Miércoles 06 de Marzo de 2013
Caracas.- Los restos del fallecido presidente Hugo Chávez quedaron expuestos en la capilla ardiente instalada en la Academia Militar, en Caracas, ante la que se aprestaban a desfilar los primeros seguidores tras una emotiva ceremonia protagonizada por familiares, mandatarios extranjeros y miembros del gobierno.
El féretro, abierto y colocado en el salón de honor del Libertador Simón Bolívar, fue arropado por sucesivas guardias de honor que iniciaron los mandatarios de Argentina, Cristina Kirchner; Bolivia, Evo Morales; y Uruguay, José Mujica.
Una prolongada ovación arrancó la guardia de sus cuatro hijos, Rosa Virginia, María Gabriela, Hugo y Rosinés, así como la que formaron los hermanos del mandatario y su madre Elena Frías, deshecha en lágrimas.
El presidente encargado, Nicolás Maduro, así como el líder del Legislativo, Diosdado Cabello, también observaron un momento de silencio ante el féretro, al igual que el alto mando militar.
Centenares de funcionarios y miembros del oficialismo comenzaron a desfilar ante la capilla ardiente, que estará abierta 24 horas hasta el viernes, mientras miles de personas aguardaban fuera la apertura al público.
La televisión oficial mostró imágenes del féretro descubierto, sin difundir directamente en pantalla el rostro del mandatario, fallecido el martes a los 58 años, como consecuencia de un cáncer.
La Academia Militar fue elegida para las exequias porque Chávez la consideraba su segundo hogar y cuna de su vocación política, que en 1992 le llevó a una fracasada intentona golpista y siete años después a la presidencia de Venezuela.
Sus restos habían sido trasladados desde el hospital militar, donde murió, y fueron acompañados por una gigantesca marcha roja, la última del carismático líder venezolano, que en sus catorce años de poder enfervorizó a los pobres de su país.
Durante el cortejo, el himno de Venezuela sonó con la voz grabada de Chávez y fue entonado con emoción por todos los presentes, al unísono. Un caballo blanco sin jinete, símbolo de la ausencia del presidente, tomó parte de la caravana, al igual que un militar uniformado de gala portaba entre sus manos una espada.
Centenares de seguidores, muchos vestidos con camisetas rojas, el color del chavismo, trataron de acercarse al auto, lanzando besos, plegarias y vítores, mostrándose todavía estupefactos por la dramática desaparición del mandatario.
Vestido con una chaqueta deportiva con los colores venezolanos, Maduro, cuyo primer decreto como presidente encargado para ordenar un duelo nacional de siete días apareció en el diario oficial, caminó delante del automóvil junto a Morales, ministros y otras personalidades.
Ningún alto responsable del chavismo, que afronta el reto de hacer perdurar su movimiento sin su único e indiscutido líder y se prepara para unas próximas elecciones con Maduro como candidato, hizo declaraciones.
Chávez, otrora un presidente omnipresente, murió sin poder despedirse de los venezolanos, tras combatir un cáncer que le fue diagnosticado en junio de 2011 y por el que fue operado cuatro veces en La Habana.
En la memoria colectiva de los venezolanos quedará impresa la última frase que le escucharon decir el 10 de diciembre, antes de partir a Cuba: “¡Hasta la vida siempre!”, dijo con la mano alzada.
El funeral de Estado tendrá lugar el próximo viernes con la presencia de al menos una decena de mandatarios. El gobierno no reveló por ahora donde serán enterrados los restos de Chávez, oriundo del Estado llanero de Barinas.
“¡Como Simón, Chávez al Panteón!”, corearon insistentemente los participantes en la marcha en alusión a Bolívar, con el que Chávez se identificó y aduló.
Chávez había regresado de La Habana el 18 de febrero, sin ser visto ni oído, después de haber sido operado el 11 de diciembre por cuarta vez de un cáncer, cuya naturaleza y detalles nunca se dieron a conocer.
Una marcha inédita
La marcha que acompañó al cortejo no tiene precedentes en la historia contemporánea venezolana. En medio del luto por la muerte del político de 58 años, que falleció la víspera víctima del cáncer que padecía desde 2011, ni la oposición ni la dirigencia chavista mencionaron el tema más inmediato por resolver: convocar nuevas elecciones.
“La agenda del país está supeditada al duelo” por el jefe de Estado muerto, dijo Mariana Bacalao, profesora de opinión pública de la Universidad Central de Venezuela.
El país enfrenta “dos encrucijadas: la del chavismo que es resolver internamente cómo quedan ubicados (el vicepresidente) Nicolás Maduro y Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional) y la calidad de las elecciones”, agregó.
Tras la muerte de Chávez el gobierno anunció que convocaría elecciones dentro de los próximos 30 días y que el candidato del oficialismo sería Maduro, pero no ha dado ni una fecha exacta ni explicaciones de por qué Cabello, como presidente de la Asamblea, no asumió el cargo tal como lo establece la constitución.
Entre la multitud, sin embargo, las consideraciones sobre las elecciones y la legitimidad de Maduro en el cargo parecían poco importantes. “Vengo a acompañarlo hasta el final”, dijo José Terán, un operador de grúas de 49 años.“Nunca nos lo esperábamos. Siento un profundo dolor porque perdimos a alguien muy querido...Tenía un corazón muy grande”, aseguró.