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México: drástica medida contra una compañía eléctrica estatal

México, DF. — El gobierno mexicano decidió liquidar la deficitaria compañía eléctrica estatal Luz y Fuerza del Centro, que provee de energía a la ciudad capital y otras zonas aledañas, aunque aclaró que no planea su privatización. La decisión afecta a 47 mil empleados de LyFC, que quedan sin trabajo y serán indemnizados. LyFC registra en 2009 un déficit de más de 3.000 millones de dólares...

Lunes 12 de Octubre de 2009

México, DF. — El gobierno mexicano decidió liquidar la deficitaria compañía eléctrica estatal Luz y Fuerza del Centro, que provee de energía a la ciudad capital y otras zonas aledañas, aunque aclaró que no planea su privatización. La decisión afecta a 47 mil empleados de LyFC, que quedan sin trabajo y serán indemnizados. LyFC registra en 2009 un déficit de más de 3.000 millones de dólares. La empresa nacional de electricidad se hará cargo del servicio. En México no existen servicios privados de electricidad desde 1960, cuando se completó la estatización del sistema.
  La sorpresiva decisión se divulgó la noche del sábado, a través de un decreto firmado por el presidente Felipe Calderón, al tiempo que miles de policías federales ocupaban las principales instalaciones de la compañía en Ciudad de México y alrededores. El gobierno dijo que el Estado ya no puede seguir sosteniendo a la compañía, cuyos costos duplican sus ingresos, en momentos en que existe un grave deterioro en las finanzas públicas debido a la crisis global. “El funcionamiento de Luz y Fuerza del Centro hoy en día representa un costo tan elevado que no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público”, dijo la Presidencia en el decreto.

Gasto insostenible. El secretario (cargo equivalente a ministro) de Hacienda, Agustín Carstens, dijo en rueda de prensa que el gobierno gastará unos 20.000 millones de pesos (1.500 millones de dólares) en la liquidación de la compañía, incluyendo las indemnizaciones de los 47.000 trabajadores de la empresa.
  LyFC, que tenía casi seis millones de clientes y distribuía el 24% de la energía de México, sufría pérdidas equivalentes a la tercera parte de la electricidad que entregaba, señaló el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. “Es necesario liquidar una empresa que ha generado un boquete a los fondos públicos en momentos en que la crisis internacional nos obliga a tomar medidas para atender las necesidades fundamentales como la pobreza, la salud, la seguridad pública”, señaló Mont.
  El gobierno presupuestó para 2009 unos 42.000 millones de pesos (3.100 millones de dólares) para cubrir las pérdidas de LyFC, casi el mismo monto asignado a las fuerzas armadas. Gómez Mont dijo que las pérdidas de la empresa equivalen a lo que se gasta en el principal programa contra la pobreza y a dos veces el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), la mayor de América latina. La empresa tiene un pasivo de 12.275 millones de euros, según la agencia EFE. “Los resultados reportados por Luz y Fuerza del Centro son notablemente inferiores respecto de empresas que prestan el mismo servicio a nivel internacional”, señala el decreto presidencial.
  LyFC será eliminada y sus servicios absorbidos por la Comisión Federal de Electricidad, la corporación estatal que provee de electricidad al resto del país. En las próximas semanas 8500 trabajadores de la CFE tomarán la operación del sistema que hasta ahora realizaba LyFC. Desde el sábado a la noche la CFE emplea a 3500 ingenieros para garantizar la operación de las subestaciones y centrales de operación en la zona de influencia de la liquidada LyFC.

Ajuste por la crisis. La liquidación de la empresa ocurre mientras el gobierno busca que el Congreso apruebe un plan fiscal que prevé fuertes recortes a estructuras del Estado, creación de nuevos impuestos y aumentos de algunos ya existentes para mejorar las finanzas públicas, deterioradas por la severa recesión que afecta al país. México es el país latinoamericano que más ha sufrido la crisis internacional, debido a su integración con EEUU.
  En el plano político, la LyFC está ligada al opositor partido PRD, que gobierna Ciudad de México y que repudió la decisión de Calderón. Este es del conservador PAN, partidario de dar mayor espacio al mercado y recortar el Estado. La reacción del poderoso Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), ligado al PRD, no se hizo esperar. Miles de trabajadores marcharon gritando consignas contra el gobierno. “La organización está preparada para resistir a este golpe del gobierno. La presidencia de la república quiere gobernar con el garrote en la mano”, dijo Humberto Montes de Oca, del SME. El sindicato aduce que los sucesivos gobiernos no realizaron inversiones para modernizar la compañía. Pero la resistencia sindical tiene enfrente a una ciudadanía cansada de la ineficiencia de la empresa eléctrica y de las prebendas de sus empleados.

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