Lunes 08 de Septiembre de 2008
Berlín. — El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), la mayor formación del mundo de este tipo, se hundió ayer en una aguda crisis al renunciar de manera inesperada su presidente, Kurt Beck. El SPD gobierna en coalición con la democracia cristiana de la jefa del Ejecutivo, Angela Merkel.
La anunciada nominación de Frank-Walter Steinmeier, ministro de Relaciones Exteriores, como candidato a jefe de gobierno para las elecciones de septiembre de 2009 terminó así con un verdadero terremoto interno en el SPD. La crisis golpea al partido a un año exacto de las elecciones en las que Angela Merkel volverá a ser candidata de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).
El SPD, la agrupación política más antigua de Alemania, con raíces en el movimiento sindicalista del siglo XIX, languidece actualmente en niveles de popularidad del 20%, en contraposición con el 40% con que cuenta la CDU.
La unidad del SPD está siendo puesta a prueba en distintos frentes, entre otros en el Estado de Hesse, donde la socialdemócrata Andrea Ypsilanti perdió ante el actual primer ministro, el democristiano Roland Koch, en las elecciones locales de enero. Pese a haber fracasado, Ypsilanti volverá a tratar de quitarle el gobierno a los democristianos, ahora mediante una alianza con los Verdes y la tolerancia del partido La Izquierda (Die Linke). Una jugada que para muchos perjudicará al SPD en los comicios nacionales de 2009 y que contribuyó a la difícil situación que culminó en la renuncia de Beck.
Popular pero sin respaldo. Desmoralizado, Beck puso fin a meses de debates sobre su débil liderazgo y sus errores políticos en el enfrentamiento con La Izquierda. Desde hace meses se sabía que Beck daría un paso atrás en favor de Steinmeier, quien encabeza las encuestas como el más popular de los políticos alemanes, aunque carece de respaldo en las filas del SPD, donde se lo asocia con el ex canciller Gerhard Schröder y su programa de recortes sociales, la llamada Agenda 2010.
La secretaria general de la Unión Social Cristiana (CSU, aliada de la CDU), Christine Haderthauer, pronosticó que la "profunda fractura interna" del SPD crecerá aún más. "La izquierda del partido no perdonará a Steinmeier el haber sido el ideólogo de la Agenda 2010", aseguró.