Lula entrega a la estatal Petrobras los nuevos yacimientos marítimos
El presidente brasileño, Lula da Silva, cambiará la legislación que rige la explotación petrolera para dar total protagonismo a la estatal Petrobras en la explotación de los enormes yacimientos descubiertos mar adentro en los últimos años, conocidos como “campos subsal”. Las reglas se aplicarán a las nuevas reservas subsal, situadas hasta 7.000 metros bajo el nivel del mar frente al litoral centro-sur de Brasil, y que según especialistas contienen entre 50.000 y 100.000 millones de barriles de gas y petróleo...

Martes 01 de Septiembre de 2009

El presidente brasileño, Lula da Silva, cambiará la legislación que rige la explotación petrolera para dar total protagonismo a la estatal Petrobras en la explotación de los enormes yacimientos descubiertos mar adentro en los últimos años, conocidos como “campos subsal”.
  Las reglas se aplicarán a las nuevas reservas subsal, situadas hasta 7.000 metros bajo el nivel del mar frente al litoral centro-sur de Brasil, y que según especialistas contienen entre 50.000 y 100.000 millones de barriles de gas y petróleo. Halladas a partir de 2006, estas existencias son los mayores descubrimientos de hidrocarburos de los últimos 30 años y trasformarán a Brasil en un gran productor mundial.

El nuevo sistema. “El subsal es nuestro pasaporte al futuro”, aseguró Lula al presentar la iniciativa. Agregó que los recursos permitirán al país “pagar la deuda” que tiene con la educación y sentar las bases del desarrollo. Lula envió cuatro proyectos de ley al Congreso que cambian radicalmente el actual régimen. Bajo el sistema actual, las compañías participan en subastas para obtener derechos de concesión para explorar bloques. Si una firma, incluida Petrobras, hace un hallazgo y comienza la producción debe pagar impuestos y regalías. Entre estos existe el impuesto de “participación especial”, que varía según los volúmenes de producción. Este ingreso es hasta ahora compartido entre los municipios y Estados brasileños cercanos a las áreas de producción, lo que deriva en que muchos de los ingresos petroleros se distribuyan en pocas zonas. Tanto Río de Janeiro como los Estados del noreste se quejan por esta distribución.
  Lula propone cambiar todo esto para pasar a un sistema de participación de producción, en el que el gobierno federal sea dueño de una parte del petróleo producido, y no ya solamente del que se encuentra en el subsuelo. Las licitaciones se harán según cuánta producción las compañías privadas estén dispuestas a entregar al Estado. Los que ofrezcan un mayor porcentaje ganarán. Pero además, el ministerio de Minas y Energía decidirá si da a Petrobras los contratos directamente o convoca a licitación. Los contratos tendrían una duración máxima de 35 años.
  En lo que se refiere a los yacimientos subsal en aguas profundas, serán explotados sólo por Petrobras. Aunque otras compañías participarán, todas las decisiones, desde la perforación hasta la contratación de equipos, estarán en manos de Petrobras.

Inyección de capital. El plan para la explotación de los yacimientos marinos profundos requerirá de una inyección de capital estatal de unos 50.000 millones de dólares en Petrobras. Esta tendrá una participación garantizada de por lo menos el 30 por ciento en los proyectos del subsal.
  El sistema crea una nueva empresa estatal que se encargará de administrar los campos subsal, llamada Petrosal. Tendrá poder de veto sobre todas las decisiones de producción y exploración. A su vez, el Consejo Nacional de Energía de Brasil decidirá qué compañías pueden vender el crudo que comparten con el Estado. También decidirá qué áreas petroleras son consideradas estratégicas y caen bajo las reglas de los campos subsal. El esquema de toma de decisiones aparece de ese modo bastante confuso.

Fondo social. El gobierno federal creará además un fondo de desarrollo que se nutrirá de los ingresos procedentes de los ingresos de las áreas subsal y lo invertirá en proyectos de ciencia, tecnología y desarrollo, pero especialmente en educación, cultura y lucha contra la pobreza. Este es el aspecto social del plan, con el que Lula planea consolidar su popularidad a largo plazo, mucho más allá del fin de su actual mandato presidencial, cuando ya no podrá presentarse para un tercer período. (Reuters y AP)