El Mundo

Lula y Dilma tuvieron otro día de pesadilla y quedaron muy golpeados

Dura crisis política en Brasil. El nombramiento de él como jefe de Gabinete fue suspendido por un juez y la Cámara de Diputados inició el juicio político de ella.

Viernes 18 de Marzo de 2016

La crisis política que golpea a Brasil tuvo ayer una jornada agitada, que terminó con nuevas protestas de la ciudadanía contra el gobierno. Por la mañana, un juez federal suspendió la asunción de Lula da Silva como nuevo jefe de gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, la que igualmente se realizó. El gobierno apeló la medida. Horas más tarde, llegaba otra novedad negativa: la Cámara de Diputados, luego de meses de debate, creó finalmente la comisión acusadora contra la presidenta, en el primer paso de su juicio político.

Lula llegó a tomar posesión del cargo en una ceremonia con ambiente de mitin político en el que su sucesora denunció presuntas maniobras golpistas.Poco después, un magistrado de Brasilia aceptó una medida cautelar que dejó la designación en suspenso para evitar que el ex presidente obtenga fueros en su condición de ministro. La toma de funciones "puede implicar intervención, indebida y odiosa, en la actividad policial, del Ministerio Público y también en el ejercicio del Poder Judicial por parte del señor Luiz Inacio Lula da Silva", argumentó el juez federal. De esa manera Lula escaparía de la investigación llevada a cabo por el juez Sergio Moro que investiga el caso Petrobras y se convirtió en ícono de la lucha contra la corrupción en Brasil.

"Griterío golpista". "El griterío de los golpistas no me va a sacar del rumbo ni va a poner de rodillas a nuestro pueblo", declaró dramáticamente Rousseff en el Palacio de Planalto, mientras en el exterior la policía se interponía entre partidarios y adversarios del gobierno. "Sacudir la sociedad brasileña por medio de mentiras, maniobras furtivas y prácticas muy criticadas viola las garantías constitucionales y sienta precedentes muy graves'', agregó, para rematar: "Así comienzan los golpes'' de estado. Este vocabulario de Rousseff resulta totalmente inusitado en ella, conocida por su lenguaje medido y más bien frío. Todo un índice de lo grave que se ha puesto el panorama para su gobierno. Lula, investigado en una causa por ocultamiento de bienes dentro del megafraude a la estatal Petrobras, dejó el Planalto sin hacer declaraciones, en medio de una marea de custodios, asistentes, políticos y periodistas. Tumultuoso y fallido, el nombramiento de Lula no tuvo, como se esperaba, el efecto de aliviar la presión que tiene en jaque al gobierno de Rousseff. Por el contrario, ahondó la crisis y aportó incertidumbre y caos a un convulsionado Brasil. EN todo caso, el impacto del ingreso de Lula al gobierno ya había sido eclipsado por la divulgación de una llamada telefónica en la que Rousseff le anuncia a Lula que le va a enviar el decreto de su nombramiento para que pueda "usarlo en caso de necesidad".

La entrada de Lula al gobierno es vista como una última y desesperada tentativa de Rousseff para evitar la caída de su gobierno por vía del impeachment, una herramienta que muchos legisladores opositores consideran la salida institucional más rápida de la crisis. Y precisamente ayer la Cámara baja constituyó la comisión acusadora, con 65 legisladores, que dará un parecer sobre el pedido de juicio de destitución. La recomendación de ese cuerpo no es vinculante y para que el proceso continúe en el Senado, el impeachment debe ser aprobado por dos tercios de los diputados (342 de un total de 513). De lo contrario, el caso será archivado.

Recomponer la diezmada alianza de partidos que apoyan a Rousseff será uno de los principales objetivos de Lula para frenar el intento de destitución, pero parece estar ocurriendo todo lo contrario. El gran ausente en la ceremonia fue el vicepresidente Michel Temer, titular del mayor aliado de la coalición de gobierno, el PMDB (ver recuadro).

Carta abierta. Por la noche, Lula, dio a conocer una extensa carta abierta. Allí se dice firme creyente en la división de poderes republicana pero pide equilibrio e imparcialidad a los jueces. El texto parece una réplica a los integrantes del Tribunal Supremo, quienes ayer criticaron los términos en que Lula se refiere a varios de ellos en la conversación telefónica con Dilma.

El vértigo de la crisis se reflejó en los mercados. La Bolsa de San Pablo subió 6,6 por ciento y el real cerró con una mejora de 2,38 por ciento. "El mercado está celebrando el fin de este gobierno", resumió André Leite, de TAG Investimentos.

El socio del oficialismo adelanta su alejamiento

La crisis del gobierno se refleja en el desmoronamiento a la vista de su coalición. El gobierno de Rousseff está a un paso de perder a su principal aliado, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que es además el partido con mayor bancada en ambas Cámaras, junto con el PT. Esta ruptura pareció acelerarse ayer porque, además de Lula, Rousseff designó como ministro de Aviación al diputado Mauro Lopes, del PMDB.
  Pero ocurre que el PMDB tuvo un congreso extraordinario el sábado y amenazó con abandonar la coalición, a la vez que prohibió por 30 días que sus miembros asuman un cargo en el Ejecutivo. Pese a esa decisión, Rousseff invitó a Lopes a integrar su gabinete, y Lopes accedió. Entonces, el vicepresidente de la República, Michel Temer, presidente además del PMDB, no acudió a la ceremonia en el Planalto. Pero además de no asistir a la nominación de Lula y Lopes, Temer coordinó una reunión para definir, ya no dentro de 30 días, sino en la última semana de marzo, el casi seguro divorcio del PT.
  En síntesis, pocas horas después de que Lula fuera investido ministro con la esperanza de que su influencia política diera oxígeno a un gobierno agonizante, y después de la orden judicial para la suspensión de su nombramiento, la situación en Brasil es peor que unas horas antes.
  Las calles arden con manifestaciones que, si bien no son multitudinarias como las que el domingo arrastraron a las calles a más de tres millones de personas, son de varias cientos de ciudadanos que advierten que permanecerán en vigilia en la avenida Paulista, en San Pablo, y en Brasilia, para exigir la salida de Rousseff y de su  “primer ministro”, Lula. Los enfrentamientos en las afueras del Planalto durante la ceremonia de jura de Lula fueron un anticipo de una jornada de protestas que continuaba anoche en medio Brasil.

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