El Mundo

Lula se retira de la carrera presidencial y llama a votar por Fernando Haddad

Tras una larga batalla judicial, el encarcelado líder obrero traspasa la candidatura por el Partido de los Trabajadores a su número dos.

Miércoles 12 de Septiembre de 2018

Luiz Inácio Lula da Silva despejó ayer la última duda formal en torno a su fallida candidatura presidencial en Brasil. El encarcelado ex jefe de Estado confirmó en una carta que Fernando Haddad, ex alcalde de San Pablo, será su sustituto como candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones presidenciales del 7 de octubre. "Estoy pidiendo al PT (...) la sustitución de mi candidatura por la del compañero Fernando Haddad", señaló Lula en un carta leída durante un acto proselistista de su partido frente a la cárcel donde el ex presidente está preso en Curitiba, en el sur de Brasil.

La designación de Haddad, hasta ahora candidato a vicepresidente, era una formalidad y era esperada desde hace meses debido a la condena a 12 años de prisión por corrupción de Lula, pese a que el PT insistió oficialmente durante semanas en la postulación del ex mandatario. La jornada de ayer era clave porque vencía el plazo que el Tribunal Superior Electoral (TSE) le dio al PT para nombrar a un sustituto de Lula en su fórmula presidencial. De no haberlo hecho, el partido se habría quedado sin candidato propio. La estrategia del PT buscaba explotar hasta último minuto los plazos legales para aprovechar el arrastre electoral de Lula, muy popular entre las clases más pobres por los programas sociales de sus dos gobiernos entre 2003 y 2010.

Habrá que ver ahora si Lula consigue traspasar en menos de cuatro semanas de campaña su prestigio a Haddad, prácticamente un desconocido en los bastiones del "lulismo", sobre todo en el paupérrimo nordeste, donde también tiene su feudo el candidato de centrozquierda Ciro Gomes. Lula, por eso, se dirigió ayer directamente a sus simpatizantes en la carta leída frente a la cárcel de la Policía Federal en Curitiba. "Pido a todos los que votarían por mí, de corazón, que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente", escribió el ex jefe de Estado. "Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños", agregó.

Lula era claro favorito en los sondeos hasta que el TSE prohibió 11 días atrás su candidatura, debido a la llamada "Lei da ficha limpa" ("Ley de expediente limpio"), que le impide aspirar a cargos públicos por su condena por corrupción. La ley fue firmada en 2010 por el propio Lula cuando era presidente.

Lula sigue siendo de lejos el político más popular de Brasil pese a las acusaciones por corrupción. El ex presidente fue condenado en enero a 12 años de cárcel por cargos de que aceptó la reforma de un departamento a cambio de favorecer a una constructora en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras y debe responder aún en varios juicios vinculados con la megacausa "Lava Jato" ("Lavado de autos"). En los últimos sondeos electoral, sin embargo, el antiguo líder obrero llegaba hasta el 39 por ciento de los apoyos, más del doble de popularidad que el segundo mejor colocado.

Haddad, en cambio, alcanzaba sólo el 9 por ciento en la última encuesta publicada el lunes, realizada cuando ya era oficial la inhabilitación de Lula. La figura intelectual de Haddad es casi opuesta a la del carismático Lula en lo que representan para el electorado. Y eso puede ser un difícil obstáculo a superar. Lula nació en el campo, en el interior de Brasil, no terminó la escuela secundaria y construyó su carrera desde abajo como líder sindical. Haddad, en cambio, es un "hijo" de la gran metrópoli que probó ser uno de los mejores en la academia: entre 1981 y 1996 se graduó en Derecho, Economía y Filosofía por la Universidad de San Pablo (USP). Descendiente de libaneses, Haddad se afilió al PT en 1983 tras participar en otras organizaciones de izquierda. Un año antes, Lula se había presentado como candidato a gobernador de San Pablo y, según él mismo Haddad contó una vez, "hasta hoy me recrimina no haberlo votado".

El ex alcalde de San Pablo pidió ayer los votos en nombre del ex mandatario. "Tenemos a un líder llamado Lula", dijo Haddad en una breve intervención en Curitiba. "Veo aquí a muchas personas muy emocionadas y pido disculpas por estar yo mismo emocionado porque siento el dolor de muchos brasileños y brasileñas por no ver a Lula subir la rampa del Palacio de Planalto", agregó. Su candidata a vicepresidenta es ahora la joven política Manuela D'Avila del Partido Comunista de Brasil, aliado de coalición del PT. Haddad fue ministro de Educación bajo el mandato de Lula y de su sucesora Dilma Rousseff. En 2012 fue electo alcalde paulista, la ciudad más poblada de Sudamérica, pero no consiguió reelegirse cuatro años más tarde.

Según las cifras de la encuestadora Datafolha, el voto de la izquierda, concentrado en Lula en sondeos anteriores, se podría repartir entre varios candidatos de cara a la cita del 7 de octubre. Ciro Gomes, del izquierdista PDT, alcanza el 13 por ciento de los apoyos, mientras que la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, del ecologista partido Rede, registra el 11 por ciento. Primer ubicado sigue siendo el ultraderechista Jair Bolsonaro, que consiguió subir de un 22 al 26 por ciento en los sondeos tras ser acuchillado la semana pasada durante un mitin en el Estado de Minas Gerais. Bolsonaro se recupera actualmente en un hospital de la herida que sufrió en el abdomen. Su estado de salud es estable, según el hospital Albert Einstein de San Pablo. El ex militar de 63 años, conocido como el "Donald Trump brasileño" por su discurso populista y nacionalista, defiende la última dictadura militar (1964-1985), aboga por las armas para afrontar la criminalidad, y suele atacar a negros y homosexuales.

Las elecciones en Brasil están rodeadas por una enorme incertidumbre debido a los escándalos de corrupción de los últimos años, y se celebran en un clima de crispación política, justo cuando el gigante sudamericano empieza a salir de una grave crisis económica. Más de 147 millones de brasileños están llamados a las urnas el 7 de octubre. Se espera que el nombre del próximo presidente de la mayor economía de América latina se conozca tras una segunda vuelta el 28 de octubre.


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