Los trabajadores cubanos cobrarán sus salarios según su eficiencia
La Habana. — Aunque muchos no se fíen y otros no se lo crean, el gobierno cubano continúa con las reformas económicas y sociales. Primero fue la posibilidad de tener internet, comprar celulares y electrodomésticos o alojarse en los hoteles. Ahora, en un impulso alejado de los preceptos socialistas, el régimen ha anunciado que comenzará a pagar a sus empleados...

Jueves 12 de Junio de 2008

La Habana. — Aunque muchos no se fíen y otros no se lo crean, el gobierno cubano continúa con las reformas económicas y sociales. Primero fue la posibilidad de tener internet, comprar celulares y electrodomésticos o alojarse en los hoteles. Ahora, en un impulso alejado de los preceptos socialistas, el régimen ha anunciado que comenzará a pagar a sus empleados públicos —la mayoría del país— según su rendimiento y sin techo salarial, en una nueva iniciativa del presidente, Raúl Castro, para reactivar la economía de la isla.

El viceministro de Trabajo, Carlos Mateu, explicó los alcances de la resolución 9/2008 por la cual las empresas deberán pagar según la cantidad y calidad de lo que las personas produzcan y no en base a los resultados en colectivo de todo centro laboral como ocurría hasta ahora. "El trabajador ganará lo que sea capaz de producir", señaló Mateu al diario estatal Granma.

Los críticos del modelo cubano suelen acusarlo de fomentar la ineficiencia, el incumplimiento y el ausentismo mediante reglas benévolas. Para los defensores lo que se busca es la justicia social y no dejar desprotegidos a los sectores más vulnerables.

Mateu defendió la resolución laboral y afirmó que el igualitarismo y el paternalismo son inconvenientes en un régimen comunista. "Si es dañino darle al trabajador menos de lo que le toca, es dañino también darle lo que no merece", enfatizó el funcionario. El nuevo sistema de pago "debe verse como una herramienta que ayude a obtener mejores resultados productivos y de servicios", sostuvo el viceministro, quien insistió en la necesidad de una correcta aplicación del mismo para que "cobre más quien más aporte".

Claro malestar. La insatisfacción salarial ha sido uno de los temas más mencionados por los cubanos, junto con el sistema de doble moneda existente en el país, expresado incluso en los medios nacionales a raíz del debate que promovió Raúl Castro para discutir lo que funciona y lo que no en la isla. El hermano menor de Fidel Castro reconoció, incluso, durante su período como gobernante interino, desde agosto de 2006, el problema en este aspecto, aunque a la par insistió en la necesidad de "producir más", sobre todo ante el incremento mundial de precios de alimentos, que Cuba importa en gran parte. En su discurso del 26 de julio de 2007, Raúl Castro admitió que el salario medio de los cubanos es "claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades" y que, por tanto, "dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo". Y al asumir formalmente la presidencia, el 24 de febrero, volvió a insistir en que Cuba debe lograr que el salario "recupere su papel" para proporcionar un nivel de vida "en relación directa con la importancia y cantidad de trabajo que aporte a la sociedad".

El sueldo promedio en Cuba es de 408 pesos cubanos (unos 19 dólares) a lo que debe agregarse los enormes subsidios en alimentos mediante una libreta de abastecimiento para todos sin distinción y los servicios. También la salud y la educación son completamente gratuitas. Cifras oficiales indicaron que un 60 por ciento de la población recibe divisas extranjeras o pesos convertibles (la unidad equivale a 1,08 dólar) ya sea como pago por estar vinculado a sectores laborales como el turismo o mediante el envío de remesas.

Muchas personas, incluso profesionalmente calificadas —la educación es obligatoria hasta el grado 12— prefieren no trabajar, ni estudiar pues obtienen más con la reventa en el mercado negro o por tener familiares en el exterior. Un reporte indicó que el 19 por ciento de los 2 millones de los que viven en La Habana se encuentra voluntariamente desempleado.