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Los republicanos de Bush se impacientan con su opaca campaña

Algunos temen que el ex gobernador de Florida, Jeb Bush,  no esté logrando distinguirse de sus rivales Donald Trump y Ben Carson. Lo quieren más enérgico en los debates.

Lunes 26 de Octubre de 2015

Durante meses, la campaña de Jeb Bush insistió en que era demasiado pronto. Demasiado pronto para preocuparse por las cifras en las encuestas del aspirante a la candidatura republicana a la presidencia. Demasiado pronto para agobiarse por el auge de rivales poco ortodoxos como Donald Trump y Ben Carson. Demasiado pronto para preguntarse si el otrora favorito es tan sólo un aspirante del montón. Pero a casi tres meses para que comiencen las primarias en Iowa, y con Bush aún en puestos intermedios de la concurrida carrera republicana, algunos partidarios creen que pronto podría ser demasiado tarde. “El momento es ahora”, dijo el representante de New Hampshire Carlos González, reflejando la sensación de urgencia que reina entre partidarios de Bush entrevistados por Associated Press.

Bush indicó el viernes a sus seguidores que comprende que hay que hacer un cambio. La campaña, que recaudó dinero más despacio de lo previsto, anunció grandes recortes de gastos, incluyendo una reducción de plantilla del 40% y los gastos operacionales de su oficina de campaña en Miami. Centrarán sus esfuerzos en Iowa, New Hampshire, South Carolina y Nevada, los cuatro primeros Estados en celebrar primarias. “Significa que tengo la capacidad de adaptarme”, dijo Bush de los cambios. Sin embargo, partidarios en esos Estados revelaron preocupaciones que van más allá de cómo administra sus recursos la campaña. Algunos temen que Bush no esté logrando distinguirse de sus rivales pese a un mes de agresiva campaña en televisión. Muchos dijeron que querían ver a Bush más asertivo y enérgico en los debates, en sus avisos de TV y actos de campaña. Les preocupa que no sea capaz.  Su abogado, Steven Zumbach, señaló: “Va a tener que correr algún riesgo. A menos que haga eso, va a ser difícil”.

Signos de volatilidad. Sus asesores de campaña dicen comprender el nerviosismo, pero lo atribuyen a unas primarias poco habituales que desviaron la atención de los candidatos más tradicionales, y no a un indicio de debilidad en el ex gobernador. El propio Bush pidió paciencia a los votantes recordándoles que a menudo los candidatos que lideran los sondeos en este punto de la carrera terminan por desaparecer.

También hay signos de volatilidad en la carrera republicana. Tras pasar el verano y el otoño como líder en encuestas, Trump parece perder terreno en Iowa ante Carson, un novato de la política aficionado a las declaraciones provocadoras sobre musulmanes y el Holocausto. La mayoría de los entrevistados por AP dijeron que permanecían leales a Bush. Creen que su metódica estrategia ante los problemas y su historial como gobernador de Florida le convierten en el republicano más cualificado para ser presidente. Sin embargo, se preguntan si hay espacio para un candidato como Bush en una carrera en la que los votantes parecen ansiosos por expresar su descontento con Washington y con cualquiera con un pasado en la política. “Va a tener que dar un paso al frente en un mes”, dijo Barbara Smeltzer, veterana activista republicana. “Va a tener que empezar a mostrar algo de músculo”. “Mi principal preocupación es que su mensaje no está llegando. Cambiar eso depende de su campaña”, dijo a su vez Carroll Duncan, republicana de Dorchester, South Carolina.

Trump, el más elegible

Los votantes republicanos ven a Donald Trump como su candidato más fuerte para las elecciones presidenciales de 2016, según la encuesta de AP-GfK que destaca el fuerte contraste entre los votantes del partido y sus mejores profesionales en relación con la fuerza política del magnate.

Siete de cada 10 republicanos y votantes registrados inclinados al Partido Republicano dicen que Trump podría ganar en noviembre de 2016 si es nominado, y esa es la cifra más fuerte que tenga cualquier candidato. En comparación, seis de cada 10 dicen lo mismo del neurocirujano retirado Ben Carson, quien como Trump ha aprovechado la poderosa ola de furia contra el establishment y que define las primeras fases de la competencia hacia las presidenciales.  Irónicamente, gente del Partido Republicano —especializada en ayudar a los candidatos a realizar campañas y ganar elecciones— considera a Trump y a Carson como los candidatos menos elegibles para los comicios generales. Aunque Trump y Carson son populares en las encuestas hacia las primarias republicanas, ambos han utilizado una retórica polémica que ha ahuyentado a algunas minorías. Trump etiquetó a los inmigrantes mexicanos de violadores y delincuentes, mientras que Carson dijo que no apoyaría un candidato musulmán.

 

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