Brexit

May y los diputados siguen estudiando borradores

El Gobierno insiste en que afronta el diálogo sin líneas rojas y con la "mente abierta".

Domingo 07 de Abril de 2019

La negociación para diseñar un acuerdo del Brexit que cuente con el respaldo de la oposición laborista en el Reino Unido quedó estancada está semana, entre reproches a la primera ministra, la conservadora Theresa May, por no aceptar cambios en su plan.

    El Gobierno insiste en que afronta el diálogo sin líneas rojas y con la "mente abierta", pero los laboristas aseguran que May no está dispuesta a ofrecer un "compromiso real" y dijeron que no hay programadas nuevas reuniones por ahora.

    El ministro de Economía, Philip Hammond, detalló ayer que esperan intercambiar "algún texto más" con los laboristas este fin de semana, por lo que considera que la negociación, que se inició el miércoles, continúa en marcha.

    A su llegada al consejo informal de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) en Bucarest, Hammond se mostró optimista respecto a la posibilidad de llegar a un consenso con la oposición que facilite la ratificación del acuerdo del Brexit en el Parlamento. La portavoz laborista de Interior, Diane Abbott, enfrió sin embargo esas perspectivas al asegurar que el Ejecutivo no parece dispuesto a modificar la declaración política que acompaña al tratado de salida de la UE.

    La principal demanda del partido que lidera Jeremy Corbyn es incluir en ese documento, que delinea la futura relación bilateral entre Londres y Bruselas, planes para forjar una unión aduanera con el resto de países comunitarios tras el Brexit.

    Esa solución permitiría suavizar la necesidad de controles fronterizos en Irlanda del Norte, aunque limitaría al mismo tiempo la capacidad del Reino Unido para negociar acuerdos comerciales con terceros países.

    El fuerte sector euroescéptico del Partido Conservador ve en una unión aduanera problemas similares a los que considera que provocaría la controvertida "salvaguarda" de May para evitar una frontera entre las dos Irlandas.

    Las dos posibilidades, argumentan, dejarían al Reino Unido integrado en las estructuras comunitarias.

    Mientras las negociaciones con los laboristas se mantienen atascadas, a May se le acaba el tiempo para cerrar un "plan B" que justifique la nueva prórroga que solicitó a la UE y que deberá explicar en una cumbre europea extraordinaria la próxima semana. La mandataria quiere retrasar la ruptura más allá del actual límite del 12 de abril, hasta el 30 de junio. May no solo afronta dificultades en casa, también se enfrenta a resistencias entre los 27 socios comunitarios y, en especial, por parte de Francia.

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