El Mundo

"Macri es un modelo de derecha, es volver al neoliberalismo"

Rafael Correa fue presidente de Ecuador entre 2007 y 2017 y llamó a su gestión "Revolución ciudadana". Está enfrentado sin retorno con el sucesor en la presidencia, Lenín Moreno, que fue su vice durante años.

Jueves 22 de Marzo de 2018

A Rafael Correa no hay modo de ganarle una discusión. El ex presidente ecuatoriano es un "tanque" de la dialéctica y la réplica. Correa, sonriendo siempre, le dice al entrevistador que está equivocado y con tono pedagógico le explica por qué. Siempre, claro, según su visión. Su convicción de fondo es simple: se debe confrontar con el capital para no quedarse en un mero reformismo dentro del modelo "neoliberal". Correa vino a Rosario para recibir un doctorado Honoris Causa de la UNR, pero el interés que despertó fue tal que su equipo de asistentes tuvo que multiplicarse para armar una maratón de entrevistas,entre ellas a La Capital. La sonrisa de Correa desaparece cuando el tema de conversación es su sucesor en Ecuador, Lenín Moreno.

—Hay dos modelos en disputa en la región. Ud representa uno, el otro es el de la Alianza del Pacífico. Se puede comparar por ejemplo entre Ecuador y Perú. Ellos bajaron sustancialmente la pobreza, usted también. ¿Por qué deberíamos elegir el modelo suyo y no el del Perú?

—Los índices de pobreza deben ser multidimensionales para medirla bien. Incluir acceso a servicios básicos, nivel de vida, etc, y no solo nivel de ingresos. Otra cosa que pesa es la equidad. Somos seres sociales, gregarios. Si usted sale de la pobreza pero si aumentó 10 pero el otro aumentó mil, usted se siente peor. Es lo que está pasando en EEUU. Los procesos de concentración están rompiendo la cohesión social. En cuanto a equidad, el modelo de izquierda de América latina fue mucho más exitoso. En reducción de pobreza, nosotros somos campeones en América latina. Hay que ver la pobreza multidimensional, un nuevo concepto. No sé cómo esté Perú en eso, nosotros estamos mucho mejor. Hay que ver los servicios públicos, las carreteras, el registro civil, todo eso redunda en calidad de vida. Esa acción colectiva ha dado grandes resultados en Ecuador.

—El otro modelo que nos queda es el de la socialdemocracia, el de Bachelet en Chile, reformista pero dentro del modelo heredado por la Concertación.

—La socialdemocracia quiere reformar el sistema, nosotros lo queremos cambiar. Si durante 200 años hemos adoptado el modelo dominante y seguimos en el subdesarrollo, lo que ha fracasado es el capitalismo, no el socialismo. Con todo respeto para Chile y Bachelet, el modelo económico continuó siendo neoliberal, muy neoliberal. Se dice que es el "más exitoso de América latina" y no es cierto, lo es Uruguay. Y antes de Pinochet ya Chile era un país de desarrollo bastante alto para la región,con dos premios Nobel Gabriela Mistral y Pablo Neruda y el resto de la región solo tenía uno, el guatemalteco Miguel Anges Asturias. Chile ya era entonces un país de alto desarrollo relativo y talento humano. Sin talento humano el mejor sistema económico y diseño institucional va a fracasar. En Chile hay talento humano, el resto es propaganda. Con todo el cariño que le tengo a Michelle, no cambió el modelo, ni siquiera la Constitución heredada de Pinochet. Nosotros queremos, sobre todo en los países andinos, cambios radicales, porque la injusticia es clamorosa. América latina es la región mas desigual del planeta y dentro de ella la región andina es la región más desigual.

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—Ud. habló del fracaso del capitalismo y los logros del socialismo. Pero Venezuela es el caso más dramático de fracaso del socialismo. ¿Ud adopta la tesis del complot de la derecha de Maduro?

—En gran parte. Creo que ha habido errores, como todos hemos cometido, pero es claro que hay un boicot. Esto nuevamente es propaganda para decir que el socialismo ha fracaso. ¿Miremos Bolivia! que tiene unos índices macroeconómicos de los mejores del mundo, y miremos Haití, país capitalista que es una ruina.

—El socialismo de Evo es menos de lo que proclama. Su nacionalización de hidrocarburos fue en realidad una reprogramación de contratos con las petroleras. No fue una verdadera nacionalización como tantas que hizo Chávez y no funcionaron.

—Sí, el Estado debe hacerse cargo de lo que debe, no de todo. Pero hay que regular al sector privado. La propiedad no es lo más importante, sino los frutos sociales que brinda. Si tiene propiedad estatal, supuestamente garantiza que la telefónica o la hidroeléctrica sean para el bien común. Pero si son del sector privado con buena regulación también puede lograr lo mismo. La propiedad de los medios de producción si no está adecuadamente regulada, ahí está la raíz de la desigualdad. La concentración de la riqueza. Se habla del ingreso, que fluye de la riqueza. América latina no solo tiene que distribuir el ingreso, tiene que distribuir la riqueza, ¿qué significa? Los recusos naturales, la tierra, mejor distribuidos. Los recursos privados deben ser democratizados. Esto se logra con impuestos más altos para la herencia. Si no, se deja de tener una democracia y tiene una aristocracia, que es lo que pasa en América latina.

