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Macron apuesta a la impopularidad de una huelga ferroviaria

La huelga de los ferroviarios franceses ha costado ya "un centenar de millones de euros" a la compañía estatal de ferrocarriles, declaró su director general, Guillaume Pepy, mientras continúa la pulseada entre los sindicatos y el gobierno del presidente Emmanuel Macron.

Martes 10 de Abril de 2018

La huelga de los ferroviarios franceses ha costado ya "un centenar de millones de euros" a la compañía estatal de ferrocarriles, declaró su director general, Guillaume Pepy, mientras continúa la pulseada entre los sindicatos y el gobierno del presidente Emmanuel Macron.

Los sindicatos ferroviarios, que protestan contra una reforma para modificar los estatutos de la compañía estatal SNCF, tienen programados 36 días de huelga en menos de tres meses, hasta finales de junio, a razón de dos días cada cinco. La medida no resulta ciertamente popular en un país en el que los trenes son de uso masivo. Hasta ahora, la medida de fuerza ha costado "unos 20 millones de euros diarios", estimó Pepy, cuando ayer se cumplía el cuarto día de huelga. "Francia no está paralizada", aseguró Pepy, pero "los usuarios están siendo penalizados", agregó.

Además de las perturbaciones en el tráfico ferroviario, la huelga afecta también a los automovilistas, con la formación de grandes embotellamientos. El lunes se registraban 375 km de atascos en la región metropolitana de París, frente a los 280 km que se registran habitualmente.

El primer ministro, Edouard Philippe, dijo el domingo que el gobierno está decidido a poner en marcha su reforma y señaló que las grandes líneas del proyecto "no son negociables". "Nadie quiere un conflicto que dure, pero estamos frente a un muro", replicó el líder sindical Philippe Martínez. Para el líder de la CGT francesa los ferroviarios no tienen "otra" opción más que hacer huelga. "Es el gobierno el que nos obliga a actuar así", alegó, tratando de desviar el malhumor social hacia Macron.

Además del fin del estatuto especial de sus trabajadores para los nuevos empleados, los sindicatos protestan contra la voluntad del gobierno de convertir a la SNCF en una sociedad anónima pública y de abrir el sector ferroviario a la competencia. "Cuanta más solidaridad hay, más se demuestra que esta lucha es justa", comentó Martínez. Una opinión que no comparte Nathalie, una usuaria entrevistada en la estación parisina de Montparnasse, que afirma no sentir "ninguna" simpatía por esta huelga que le da "muchos dolores de cabeza". Macron lanzó una ofensiva mediática con el anuncio de dos entrevistas televisivas para esta semana.

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