Lula designó a su sucesor: "Voten por Haddad", dijo desde la cárcel
Hoy vencía el plazo que el Tribunal Superior Electoral dio para que el expresidente nombrara un sustituto.
Luiz Inácio Lula da Silva despejó hoy la última duda formal en torno a su fallida candidatura presidencial en Brasil. El encarcelado exjefe de Estado confirmó en una carta que Fernando Haddad, exalcalde de San Pablo, será su sustituto como candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones presidenciales de octubre.
En un carta leída durante un acto proselistista de su partido frente a la cárcel donde está preso en Curitiba, Lula dijo que le está pidiendo al partido "la sustitución de mi candidatura por la del compañero Fernando Haddad",
La designación del hasta ahora candidato a vicepresidente era una formalidad y era esperada desde hace meses debido a la condena a doce años de prisión por corrupción de Lula, pese a que el PT insistió oficialmente durante semanas en la postulación del exmandatario.
El día de hoy era clave porque vencía el plazo que el Tribunal Superior Electoral (TSE) le dio al PT para nombrar a un sustituto de Lula en su fórmula presidencial. De no haberlo hecho, el partido se habría quedado sin candidato propio.
La estrategia del PT buscaba explotar hasta último minuto los plazos legales para aprovechar el arrastre electoral de Lula, muy popular entre las clases más pobres por los programas sociales de sus dos gobiernos entre 2003 y 2010.
Lula se dirigió hoy directamente a sus simpatizantes en la carta leída frente a la cárcel de la Policía Federal en Curitiba. "Quiero pedir a todos los que votarían por mí, de corazón, que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la república", escribió el exjefe de Estado. "Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños", agregó.
Lula era claro favorito en todos los sondeos hasta que el TSE prohibió once días atrás su candidatura, debido a la llamada lei da ficha limpa ("ley de expediente limpio"), que le impide aspirar a cargos públicos por su condena por corrupción. La norma fue firmada en 2010 por el propio Lula cuando era presidente.
La gran incógnita ahora es si Haddad, un político de 55 años y exministro de Educación de Lula entre 2005 y 2012, conseguirá obtener los apoyos que obtenía el carismático exmandatario.
Lula sigue siendo por mucho el político más popular de Brasil pese a las acusaciones por corrupción. El expresidente fue condenado en enero en segunda instancia por cargos de que aceptó la reforma de un apartamento a cambio de favorecer a una constructora en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras y debe responder aún en varios juicios vinculados con la megacausa Lava Jato.
En los últimos sondeos electorales, sin embargo, el antiguo líder obrero llegaba hasta el 39 por ciento de los apoyos. Haddad, en cambio, alcanzaba sólo el 9 por ciento en una encuesta de Datafolha publicada ayer, realizada cuando ya era oficial la inhabilitación de Lula. La otra gran encuestadora brasileña, Ibope, le daba hoy el 8 por ciento.
Ciro Gomes, del izquierdista PDT, marchaba segundo con el 13 por ciento (Datafolha) y el 11 por ciento (Ibope) de los apoyos, mientras que la exministra de Medio Ambiente Marina Silva, del ecologista partido Rede, registra el 11 y el 9 por ciento.
Primer ubicado sigue siendo el ultraderechista Jair Bolsonaro, que consiguió subir ligeramente en las encuestas tras ser apuñalado la semana pasada durante un acto electoral en el Estado de Minas Gerais. Ibope le daba el 26 por ciento de los apoyos, cuatro puntos porcentuales más de lo que obtenía en la encuesta anterior.