El Mundo

México inicia un giro a la izquierda con López Obrador como presidente

El político de 65 años prometió un cambio radical para acabar con los males que impiden el desarrollo de la nación azteca

Domingo 02 de Diciembre de 2018

México tomó ayer un nuevo rumbo hacia un nacionalismo de izquierda, con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la segunda mayor economía de América latina, después de intentarlo durante 12 años. En la sesión solemne de investidura en el Congreso, López Obrador, de 65 años, juró "guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la república". Tras prestar juramento, se colocó la banda presidencial con los colores verde, blanco y rojo de la bandera de México, entregada por el presidente saliente, Enrique Peña Nieto (centroderecha).

   La llegada de López Obrador al Ejecutivo marca un punto de inflexión en uno de los experimentos de apertura de mercado y privatización más radicales del mundo. Durante años, México tuvo una economía cerrada controlada por el Estado, pero desde la entrada en vigor del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio en 1986, la nación azteca firmó más acuerdos de libre comercio que casi cualquier otro país y privatizó casi todos los sectores de su economía, a excepción del petróleo y la electricidad. Ahora, sin embargo, López Obrador ofrece un discurso inaudito en el país desde la década de 1960: quiere construir más refinerías de petróleo estatales y anima a los mexicanos a "no comprar en el extranjero (...) vamos a producir en México lo que consumimos". Junto a un profundo sentido del nacionalismo y de su lugar en la historia, la toma de posesión de AMLO, como se le conoce popularmente por sus siglas, podría ser el traspaso de poder más local y populista en décadas. "Hoy (por ayer) no sólo inicia un nuevo gobierno, inicia un cambio de régimen político", dijo el izquierdista de 65 años desde la tribuna de la Cámara de Diputados. "A partir de ahora se iniciará una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México".

Borrón y cuenta nueva

Sin embargo, y tal como lo dijo tras ganar las elecciones de julio, el nuevo mandatario señaló que no piensa perseguir a los funcionarios de gobiernos anteriores porque no lo anima la venganza y que es partidario del perdón y la indulgencia. Esta posición le valió desde hace semanas diversas críticas de quienes piensan que eso abre paso a la impunidad que también dijo que combatirá. López Obrador dijo, sin embargo, que si algún funcionario o familiar comete algún delito o incurre en prácticas de corrupción se les investigará y castigará. Su anuncio de que quiere hacer un borrón y cuenta en materia de corrupción y que no habrá una caza de brujas, provocó que algunos legisladores contaran hasta el número 43, en recuerdo de los jóvenes desaparecidos en 2014 de la escuela de Ayotzinapa. López Obrador dijo que en este caso creará una comisión especial para garantizar que haya Justicia.

   La ceremonia se realizó en la sede de la Cámara de Diputados, con la presencia de la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, entre otros dignatarios. Cuando López Obrador agradeció la presencia de los representantes extranjeros y nombró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (quien no se encontraba en el recinto), varios personas presentes en la sala empezaron a gritar "dictador, dictador". También asistieron el rey Felipe VI de España y los presidentes de Colombia, Iván Duque; de Cuba, Miguel Díaz-Canel; de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Lenín Moreno, y de Perú, Martín Vizcarra. Además concurrió Ivanka Trump, la hija del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acompañada por su esposo Jared Kushner, asesor presidencial y el vicepresidente Mike Pence.

   En julio, López Obrador ganó las elecciones con el 53% de los votos en una única vuelta y obtuvo la mayoría en ambas Cámaras del Congreso y 18 de las 32 legislaturas regionales. Es el primer presidente de México surgido de un partido de izquierda, aunque no el primero de esa orientación ideológica, ya que hubo antes gobernantes de ese perfil en el régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el siglo XX. El fundador del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), de centroizquierda, gobernará por un período de seis años sin posibilidad de reelección.

   México, con sus 123 millones de habitantes y casi 3.200 kilómetros de frontera con Estados Unidos, sufre una crisis de inseguridad, altos niveles de impunidad, pobreza y poco crecimiento económico, aunque con estabilidad. La relación con Trump, sobre todo en temas migratorios y fronterizos, será uno de los grandes retos del nuevo presidente.

   Después de la investidura, López Obrador ofreció una recepción en el Palacio Nacional para los invitados especiales y encabezó un acto popular en la Plaza del Zócalo.

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