Domingo 11 de Diciembre de 2011
Moscú. — Decenas de miles de personas en Moscú consiguieron superar su propio medio al poder estatal ruso y salieron ayer a la calle para pedir elecciones libres y justas. Unas manifestaciones de carácter político tan masivas (se habló de más de 100.000 personas) no se habían visto nunca en la capital rusa desde que Vladimir Putin llegó al poder hace 12 años. El enojo que sacó la gente a la calle lo provocó sobre todo el fraude electoral cometido por parte del partido de Putin, Rusia Unida, en las elecciones legislativas del pasado domingo.
Las personas cuentan una y otra vez que cuando hablan en el trabajo sobre las elecciones nadie dice que votó ese partido, que popularmente se conoce el "partido de los ladrones y maleantes". Desde el escenario de una repleta plaza Bolotnaya, en el centro de la capital, se escucharon los llamamientos de la oposición: "Rusia sin Putin". Pero no son los que se impusieron. La mayoría de las personas que salen a las calles son ciudadanos comunes y corrientes que están decepcionados, a diferencia de las escasamente concurridas manifestaciones de la oposición en el pasado.
Exigen su derecho a unas elecciones de verdad. "Yo no había vuelto a salir a la calle desde los años 90. Entonces protestábamos contra los comunistas. Pero la paciencia de muchos ha tocado a su fin", dijo Sinaida, de 68 años.
Moscú, blindada.El enojo popular se percibe con claridad en muchas de las personas que se encuentran en la plaza. Jóvenes y mayores dan rienda suelta a su descontento por las que, según la oposición, son las "elecciones más sucias" desde los tiempos de la Unión Soviética. Y realmente la dividida y en ocasiones incluso enfrentada oposición ha conseguido movilizar en forma de protestas callejeras a una gran cantidad de gente.
Sin partidismos.
Y la presión de la calle parece que seguirá. Para los manifestantes su principal enemigo es Vladimir Churov, a quien Putin nombró como director de la comisión electoral y cuya dimisión se exige en las protestas.
Además, en las manifestaciones se pidió la puesta en libertad de los presos políticos. "No queremos un derramamiento de sangre. No queremos una revolución. Queremos elecciones de verdad", pidió el reconocido escritor Boris Akunin.
Sobre todo Internet y el boca a boca ha servido para que las decenas de miles de participantes supiesen de la gran manifestación, que fue permitida por las autoridades. A pesar de la nieve y el mal tiempo en general, la gente acudió a la manifestación. Y son personas de diferente convicción ideológica. No obstante faltaban muchos críticos con el Kremlin, pues tras las espontáneas protestas de los últimos días, se encuentran en la cárcel. "Claro que tenía miedo de venir aquí. Pero ¡basta ya! No vamos a dejar que nos humillen. No somos un rebaño que acata en silencio y sin rechistar lo que los mandatarios hacen", dijo la joven de 24 años Ina Finochka. En su chaqueta se vio banderas del país con la leyenda "estoy contra la revolución". Ella y sus amigas nunca se habían atrevido a acudir a una manifestación de movimientos de la oposición como Solidarnost u Otra Rusia. La violencia con la que se han disuelto las protestas contras los comicios de los últimos días, así como las detenciones masivas, han disuadido a muchos rusos de salir a la calle. Sin embargo, la mayoría expresó su confianza de que el Kremlin reconozca las señales de la población como una advertencia. Muchos manifestantes transmitieron a sus amigos que todo transcurría de forma pacífica para convencerlos de que salieran a la calle.
Sin noticieros.
Y elecciones verdaderas significa para los manifestantes que a las fuerzas democráticas de la oposición se les permitirá concurrir y los medios que controla el Kremlin dejarán espacio a los que piensan de otra forma. El conocido periodista Alexei Pivovarov, de la televisión estatal NTV, amenazó con no presentar más noticias si se sigue sin mencionar las manifestaciones. En horario nocturno se mostró las manifestaciones, que tal vez haya sido la mayor protesta realizada desde que Putin llegó al poder.