El Mundo

Lula está preso, pero su candidatura y su futuro político están todavía vigentes

En agosto la justicia electoral debería anular su postulación. Pero podría pedir la suspensión de ese acto y llegar a las elecciones

Lunes 09 de Abril de 2018

Lula da Silva fue arrestado la noche del sábado y ya cumple su condena de 12 años de prisión en una dependencia policial de Curitiba. Sin embargo, pese a estar encarcelado, todavía mantiene su candidatura para las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Su defensa promete presentar dos recursos ante los máximos tribunales del país (ver aparte).

En el caso de que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) decida seguir formando parte de la contienda electoral, algo que todos sus fieles seguidores descuentan, la situación se tornaría muy compleja y la Justicia brasileña ingresaría en un limbo pocas veces visto, que incluso podría terminar por anular los resultados de la votación, señala la agencia AFP.

A pesar de haber sido condenado en enero por corrupción y lavado de activos y de tener abiertas otras seis causas penales abiertas, las encuestas nunca dejaron de sonreírle a Lula. En los últimos sondeos, el ex mandatario orillaba el 40 por ciento de los apoyos. Los próximos sondeos revelarán si la prisión de Lula modificó el escenario y cómo eso afecta al PT y al resto de los partidos. Lo cierto es que, por más que se presuma imposible hacer campaña tras las rejas, no existe una ley que lo impida y todos creen que Lula mantendrá su candidatura hasta las últimas consecuencias.

La "ley de ficha (expediente) limpia" fue promulgada en 2010, durante el gobierno de Lula, y prohíbe que una persona con condena en firme sea candidato a un cargo público. Si bien la ley imposibilita sin margen de dudas una candidatura de Lula, las diferentes instancias de apelación que existen en la Justicia brasileña podrían jugar a favor del ex presidente. El 15 de agosto es la fecha límite para oficializar candidatos ante el Tribunal Superior Electoral (TSE). Este órgano colegiado es el único que puede decidir si una candidatura es válida. Su jurisprudencia y la ley de "ficha limpia" son claros: Lula verá vetada su inscripción. La defensa todavía podrá plantear un nuevo recurso al Supremo Tribunal de Justicia (STJ), segunda corte del país y ante un rechazo ir nuevamente, el Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima instancia judicial. Fue el STF el que rechazó el miércoles pasado el recurso de hábeas corpus preventivo de Lula y lo dejó listo para ser enviado a prisión por el juez federal Sergio Moro.

La medida cautelar con la que la defensa podría entrar a ambos tribunales luego de que el tribunal electoral rechace la candidatura de Lula, se asienta en que, incluso arrestado, Lula aún no agotó sus recursos de apelación para probar su inocencia. Cuenta en su contra con fallos de primera y segunda instancia. Existiría la posibilidad de pedir un "efecto suspensivo" de la inelegibilidad del ex mandatario hasta que esa tercera instancia se defina. Este reclamo futuro ya no sería sobre la libertad, sino sobre el derecho a ser candidato.

En el caso de que alguno de los dos tribunales superiores aceptara suspender la decisión del TSE, y mientras no exista una decisión de última instancia sobre su ineligibilidad, Lula podría hacer campaña (desde la cárcel) y participar en la elección. Pero esta alternativa parece lejana: ni el STF ni el STJ desautorizarían al tribunal electoral. El precedente sería grave, dada la enorme cantidad de políticos con causas penales que existe en Brasil.

Pero si esto finalmente sucediese, Brasil entraría en una situación surrealista: para que los votos de Lula se validen, el registro de su candidatura debería ser aceptado. En caso contrario, la elección podría ser anulada, un escándalo inédito.

"Hasta 2015, era necesario que más de la mitad de los votos fuesen considerados nulos para anular una elección, pero ahora, si el vencedor tiene sus votos anulados, ya sea por suspensión de registro, pérdida de mandato o anulación de diploma electoral, la elección también es nula", explicó el profesor de derecho electoral Joao Paulo Oliveira. Si Lula apela la descontada negativa del TSE, las cortes superiores podrían apresurar sus procedimientos. Ante una candidatura invalidada, los partidos tienen tiempo hasta el 17 de septiembre, 20 días antes de la elección, para cambiar de candidato. Si Lula saliese de prisión gracias a algún recurso, el procedimiento sería el mismo.Otra opción sería que Lula decidiese bajarse de la candidatura. En ese caso, quienes parecen "picar en punta" para representar al PT son Fernando Haddad, ex alcalde de San Pablo, y Jacques Wagner, gobernador del estado de Bahía de 2007 a 2014. Pero Lula los trató fríamente en su último acto público, el sábado por la tarde en San Bernardo do Campo, poco antes de entregarse detenido y viajar a Curitiba.

Lula podría hacer campaña desde la cárcel si los tribunales superiores validan su candidatura

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