Sábado 05 de Marzo de 2022
Varias ciudades ucranianas vivieron este sábado horas de caos, angustia y destrucción, ya que miles de sus habitantes, tras el fracaso del plan de evacuación, se vieron obligados a regresar, pero en pleno ataque de las tropas moscovitas. El gobierno ucraniano reportó localidades en estado de “casi destrucción total”, entre ellas Borodyanka, al noroeste de la capital, Kiev.
“No hay agua ni electricidad allí... No hay Borodyanka. Está casi completamente destruido. El centro de la ciudad es horrible. Borodyanka está bajo la influencia de las tropas rusas; controlan este asentamiento”, dijo Oleksiy Kuleba, jefe de la Administración Estatal Regional de Kiev. Borodyanka fue testigo de bombardeos persistentes en los últimos días, al igual que los pequeños pueblos a su alrededor.
Fuerzas rusas intensificaron sus bombardeos en la ciudad portuaria de Mariúpol, incluyendo el uso de aviones, indicó el alcalde este sábado por la noche.
“La ciudad se encuentra en un estado de sitio muy complicado”, dijo Vadym Boychenko a la televisión ucraniana. “El bombardeo incesante de manzanas residenciales continúa. Los aviones han estado lanzando bombas en áreas residenciales”.
Boychenko agregó que miles de niños, mujeres y adultos mayores fueron víctimas de los ataques a su llegada por la mañana para una posible evacuación a través de un corredor seguro. Rusia prometió suspender los bombardeos contra Mariúpol, una ciudad portuaria de cerca de 430 mil habitantes, y Volnovaja, ciudad del este del país, pero violó el cese al fuego.
Rusia avanzó considerablemente en el sur de Ucrania con la clara intención de cortar el acceso al mar. Si logra apoderarse de Mariúpol, que ha estado lidiando con los ataques durante los últimos seis días, Rusia podrá crear un corredor terrestre a Crimea, a la cual anexó en 2014.
El fracaso en el intento de evacuar civiles y aportar alimentos y medicinas a través de corredores seguros, la advertencia de Vladimir Putin acerca de que las sanciones contra su país son una virtual “declaración de guerra” y el anuncio de que el lunes habrá una nueva ronda de conversaciones marcaron el décimo día de la invasión de tropas rusas a Ucrania.
El auspicioso anuncio del jueves último, en el segundo encuentro entre las partes, de que se habilitarían corredores seguros para la salida de civiles chocó ayer con la realidad de fuego y acusaciones cruzadas cuando se intentó la salida de los habitantes de Mariupol, un puerto estratégico ucraniano sitiado por fuerzas rusas.
La salida de los civiles “fue postergada por razones de seguridad”, ya que las fuerzas rusas “continúan bombardeando Mariupol y sus alrededores”, declaró la alcaldía en la aplicación de mensajería Telegram.
Las milicias de la autoproclamada república separatista de Donetsk, aliadas a Rusia y territorialmente próximas a Mariupol, en tanto, responsabilizaron de estas nuevas hostilidades a grupos de extrema derecha ucranianos.
“Los nacionalistas se negaron a proporcionar un corredor humanitario a los residentes de Mariupol, y además se negaron a marcharse a territorio seguro”, indicaron en un comunicado reproducido por la agencia TASS.
También Rusia culpó a los “nacionalistas ucranianos” de impedir irse a la población civil, algo que también pasó en Jarkov y Sumy, por lo que sus fuerzas retomaron la ofensiva.
La salida organizada iba a realizarse en micros municipales desde tres puntos de la ciudad y en vehículos particulares, que deberían atenerse estrictamente a una ruta preestablecida hasta llegar a Zaporiyia, donde se encuentra la central nuclear atacada en la semana.
Mientras los locales se frustraban ante la imposibilidad de escapar “bajo los bombardeos”, según dijo el vicealcalde Sergei Orlov, Putin azuzaba el conflicto al evaluar que las sanciones que decenas de países adoptaron contra Moscú en materia económico-financiera, de energía, transporte y hasta deportivas, eran una virtual declaración bélica.
Las sanciones “son como una declaración de guerra”, afirmó Putin, que insistió en que cualquier país que imponga una zona de exclusión aérea en Ucrania “será considerado parte de conflicto”.
Para Putin, es “absurda” la postura de Occidente sobre Ucrania. “Un delirio, teatro de lo absurdo, llaman negro lo que es blanco, y lo que es blanco, negro”, dijo el mandatario, según la agencia Sputnik.
Horas después, el líder ruso recibió en el Kremlin al primer ministro de Israel, Naftali Bennett, la primera autoridad extranjera de peso con la que el mandatario ruso se ve desde el inicio de la invasión a la exrepública soviética, el 24 de febrero.
Únicamente se informó que hablaron de la cuestión Ucrania Israel se había ofrecido la semana pasada como mediador- y Bennett viajó después a Berlín.
Para el lunes se anuncia una nueva ronda de negociaciones entre representaciones de las dos partes, según anunció un legislador ucraniano que integra la delegación de Kiev, aunque se desconoce por el momento el lugar del encuentro y cualquier otro detalle.
Con todo, las informaciones dan cuenta de que tropas rusas siguen cerca de Kiev, donde encuentran una feroz resistencia, y bombardean barrios de los suburbios del oeste, así como a la ciudad de Chernígov, aparentemente con muchas víctimas civiles, según la agencia AFP.
En Jarkov, la segunda ciudad del país, las fuerzas ucranianas lanzaron un contraataque.
El ministro ucraniano de Defensa, Oleksiy Reznikov, afirmó que Rusia debió cambiar su táctica por la dura resistencia local, que en parte frustró su aparente plan de conquistar rápidamente las grandes ciudades y derrocar al gobierno de Zelenski.
En diez días de ofensiva, Rusia solo consiguió apoderarse de dos ciudades importantes, Berdiansk y Jersón, en la costa del mar Negro.
Sobre víctimas civiles, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicó un informe que ubicó en 351 los muertos y en 707 los heridos en los primeros ocho días de ataques en Ucrania.
“Desde las 4 de la mañana del 24 de febrero hasta las 00.00 del 4 de marzo, el Alto Comisionado ha registrado 1.058 bajas civiles en Ucrania: 351 muertos y 707 heridos”, indicó el documento.
En paralelo, varias ciudades de Europa, entre ellas Londres, París, Roma y Zúrich, fueron escenario de multitudinarias concentraciones para pedir el fin de la guerra.
Y el FMI advirtió que los impactos económicos globales de los sucesos en Ucrania serían “aún más devastadores” si el conflicto se intensifica.