El Mundo

Lula podría ir preso el próximo lunes, y peligra su candidatura

Ese día un tribunal federal de segunda instancia que ratificó su condena a doce años y un mes de reclusión, emitirá su fallo definitivo

Jueves 22 de Marzo de 2018

Un tribunal de apelación pronunciará el lunes 26 de marzo su veredicto sobre los últimos recursos presentados por el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva contra una pena a doce años y un mes de cárcel. Si la sentencia a 12 años y un mes de reclusión es ratificada el lunes por los tres jueces que la analizarán, el juez Sérgio Moro, quien lleva a cabo el proceso, podrá pedir el ingreso a prisión de Lula ese día o, a más tardar, al día siguiente,. En el caso de que la decisión se modifique, o no sea unánime, Moro deberá esperar la publicación de los votos o el texto modificado de la sentencia, para luego tomar una decisión sobre la potencial reclusión. El plazo de publicación de la medida es de diez días como máximo. El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 72 años, realiza una gira proselitista por el sur del país, que debe concluir el 28 en Curitiba. El 26, según el programa, se hallará en Foz de Iguazú, en la frontera con Argentina y Paraguay.

Lula fue hallado culpable de haber recibido un departamento de lujo en un balneario paulista a cambio de favorecer contratos de la constructora OAS en Petrobras. La sentencia inicial, a 9 años y medio de cárcel, pronunciada el año pasado por el juez anticorrupción Sergio Moro, fue aumentada en enero de este año a doce años y un mes por los tres magistrados del TRF4. El líder de la izquierda, que enfrenta otros seis procesos judiciales, se declara inocente en todos y denuncia una campaña para impedir que vuelva al poder en las elecciones de octubre, para las cuales los sondeos lo apuntan como favorito. "Si se atreven a detenerme, estarán cometiendo una barbaridad jurídica y seré un preso político", advirtió el viernes.

¿Ultimo salvavidas?

La defensa juega otra carta para evitar la prisión de Lula: una revisión por parte del Supremo Tribunal Federal (STF) de la posibilidad de ordenar la ejecución de una sentencia una vez agotados los recursos de segunda instancia. Esa decisión fue adoptada en 2016, por una mayoría ajustada de 6 votos a 5. Hasta entonces, si no existía riesgo de fuga u otros motivos para encarcelarlo, un condenado podía recurrir en libertad hasta que su caso transitara por el Supremo Tribunal de Justicia (STJ, tercera instancia) y, eventualmente, ante el propio STF (instancia máxima del Poder Judicial brasileño). Algunos jueces del STF podrían presentar hoy una moción de orden para que la presidenta de la corte, Carmen Lúcia, incluya el caso que podría llevar a esa revisión en la agenda de debates. Y por lo menos un juez que en 2016 votó a favor de la medida indicó que votaría de otro modo. En caso de que el STF cambie de parecer, también se verían beneficiados ex poderosos empresarios y políticos condenados en el marco de la Operación Lava Jato, una megainvestigación que partió de un esquema de corrupción centrado en Petrobras. "Una eventual alteración (de la norma) sería desastrosa para los avances registrados recientemente en la lucha contra la impunidad de la gran corrupción en Brasil", escribió Moro en una sentencia emitida el lunes.

Elecciones de octubre

Cualesquiera sean los desenlaces legales, Lula no podría presentarse a las elecciones de octubre, en virtud de la Ley de Ficha Limpia, que prohíbe la participación en los comicios de personas condenadas en segunda instancia, presas o no. Pero eso solo lo determinará formalmente la Justicia electoral cuando estudie los expedientes en agosto. Por lo cual Lula podría ser un precandidato encarcelado.

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