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"Lula va a tomarse su tiempo para aprovechar las debilidades de Bolsonaro"

Los analistas recuerdan que antes de ser presidente lo intentó 4 veces. Por otro lado, al PT se le terminó la retórica de "Liberen a Lula".

Domingo 10 de Noviembre de 2019

La salida de prisión de Lula da Silva ha dado aliento a una debilitada oposición de izquierda, aunque enoje a los conservadores que consideraban que su encarcelación era la prueba de que el país se tomaba en serio la lucha contra la corrupción.

   “No tienen idea de la dimensión del significado de que esté aquí con ustedes”, dijo Lula ayer a sus jubilosos partidarios, dando las gracias a los líderes sindicales y a su Partido de los Trabajadores (PT). “Ellos no arrestaron a un hombre. Intentaron detener una idea. Una idea no desaparece”.

   El ex presidente estaba encarcelado desde abril de 2018. Su liberación podría revitalizar a una oposición debilitada por los escándalos de corrupción, el juicio político a su sucesora Dilma Rousseff, la entrada en prisión del propio Lula y, más recientemente, la debacle en las elecciones generales de 2018. Por el momento no está claro cuál será su papel político.

   Aunque tiene prohibido postularse a la presidencia mientras tenga condenas y recursos pendientes, el líder del PT sigue siendo una figura popular en la izquierda. Sin embargo, podría tener que volver a la cárcel si las apelaciones se resuelven en su contra.

   El nuevo estatus de Lula irrita a los conservadores, y al gobierno de ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro, quien consideró que su encarcelamiento era un golpe a la corrupción generalizada. La detención de Lula dividió aún más a la polarizada sociedad brasileña, y su liberación podría reavivar las tensiones.

   Este fin de semana se convocaron movilizaciones en las principales ciudades del país en apoyo a la Operación Lava Jato, que envió a docenas de políticos y líderes empresariales a prisión. Muchos podrían solicitar su salida de la cárcel en base a la decisión del Tribunal Supremo.

   Además de su promesa de erradicar la corrupción y frenar la violencia, Bolsonaro realizó una fuerte campaña contra el PT. Ganó las elecciones con el 55% de los votos y asumió la presidencia el 1 de enero. Lula, que gobernó de 2003 a 2010, era favorito en las encuestas para los comicios de 2018 pero la condena que lo llevó a prisión le impidió presentarse.

   El ex mandatario dijo que, cuando estuviera libre, recorrería el país para reanimar a la oposición. Los analistas políticos apuntan que podría no enfrascarse de inmediato en una confrontación directa con Bolsonaro, y que en su lugar intentaría influir en las presidenciales de 2022.

   “Lo que hace que Lula sea muy peligroso para Bolsonaro es que Lula comprende el juego a largo plazo”, dijo James Bosworth, fundador de Hxagon, una firma de análisis de riesgos políticos, enfatizando que Lula se postuló en cuatro ocasiones antes de ganar por primera vez en 2003. “Lula es un organizador sindical y político de la vieja escuela que va a tomarse su tiempo para colocar al PT y a sus aliados en posiciones para aprovechar las debilidades de Bolsonaro en los próximos años”, agregó.

   El ex líder sindical gobernó en un período de rápido crecimiento económico azuzado por el auge en los precios de las materias primas, lo que expandió la clase media del país. Su enorme programa de ayudas sociales Bolsa Familia ayudó a sacar a millones de personas de la pobreza, y dejó la presidencia con un índice de aprobación superior al 80%.

   Para Claudio Couto, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Fundación Getulio Vargas en Sao Pablo, su salida de prisión tendrá profundas consecuencias a ambos lados del espectro político. Por un lado, será útil en la retórica anti-PT y anti-Lula de Bolsonaro, dijo Couto. “Por el otro, pone fin a la retórica de ‘Liberen a Lula’ del PT, y obliga al partido a asumir otra agenda”.

   Aunque ya no esté tras las rejas, Lula sigue imputado en cinco procesos penales. Además del departamento en la costa, un tribunal de primera instancia lo condenó en un caso relacionado con una quinta en Atibaia, a las afueras de Sao Pablo. Por alguno de estos casos podría regresar a prisión.

   Lula niega haber cometido delito alguno y acusa a los fiscales de la investigación Lava Jato de persecución política. En su salida del penal donde pasó los últimos 19 meses, Lula se dirigió a sus partidarios en un breve mensaje en Facebook Live en el que dijo: ``Voy a trabajar el resto de mi vida para pagarles, con gratitud, con amor, contrabajo”.

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