Asunción. — "Hoy termina un Paraguay exclusivo, un Paraguay segreguista, un
Paraguay con fama de corrupción. Hoy se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades serán
implacables con los ladrones de pueblo". Fernando Lugo, el ex obispo católico, vestido con una
sencilla camisa tejida, asumió la presidencia del país, poniendo fin a 61 años en el poder del
Partido Colorado.
Lugo estuvo acompañado por casi todos sus colegas sudamericanos, muchos de ellos
enrolados en la izquierda que el ex obispo encarna. Lula, de Brasil; Hugo Chávez, de Venezuela;
Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia, y, también, Michelle Bachelet, de Chile y
Tabaré Vázquez, de Uruguay, apañaron al ex cura en su primer día como presidente paraguayo.
Cristina Fernández de Kirchner, quien para la percepción internacional también pertenece a esa
izquierda latinoamericana, calificó el cambio que vive Paraguay como "impresionante". Claro que
resta saber si Lugo se alineará con la izquierda radical de Chávez y Morales, o con la más moderada
y moderna de Bachelet, Vázquez y Lula.
Sin traje ni corbata. En todo caso, su llegada a la primera magistratura genera
gran expectativa en una población ávida de cambios y desencantada con una expansión económica que
no se traduce en mayor bienestar. El nuevo mandatario, que no usa trajes ni corbatas y casi siempre
calza sandalias, consiguió semanas atrás una dispensa del Papa Benedicto XVI para volver al estado
laico, permitiéndole asumir el poder sin conflictos con la Iglesia.
Uno de sus grandes desafíos será generar los puestos de trabajo que prometió, en
una economía altamente dependiente de sus exportaciones de soja y carne que no posee un aparato
industrial, pero en el que abunda la "industria" del contrabando y la falsificación de marcas.
Según una encuesta publicada por el diario ABC Color, el 76 por ciento de los paraguayos cree que
con el nuevo gobierno la situación mejorará. La pobreza afecta al 42 por ciento de los habitantes,
en su mayoría menores de 35 años. Además, la pobreza extrema es del 20 por ciento y la tasa oficial
de desempleo es del 13 por ciento, aunque los sindicatos afirman que supera el 20 por ciento. Pero
además Lugo también deberá imponer su autoridad en la heterogénea alianza que lo llevó al poder
sins que se resquebraje por las diferencias políticas que la cohabitan.
Para aumentar los ingresos del Estado, Lugo buscará renegociar al alza con
Argentina y Brasil los precios de la electricidad que recibe Paraguay por las dos represas
hidroeléctricas binacionales, en un acuerdo que promete ser muy difícil (ver aparte).
En Paraguay existe asimismo un profundo desencanto con el Mercosur, por las
profundas asimetrías con los dos socios mayores, Brasil y Argentina. Ayer, Lugo recibió la
solidaridad y el apoyo del otro miembro "chico" del Mercosur, Uruguay. El presidente Tabaré Vázquez
dijo que se pondrá al lado de Paraguay para luchar contra los desequilibrios del Mercosur
Modelo mixto. Fernando Lugo, quien gobernará hasta 2013, escogió un gabinete
económico moderado y se mostró proclive a abrir las empresas estatales al capital privado, en un
modelo mixto de gestión. Pese a ser percibido como un líder de izquierda, su principal socio
político es el Partido Liberal Radical Auténtico, que ostenta la vicepresidencia y cuatro de los
diez ministerios. Pero también pesan las organizaciones sociales e indigenistas, que presionan por
una drástica reforma agraria a marchas forzadas y ven como modelos a Chávez y Evo Morales.
Irán, un amigo. El vicepresidente de Irán, Samareh Hashemi, dijo en Asunción que
su país "es gran amigo de Venezuela y hoy tenemos otro amigo: Paraguay". Hashemi expresó que
"entregué al nuevo gobernante los saludos de nuestro presidente Mahmud Ahmadineyad. Queremos
cooperar en áreas en las que tenemos experiencia".