El Mundo

Motín en la sede donde estuvo preso Arévalo

Jueves 04 de Julio de 2019

La muerte revivió el espanto de la tortura en Venezuela. Es el escándalo más notorio después del extraño fallecimiento del concejal Fernando Albán, detenido por supuesta traición a la patria, que, según la versión oficial, cayó desde el décimo piso de la sede de la policía política en Caracas, en octubre pasado. Alonso Medina Roa, abogado de Acosta, denunció que el régimen pretende evadir su culpabilidad al imputar solo a los guardias, Ascanio Antonio Tarascio Mejía y Estiben José Zarate Soto, por "homicidio preterintencional" para proteger al Gobierno.

Desde ayer, en protesta, los presos en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) —donde estuvo detenido Arévalo— se han amotinado para exigir la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tras la muerte del capitán de corbeta Rafael Acosta mientras estaba detenido en esas mismas instalaciones.

Según informó vía Twitter la activista venezolana Tamara Sujú, los presos se amotinaron para conseguir que expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visiten el lugar en busca de una mejora de sus actuales condiciones.

"Exigen que se excarcele a quienes tienen boleta, que se traslade a quienes tienen orden" y "que se encarcele a los verdaderos torturadores" del capitán Acosta, que Sujú ha identificado como Blanco Hurtado y Abel Angola.

También han reclamado "atención médica" ante un posible brote de hepatitis y "que se mejoren las condiciones de salubridad" porque, de acuerdo con Sujú, "hay una poceta (letrina) para 60 detenidos".

"El coronel Hannover Guerrero se enfrentó (a los amotinados) y les dijo que cuando cese la usurpación de Juan Guaidó, los escuchará", contó la activista venezolana. El DGCIM está en el punto de mira por la muerte de Acosta mientras estaba bajo custodia de este cuerpo.

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