abril de 1930, entró en el poder judicial en 1955 y casi toda su carrera se desarrolló en el tribunal de Milán. Su discurso como Fiscal General del Tribunal de Apelación en 2002, que terminó con una palabra repetida en tres ocasiones, un llamamiento a la independencia del poder judicial ha pasado a la historia de Italia: “Resistir, resistir, resistir, como en la línea del Piave”, en referencia a la decisiva batalla de la Primera Guerra Mundial contra alemanes y austríacos.

   “Francesco Saverio Borrelli fue un líder que supo proteger a sus hombres, una persona que hizo historia en Italia”. Así lo homenajeó Francesco Greco, actual jefe de la fiscalía de Milán y considerado el alumno del ex magistrado que dirigía el grupo de Mani Pulite. Después de su carrera como magistrado, Borrelli tuvo otra temporada profesional como jefe de la oficina de investigación de la FIGC, en 2006, nombrado por el comisario extraordinario Guido Rossi tras el escándalo en el mundo del fútbol. Pero junto a su amor por la ley, Borrelli siempre ha cultivado su amor por la ópera: una presencia permanente en La Scala de Milán, en 2007 fue nombrado presidente del Conservatorio de Milán. En los últimos días, cuando ya estaba internado en estado terminal, decenas de colegas de ayer y de hoy, abogados, personal de la justicia y agentes del orden han querido pasar a saludar al que para todos seguía siendo el jefe del pool de Mani Pulite, un magistrado cuyo significado ha superado con creces la función judicial. Cientos de personas comunes y amigos, sin embargo, que sabían de su postración final, aparecieron discretamente en la puerta de su habitación del hospital para decir simplemente “gracias” y abrazar a los miembros de la familia.

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