Viernes 24 de Septiembre de 2010
Bogotá. — El jefe militar de la mayor guerrilla izquierdista colombiana,
Jorge Briceño, alias “El Mono Jojoy”, murió durante un bombardeo de las fuerzas
armadas, en lo que fue considerado ayer por el gobierno como el golpe más duro al grupo rebelde en
su historia. El fallecimiento de uno de los cabecillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (Farc) y uno de los líderes guerrilleros considerados más sanguinarios, podría acelerar el
desmoronamiento del grupo rebelde más antiguo del continente y obligarlo a buscar un diálogo de
paz.
Unos 400 efectivos apoyados por 25 helicópteros y 30 aviones atacaron
desde la madrugada del miércoles un campamento donde se refugiaba Briceño cerca del municipio de La
Macarena, en el departamento del Meta, una zona selvática y montañosa a 190 kilómetros de Bogotá,
donde aún tienen mucha presencia las fuerzas rebeldes. “Esta es la operación bienvenida a las
Farc”, dijo el presidente conservador Juan Manuel Santos, un ex ministro de Defensa durante
el gobierno anterior de Alvaro Uribe, que mantuvo una línea dura contra la guerrilla y que asumió
el poder en agosto. “El símbolo de terror en Colombia fue dado de baja (ha caído); eso es una
noticia histórica para nuestro país”, agregó desde Nueva York, donde participa en la asamblea
anual de la ONU.
Feroz ataque. El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), general Julio
González, dijo que hubo operativos durante dos días con la participación de 60 aeronaves. “Se
lanzaron más de 50 bombas... (y) participaron en tierra más de 2.000 hombres”, señaló. Dijo
que se está estudiando si se les entrega una millonaria recompensa a varias personas (serían
guerrilleros arrepentidos) que al parecer guiaron a la fuerza pública hasta el sitio donde se
encontraba el jefe rebelde.
Briceño estaba acusado de dirigir ataques a poblaciones y cuarteles
militares, de asesinatos, masacres y secuestros durante el largo conflicto interno. Sobre su cabeza
pendía una recompensa de 5 millones de dólares. Tenía al menos 62 órdenes de captura.
Miles de combatientes han desertado desde que el ex presidente Uribe,
apoyado por Estados Unidos, le declaró la guerra a los rebeldes en 2002.
Aunque el presidente Santos se anotó una victoria con la caída del
comandante y de otros importantes guerrilleros, dijo que aún queda mucho por hacer en la lucha
contra los rebeldes y prometió seguir su ofensiva contra las Farc en todo el país. En las últimas
semanas, una ola de ataques de las Farc acabó con la vida de más de 30 policías y soldados y
contraataques de las fuerzas de seguridad produjeron más de 50 bajas a la guerrilla.
Operación Sodoma. La guarida de Briceño fue considerada por autoridades como el
mayor campamento guerrillero conocido hasta ahora, con 300 metros de largo, un búnker de concreto,
zanjas de arrastre y túneles de escape. “En esta operación llegamos a lo que podríamos llamar
la madre de todos los campamentos de las Farc”, dijo el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera.
El funcionario explicó que la operación que acabó con el “Mono Jojoy” y al menos otros
20 guerrilleros, algunos con rango, fue llamada “Sodoma” porque “se llegó al
corazón de la maldad de las Farc”. En el operativo, agregó, cinco militares resultaron
heridos. Un alto funcionario del gobierno, que exigió anonimato, explicó que el jefe guerrillero
constantemente cambiaba de campamentos y que gracias a las tareas de inteligencia se logró la
ubicación del sitio exacto donde estaba. “Esta es una victoria importante para
Colombia”, dijo Mike Hammer, vocero del Consejo de Seguridad Interior de Estados Unidos,
aliado de Colombia en el continente y socio que ha aportado millones de dólares y entrenamiento a
las fuerzas colombianas.
Para el gobierno colombiano, este es un golpe más importante que la
muerte de Raúl Reyes, ocurrida en marzo de 2008 en un bombardeo colombiano en la selva de Ecuador y
que provocó una crisis diplomática entre Bogotá y Quito. Y aunque la guerrilla aún puede realizar
ataques de gran impacto en apartadas zonas rurales y en centros urbanos, como los cometidos
recientemente, analistas creen que con la muerte del “Mono Jojoy” se abre otro camino
en el que podrían tener la necesidad de sentarse a negociar. “Disminuida esa fortaleza
militar que representaba «Jojoy», el diálogo tiene que estar más cerca”, dijo el ex ministro
de Defensa y actual gobernador del departamento del Cauca, Guillermo González.