El Mundo

Mario Abdo Benítez asumió la presidencia de Paraguay

El flamante mandatario prometió cambios profundos para superar los graves problemas como la corrupción y las carencias en educación y la salud.

Jueves 16 de Agosto de 2018

Mario Abdo Benítez se convirtió ayer en el nuevo presidente de Paraguay y tras jurar el cargo prometió cambios profundos para superar los graves problemas del país como la corrupción, el crimen organizado y las carencias en educación y salud. Abdo Benítez, de 46 años, pertenece al conservador Partido Colorado y sucede en el cargo a Horacio Cartes, del mismo partido. Este había entregado antes la banda presidencial y el bastón de mando al presidente del Congreso, Silvio Ovelar, y no participó en los demás actos debido a las fuertes divisiones internas en el Partido Colorado. Ya desde antes del cambio de poder se habían notado las diferencias entre los grupos afines a Cartes y Abdo Benítez. Cartes compitió por un asiento en el Senado, pero los senadores que responden al nuevo mandatario no permitieron que jurara como miembro activo de la Cámara alta alegando que la Constitución otorga la senaduría vitalicia —sin derecho a voto— a todo ex presidente a pesar de que la candidatura de Cartes había sido habilitada por la Justicia Electoral y la Corte Suprema. Pedro Aliana, titular del Partido Colorado, dijo que el ex jefe de Estado y sus adherentes "se sintieron traicionados y humillados por Abdo Benítez y sus colaboradores". "Cartes fue generoso con Abdo Benítez poniendo en práctica la unidad y colaborando generosamente durante la campaña electoral para afianzar la candidatura y ganar los comicios del 22 de abril pasado", explicó.

Abdo Benítez no cuenta con mayoría en la Cámara de Diputados, de 80 miembros, ni en el Senado de 45 integrantes, por lo que tendrá que construir alianzas para gobernar. Paraguay, un país con tan solo siete millones de habitantes y una economía basada en la producción agrícola y ganadera, es considerado uno de los más corruptos de la región, según la organización no gubernamental Transparencia Internacional. "Es la oportunidad de decidir qué tipo de país se espera construir", dijo en su primer discurso, de una media hora. Y se preguntó: "Será un capítulo repetido o el inicio de una real transformación de la república, cargada de esperanza, ilusiones y desafíos. Un camino que permita decidir seguir hacia el futuro o estancarse en el pasado". El flamante presidente aseguró que la educación será una de las prioridades de su gestión de cinco años. "Nos enfocaremos en una política educativa llena de valores. Los maestros serán mis mejores compañeros. Son los agentes de cambio. Buscaremos su capacitación constante", prometió. Se mostró convencido que su misión histórica es unir al país en valores. "Que la unidad sea una herramienta para una transformación decisiva y que venga de las manos (de la gente) la construcción de un mejor Paraguay".

Solidaridad con Venezuela

En materia de política exterior hizo un llamado a una verdadera integración regional, dejando de lado discursos demagógicos y convocó a un dialogo sincero, a la vez que se solidarizó con los pueblos de Venezuela y Nicaragua, ante la situación de crisis que enfrentan esos países. "No debe haber fronteras para ser solidarios con los pueblos que sufren violaciones graves". Paraguay no va a mantenerse indiferente al sufrimiento de pueblos hermanos. Es hora de dejar de lado la hipocresía, añadió. Abdo Benítez prometió el fin de la impunidad, una Justicia independiente y el combate al crimen organizado. "No queremos mas violencia de ninguna forma" sentenció. "La inseguridad, el trafico de drogas y el crimen transnacional organizado siguen siendo flagelos en el país y la región", admitió el mandatario y prometió trabajar con los países aliados para combatir el crimen en todas sus formas. "No es aceptable que nuestras fronteras sean espacio para el florecimiento de organizaciones criminales. No les daremos tregua. No descansaremos hasta que los secuestrados vuelvan a su casa con sus familias".

Abdo toma el mando en una semana marcada por movilizaciones ciudadanas para repudiar la corrupción política, una efervescencia transmitida por contagio de los escándalos en varios países de la región. El presidente admitió meses atrás que "la Justicia es la pata renga de nuestra democracia" y en su última intervención ante periodistas el lunes, expresó que espera cambios y "una Justicia valiente e independiente" para resolver los casos. Aunque no hay procesos en curso, Paraguay figura como uno de los países con más alto índice de percepción de corrupción en el mundo, en el puesto 135 sobre un total de 180.

El presidente Mauricio Macri asistió ayer junto a otros dignatarios a la ceremonia de toma de mando del nuevo presidente de Paraguay, y ratificó su "vocación" de trabajar por la integración de ambos países. Junto a su esposa, Juliana Awada, el jefe de Estado participó de la ceremonia en la que Abdo juró como noveno presidente de Paraguay en la etapa democrática.

A la ceremonia de toma de mando en Asunción asistieron además los presidentes Michel Temer, de Brasil; Tabaré Vázquez, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia; Iván Duque, de Colombia; Jimmy Morales de Guatemala; y Tsia Ing Wen, de Taiwán.

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