—Ud tiene una narrativa polarizante, como Cristina y Evo. La realidad parece más matizada. El caso de Perú, donde el liberal Kuczynski puede quedar fuera de la presidencia (renunció horas más tarde).

—Si yo hubiera hecho lo que hizo Kuczynski en tres minutos iba a la cárcel. Nuestro vicepresidente (por el vice de Lenín Moreno, Jorge Glas) está preso y lo involucraron de la manera más infame a Odebrechet y no recibió 20 centavos. Kuczynski sí recibió dineros de Odebrecht. El tratamiento fue absolutamente diferente. Es el ejemplo del doble estandar.

EM_DASHEn Brasil, el juez Moro condenó a Lula pero también metió presa a media "burguesía" brasileña, de Marcelo Odebrecht a tantos más.

—Odebrechet no está preso, está en su mansión. Otro ejemplo de la doble moral. Los corruptos confesos no fueron acusados, fueron sobreseídos (en el caso de Odebrechet en Ecuador), porque el trato era que los delatores hicieran pedazos al vicepresidente Glas y les garantizaban la impunidad.

—En Argentina y Brasil, en lugar de oligarquías hay un empresariado más moderno. Y las clases medias urbanas definen la agenda de los medios. En 2013 la clase media paulista sale a protestar y esto da inicio a la caída de Dilma. Luego se suman los industriales y los medios.

—No estoy de acuerdo. Es al revés, la clase media urbana es la que lee la prensa y esta no informa, manipula. En democracia tu tienes todo el derecho a salir (a la calle) pero tumbar un gobierno, destituir a una presidenta? Dilma debió continuar. Tuvo mucho que ver la prensa, la oligarquía, sobre todo la oligarquía paulista. Y la clase política corrupta. Y América latina miró para otro lado.

"El Estado debe regular al sector privado. La propiedad puede ser estatal o privada, no es lo más importante, sino los frutos sociales que da"

—¿Macri es de derecha, como dicen sus críticos? Porque si revisa el presupuesto, el gasto social, el gasto público que no ha bajado...

— Hay que mirar la esencia del modelo. No hay cambio del sistema porque se gasta un poquito más en salud, hay que ver qué pasa con la regulación de los mercados, la progresividad impositiva, gasto público para garantizar derechos no solo asistencialismo, regular el sistema laboral, todo eso es cambio del sistema. Macri, con todo respeto porque ganó democráticamente, claramente es un modelo de derecha, es volver al neoliberalismo.

—Hay algo de psicología social en estas sucesiones políticas. Acá Cristina con sus cadenas y su tono crispado causaron cansancio. ¿A Ud no le puede haber ocurrido lo mismo?

—En 2013 dije que no me iba a presentar. Si lo hacía ganaba en primera vuelta, ellos lo saben, mis adversarios lo saben, ganaba en primera vuelta con holgura. De ahí su enfermiza obsesión de inhabilitarme políticamente (con el referendo de febrero). Y su interpretación, con todo respeto, está totalmente equivocada. Fuimos los vencedores de esa consulta, yo vivo fuera del país no tenía partido político, no tenía presupuesto, nos boicotearon los spots. Pese a eso sacamos 37 por ciento. Y usted comete un error porque una cosa es una campaña de referendo y otra es una presidencial. Ellos saben que si fueran mañana las elecciones las gano. Y nos siguen persiguiendo, ahora buscan inhabilitarme completamente, ya lo hicieron para presidente, pero sigue la persecución. Quieren que no pueda presentarme ni a concejal.

Sobre Lenín Moreno dirá que "me parece tremendamente mediocre y desleal. El podría haberse diferenciado haciendo un mejor gobierno que el mío. Este tipo nos odió diez años, y resulta que el neoliberalismo ha tenido la razón y nosotros no. Fue diez años parte del gobierno. Hace 10 meses yo era el mejor ecuatoriano de la historia según él. Nunca estuvo con nosotros y esperó a tener poder sin control para meternos la puñalada por la espalda".

—Su ley de comunicación y la superintendencia que creó, tan criticadas, no existen en las democracias de referencia.

—En una democracia todo lo que es un poder debe tener un contrapoder e indudablemente el poder mediático es un poder. Y sí, tal vez hemos sido los primeros en eso y en otras muchas cosas. Es una ley muy buena, hable con las radios comunitarias y los trabajadores de los medios. Establece el derecho a réplica y además salarios mínimos y condiciones laborales adecuadas. Empodera a los ciudadanos no a mí, y eso no les gusta a los grandes medios. Las multas son mínimas, nada para esos grandes medios. Ellos creen que por ser privados pueden ser discrecionales, no entienden que es un servicio público. La información es un derecho ciudadano, no un favor que nos hacen.


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