El Mundo

Los seguidores de Bolsonaro, hartos de la inseguridad

Reunidos ante el departamento de su candidato, no dudan: "Bala a los delincuentes, los derechos humanos no sirven de nada".

Lunes 08 de Octubre de 2018

La playa, a sólo unos metros, está desierta. En el exclusivo barrio de Barra de Tijuca, en Río de Janeiro, la atracción es otra y la gente se reúne en la puerta del condominio en el que vive Jair Bolsonaro, el principal candidato a ganar las elecciones presidenciales brasileñas, para mostrarle su apoyo.

Cientos de personas, durante toda la tarde, van desfilando por el lugar. Los autos tocan sus bocinas en favor del ex militar. Todavía no se conocen los resultados, pero ellos ya se sienten ganadores. Lício Pires, de 47 años, se refiere ya a Bolsonaro como "nuestro nuevo presidente". Vino con su mujer y su hija rika, de 13 años. "Es así como se ve: hoy en Brasil ganará la coherencia y la familia", le dice a DPA.

La mayoría de la gente lleva la camiseta de la selección brasileña de fútbol. Las banderas abundan, así como los vendedores ambulantes. El atuendo más pedido es una remera amarilla que dice "Mi partido es Brasil".

Patrícia Amorim explica: "Vivo en Alemania y camino segura por la calle, sin miedo de morir. Este año estuve en Brasil dos veces, y en la primera fui víctima de un violento asalto: estaba con mi madre y la pasé muy mal. Es claro que voy a votar por quien me promete luchar contra la inseguridad". "Creo que para eso existen dos caminos. El primero es urgente y tiene que ver con combatir el crimen con eficiencia", agrega. "El segundo, más a largo plazo, es invertir mucho más en educación, vivienda y salud para que las personas no deban recurrir a la criminalidad".

Para Cássio Freire, funcionario público de 43 años, la solución en cambio debería ser otra y más contundente: "Bala para todos los bandidos, como ellos se lo merecen", dice sin eufemismos mientras toma una cerveza en un bar frente al condominio.

"Los derechos humanos no sirven para nada. Hoy un criminal entra por matar una persona, al mes sale y mata a otra", complementa Charles Robinson, que vino junto a su novia. Y además, agrega: "Es cierto que Bolsonaro dijo algunas cosas que tal vez no debió. El es 'lengua larga'. Pero también es verdad que es sincero y que no es políticamente correcto, como todos los demás. Yo tengo un hermano gay y siempre bromeé con él, le decía 'viado' (así se llama a los homosexuales en Brasil). Hoy resulta que ni una pequeña broma se puede hacer".

La mayoría de personas que pasa por el condominio, protegido por guardias de seguridad, muestra su aliento a Bolsonaro. Pero otros, desde sus autos, gritan consignas contrarias al ultraderechista. "Orden!", retruca un votante del ex militar a un hombre que vocifera "Ele no!" ("El no").Y en ese sentido, Daiane Lopes resalta la importancia de esa palabra: "La bandera de Brasil dice 'Orden y progreso'. Y justamente eso es lo que necesitamos: alguien que venga urgentemente a arreglar este descontrol en que se convirtió el país".

A la hora de establecer las máximas prioridades de la nación, consultados, los asistentes no dudan: lo primero es luchar contra la corrupción y lo segundo es mejorar la seguridad. "Sin seguridad no hay nada: no crece la economía ni el empleo, se aleja el turismo, se hunde el país", explica un hombre que no quiere dar su nombre.

La familia es otra de las grandes preocupaciones. "En esas protestas contra Bolsonaro (de las feministas) veía a las mujeres levantándose las blusas, mostrando los pechos. No quiero eso. Yo soy femenina, no feminista", remarca Vivian Pires. "Está en contra de dos cosas que yo tampoco apoyo: la ideología de género y el aborto", resalta Lígia Ayres. "Cuando las chicas que marcharon sean madres, tal vez lo entenderán de otra forma", reflexiona Lorena Fernandes, de 32 años y promotora de ventas.

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