El Mundo

Lula fue inscripto candidato presidencial en abierto desafío a la justicia electoral

La ley de "expediente limpio" impide disputar cualquier cargo público a personas con una condena ya ratificada en segunda instancia.

Jueves 16 de Agosto de 2018

Pese a que purga una pena de prisión de 12 años por cargos de corrupción, el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue inscrito ayer como candidato presidencial para las trascendentales elecciones del 7 de octubre en el gigante sudamericano. El Partido de los Trabajadores (PT) registró la candidatura una hora y media antes de que expire el plazo de ley, a las 19 horas (22 GMT) con un acto multitudinario para subrayar que Lula sigue siendo el político más popular del gigante sudamericano. La postulación, sin embargo, podría ser excluida en las próximas semanas. "El ex presidente Lula está debidamente registrado", señaló la líder del PT, Gleisi Hoffmann, a la salida del Tribunal Superior Electoral (TSE) en Brasilia. Además de Hoffmann, en el acto participaron la ex presidenta Dilma Rousseff y el posible sustituto de Lula en caso de que las autoridades rechacen finalmente su candidatura, el ex alcalde de San Pablo Fernando Haddad. Unos 10.000 simpatizantes de Lula participaron en las marchas que paralizaron en parte el tráfico, según cifras de la policía.

Lula, que purga desde abril una pena de más de 12 años de cárcel, es favorito en todos los sondeos con hasta el 30 por ciento de los apoyos. Se estima, sin embargo, que el TSE desestimará en los próximos días o semanas la candidatura del ex mandatario debido a la "Lei da ficha limpa" ("Ley de expediente limpio"), promulgada durante la presidencia del propio Lula y que impide a un condenado en segunda instancia aspirar a cargos públicos. La corte tiene tiempo hasta el 17 de septiembre para pronunciarse. Se espera que al final 13 candidatos postulen por el máximo cargo del país, entre ellos el ultraderechista Jair Bolsonaro, segundo en las encuestas, la ecologista Marina Silva y el centroderechista Geraldo Alckmin. La joven política Manuela D'Avila, que había sido nominada por el Partido Comunista, desistió finalmente de inscribir su candidatura por una alianza con el PT. D'Avila podría ser la compañera de fórmula como candidata a vicepresidenta de Haddad en caso de que la candidatura de Lula quede anulada. Haddad fue inscrito ayer como segundo de Lula en el registro del PT.

El "caso Lula" marcó el inicio de la campaña, que arranca hoy con la autorización para hacer publicidad electoral. Una vez formalizada la candidatura, el PT debe empezar ahora a hacer campaña intensamente con la figura de Lula. El ex mandatario e ícono de la izquierda latinoamericana sigue siendo a sus 72 años muy popular sobre todo entre las clases más pobres debido al éxito de los programas sociales de sus dos gobiernos (2003-2010). Además de la condena por haber aceptado un departamento a cambio de favorecer a una empresa en sus tratos con la petrolera estatal Petrobras, Lula tiene varios otros juicios pendientes por la megacausa sobre corrupción política "Lava Jato" ("Lavado de autos"). El ex presidente niega todos los cargos y acusa a sus rivales y a las élites conservadoras de orquestar una persecución política. "Si ellos quieren derrotarme de verdad, háganlo en las elecciones", reclamó Lula el martes en un artículo escrito para el diario The New York Times desde la prisión donde está recluido en Curitiba, en el sur de Brasil.

Incertidumbre

El próximo presidente será electo previsiblemente en una segunda vuelta el 28 de octubre. Las elecciones en el gigante sudamericano se celebrarán en un clima de enorme incertidumbre. Brasil sufre aún los efectos de una fuerte recesión en los años 2015 y 2016, y está sumido en una grave crisis política y social, también debido al incremento de la violencia en metrópolis como Río de Janeiro y San Pablo. Las revelaciones de corrupción de "Lava Jato" salpican prácticamente a todos los partidos políticos. El enorme descontento popular favoreció el ascenso del populismo de ultraderecha de la mano de Bolsonaro, segundo en las encuestas por detrás de Lula con hasta el 19 por ciento de apoyo, y favorito si el ex mandatario no puede postular finalmente. Bolsonaro es un polémico militar en reserva calificado a menudo como el "Donald Trump brasileño" por sus diatribas nacionalistas y populistas, y sus ataques contra negros, homosexuales y otras minorías. El actual diputado y candidato del partido de ultraderecha PSL suele hacer apología de la última dictadura militar (1964-1985) y defiende la tortura.

Apoyo. Dilma Rousseff y la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, muestran un CD con la inscripción de Lula.

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