El Mundo

Marcelo Odebrecht sale de prisión para cumplir detención domiciliaria

El magnate implicado en el mayor caso de corrupción en la historia de Brasil pasará el resto de su condena en su mansión de San Pablo

Miércoles 20 de Diciembre de 2017

El empresario brasileño Marcelo Bahía Odebrecht, ex presidente de la firma de ingeniería civil homónima y eje central del escándalo internacional "Lava Jato" ("Lavado de Autos"), salió ayer de la cárcel luego de 2 años y medio para terminar de cumplir su condena de 19 años en arresto domiciliario, dentro de su mansión de 9 millones de dólares en la ciudad de San Pablo. El ex presidente de Odebrecht, de 49 años, dejó la cárcel en Curitiba, sede de la Operación anticorrupción Lava Jato, y abordó un jet privado que lo llevó hasta San Pablo para instalarse en el barrio de Morumbí.

Apodado "el príncipe", Marcelo Odebrecht dirigió la mayor constructora de América latina, responsable de obras en todo el mundo, desde el estadio del equipo de baloncesto Miami Heat hasta usinas hidroeléctricas en Angola. El derrumbe se inició el 19 de junio de 2015, cuando fue detenido en el marco de la Operación Lava Jato, acusado de pagar sobornos a decenas de políticos de todas las tendencias para obtener contratos en la estatal Petrobras.

Tras resistir casi dos años a una lluvia de acusaciones, el grupo acordó revelar sus delitos para suavizar las condenas y poder sobrevivir. Las confesiones condujeron a cientos de investigaciones contra ministros, diputados y empresarios de Brasil y de otros países de América Latina. En Perú, la investigación está a punto de provocar la destitución del presidente Pedro Pablo Kuczynski y en Ecuador ya llevó a la cárcel al vicepresidente Jorge Glas.

En total, 77 ejecutivos y ex ejecutivos firmaron un acuerdo de delación premiada y relataron en detalle los engranajes de la corrupción. Se supo así que en el seno de la firma existía un departamento dedicado exclusivamente a mover ese dinero ilegal. Marcelo pudo reducir gracias a esas confesiones a 10 años su condena inicial, de más de 19 años de cárcel.

Hasta 2020, Odebrecht tendrá arresto domiciliario y luego deberá cumplir un régimen semiabierto. Ahora, el heredero del grupo no forma parte del consejo de administración y entre sus limitaciones está la cantidad de personas que puede recibir en su mansión: apenas 15, todos debidamente registrados ante la Justicia. Comparada con la celda de 12 metros cuadrados en la que pasó los últimos años en Curitiba, la nueva prisión será una jaula de oro: ubicada en Morumbí, uno de los barrios más ricos de la ciudad, la vivienda tiene 3.000 metros cuadrados.

Asimismo, en el caso de que Odebrecht viole su arresto domiciliario o que la Justicia compruebe que las informaciones que suministró en su acuerdo de delación premiada no sean verdaderas, puede volver a prisión para cumplir su pena.

La empresa se comprometió además a pagar una multa de 2.600 millones de dólares a los gobiernos de Brasil, Estados Unidos y Suiza.

La detención de Odebrecht, a mediados de 2015, fue el gran golpe del juez Sérgio Moro, porque era considerado un intocable en medio de la escalada de denuncias y acusaciones de la fiscalía sobre los contratos de las constructoras en Petrobras. Marcelo fue quien instituyó la oficina de sobornos de Odebrecht y fue el último de su familia y de sus colegas empresarios de la ingeniería civil en firmar un acuerdo de delación, al que consideraba públicamente una debilidad. Moro lo detuvo luego de que se le interceptaran correos electrónicos en los cuales ordenaba a sus ejecutivos destruir archivos sobre sobornos a cambio de lograr mayores contratos o sobreprecios en obras publicas, tanto a nivel federal, estadual o municipal.

En Brasil, la delación de los ejecutivos de Odebrecht golpea al presidente Michel Temer, al que el ex dirigente de la empresa Claudio Melo acusó de haberle pedido 3 millones de dólares en forma ilícita para una campaña del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). También está siendo juzgado el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva por supuestos pagos una vez fuera de la presidencia recibidos por Odebrecht en inmuebles.

La delación de Odebrecht también incluyó la confesión del patriarca del grupo, Emilio, que dijo que desde la época de la dictadura siempre hubo pago de sobornos y que financió campañas, legal e ilegalmente, en todos los gobiernos desde José Sarney, Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Lula, Dilma Rousseff y Temer. La delación de Odebrecht estuvo marcada por la tragedia en enero de 2017, con la muerte del juez de la corte Teori Zavascki, quien debía homologar las delaciones. Finalmente, estas delaciones recibieron el visto bueno por parte de la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Carmen Lúcia Antunes.

En 2015, cuando estalló el escándalo, el grupo mostraba una facturación de 39.111 millones de dólares y tenía una plantilla de 128.426 empleados, que actualmente son entre 75.000 y 80.000.

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