El Mundo

Malestar en España

En paralelo y tras una gran presión mediática, los otros tres periodistas extranjeros y un colaborador venezolano, de la agencia de noticias española EFE, fueron liberados ayer y, según informó el canciller español Josep Borrell, lograron evitar la deportación y fueron "acreditados" para continuar trabajando en el país.

Viernes 01 de Febrero de 2019

En paralelo y tras una gran presión mediática, los otros tres periodistas extranjeros y un colaborador venezolano, de la agencia de noticias española EFE, fueron liberados ayer y, según informó el canciller español Josep Borrell, lograron evitar la deportación y fueron "acreditados" para continuar trabajando en el país. No obstante, poco después de conocerse la liberación de los mismos, Madrid anunció que reconocerá oficialmente el próximo lunes a Guaidó como presidente interino del país, según confirmó ayer el canciller español Josep Borrell. "El lunes. Los ocho días, el presidente lo dijo claramente. Cuando se cumpla el plazo designado por el presidente del gobierno (español, Pedro Sánchez), naturalmente él y todos los demás países que lo hicieron (dar el plazo para reconocer a Guaidó si no se convocaban elecciones en Venezuela) lo van a hacer", indicó Borrell a la prensa en Bucarest.

De acuerdo con versiones ofrecidas extraoficialmente por fuentes gubernamentales, en la detención de los reporteros hubo un error que nació de órdenes y contraórdenes y de ahí que después de que llegaran al Servicio de Inmigración y Extranjería (Saime) para gestionar su deportación, fueran puestos en libertad. "Perdón por esta detención arbitraria", les dijeron los funcionarios del Sebin a los corresponsales antes de ser liberados, informó la agencia de noticias EFE. "No se los va a expulsar. El trabajo de la embajada y el consulado permitió que se los acredite y se puedan quedar par cumplir con su misión de información", indicó Borrell desde Bucarest, donde asiste a una reunión de ministros de la Unión Europea (UE).

Marco Ruiz, el secretario general del SNTP, además de alarmar sobre las detenciones y deportaciones de varios periodistas también denunció ayer en su cuenta de Twitter que en lo que va del mes registraron 40 agresiones a la prensa, entre ellas 19 detenciones, en su mayoría, en contra corresponsales internacionales. "Las deportaciones no son la solución", aseguró Ruiz, en una conferencia de prensa en Caracas.

Según contó el SNTP, el martes cuatro periodistas, dos venezolanos y dos chilenos, fueron detenidos cuando cubrían la vigilia convocada por el chavista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en las inmediaciones del Palacio de Miraflores para defender al gobierno de Maduro. Poco después, otros dos periodistas franceses fueron detenidos cuando grababan en las cercanías del palacio presidencial de Miraflores. Los tres periodistas de EFE detenidos el miércoles en medio de las protestas antichavistas habían recién llegado al país para reforzar el equipo de la agencia de prensa durante la crisis venezolana.

Entretanto, la ONU y la ONG Anmistia Internacional (AI) pidieron ayer respeto para los derechos de los periodistas y que se les permita trabajar libremente. "La detención de periodistas es un ataque flagrante y profundamente preocupante contra la libertad de expresión y el derecho a la verdad", afirmó la directora para las Américas de AI, Erika Guevara-Rosas. "Es crucial que un periodista, ya sea en Venezuela o cualquier otro país, pueda informar con libertad sobre lo que está ocurriendo y que sus derechos se respeten plenamente", dijo por su parte el vocero de la secretaría general de la ONU, Stéphane Dujarric.

Mientras tanto, el autoproclamado "presidente encargado", Juan Guaidó, denunció que las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que se ocuparon de reprimir las últimas protestas, fueron a su casa para "amedrentar y generar miedo". Con su hija de año y medio en brazos, Juan Guaidó fue contundente: a su familia no la van a quebrar ni intimidar. Mientras su pequeña Miranda interrumpía el mensaje que el líder opositor venezolano daba ayer a la prensa, sus vecinos y otros simpatizantes le gritaban "bravo!" y aplaudían. Guaidó, quien estaba acompañado de su esposa Fabiana y su abuela paterna, denunció poco antes que las fuerzas de seguridad de Venezuela se habían presentado en el departamento de su esposa —que ambos comparten en el este de Caracas— para intentar intimidarlo. "El objetivo es muy evidente y el objetivo es evidente que no lo lograron", manifestó el también presidente de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. Cuando Guaidó denunció las amenazas, presentaba ante seguidores un plan con el que busca rescatar a Venezuela de su grave crisis económica. Aseguró que su hija estaba en el departamento y que la policía pareció abandonar el lugar poco después de su llegada.

Varias decenas de personas del sector, algunos golpeando cacerolas, se apresuraron de inmediato al frente del edificio Yacambu, localizado en un barrio de clase media de la capital, para respaldar Guaidó. Desde las ventanas del edificio, los vecinos sacaron banderas venezolanas en señal de apoyo.


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