El Mundo

Los prorrusos liberaron a una misión europea que tenían secuestrada

Secesionismo en la ex Unión Soviética. El gesto, cumplido a pedido de Moscú, llevó algo de distensión luego de la muerte de al menos 46 manifestantes en la ciudad de Odessa.  

Domingo 04 de Mayo de 2014

Ucrania sigue al filo de la guerra civil, luego de la muerte al menos 46 personas el viernes. Pero ayer la tensión se alivió algo, cuando los milicianos prorrusos liberaron a una misión de observadores militares europeos que mantenían secuestrados desde hace una semana. Ucrania, sin embargo, mantuvo su operación contra la posición más fuerte de los paramilitares prorrusos, en cercanías de la ciudad de Slaviansk.

   Con la mediación de Rusia, que tutela a los separatistas armados, los miembros de la misión de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa), integrado por cuatro alemanes y tres miembros de República Checa, Dinamarca y Polonia arribó por vía aérea a Berlín. Cinco militares ucranianos que acompañaban al grupo fueron liberados y trasladados a Kiev. Anteriormente un sueco ya había sido liberado por motivos de salud. El secuestro colectivo terminó así de buena manera, y sin que se debiera ceder a las exigencias de los irregulares prorrusos, quienes exigían la liberación de detenidos de su movimiento. Los extremistas acusaban a los observadores europeos de “espionaje”.

   En el aeropuerto de Berlin los liberados fueron recibidos por la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, sus pares de la República Checa y Dinamarca, como así también representantes del gobierno polaco y sueco. “Se nos sacó un gran peso de encima. La presión era enorme”, admitió el coronel alemán Axel Schneider, jefe de la misión de la OSCE. Los observadores fueron trasladados primero de Slaviansk a Donetsk, desde donde partieron en un avión alemán hacia Berlín. “Estamos felices de estar por fin fuera. Teniendo en cuenta las circunstancias, estamos bien. Escuchamos de cerca los tiroteos de los últimos días”, afirmó Schneider. Según el oficial, en los últimos días la “amenaza era cada vez mayor”. Los miembros de la misión de la OSCE, que estaban secuestrados desde el 25 de abril por los separatistas prorrusos, fueron entregados en un puesto de control cerca de Slaviansk al secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland, y a un enviado del Kremlin.

Pedido ruso. Tras la liberación, Rusia exigió al gobierno de Kiev que interrumpa su “operación antiterrorista” contra los separatistas el este del país. “Los milicianos no intercambiaron a los hombres por compañeros presos, sino que los liberaron como un gesto”, remarcó el mediador enviado por del Kremlin, Vladimir Lukin. “Espero que este paso voluntario se vea respondido por un gesto igual de noble”, agregó Lukin.

   Kiev desechó de plano esa opción, y señaló que la presencia de Lukin marcaba por sí sola la injerencia activa de Moscú en el conflicto ucraniano. El ministro del Interior ucraniano, Arsen Avakov, informó de nuevos combates en Kramatorsk, cerca de Slaviansk, donde una importante torre de televisión y varios puestos de control callejeros fueron tomados por las tropas del gobierno. Avakov no dio detalles sobre bajas. Pero otras fuentes en Kiev informaron de al menos seis separatistas muertos y 15 heridos en Kramatorsk. Un centro “antiterrorista” informó que los puntos de ingreso y barrios alrededor de Slaviansk han sido tomados por las fuerzas de seguridad. En Slaviansk, ciudad de 120.000 habitantes y principal bastión de los separatistas, un portavoz de estos informó de la muerte de 11 civiles y cuatro milicianos, aunque no se pudo confirmar de forma independiente esta información, muy reiterada por los medios rusos. Los separatistas aseguran que irregulares nacionalistas ucranianos “dispararon contra civiles desarmados”. También dijeron que en un poblado cercano, Andreyevka, murieron 10 personas la noche del viernes y otras 40 resultaron heridas. Estas afirmaciones, empero, parecen enderezadas a lograr el objetivo político de los separatistas: una invasión rusa para defender a la población prorrusa de una agresión ucraniana. El Parlamento ruso aprobó, poco antes de la anexión de Crimea en marzo pasado, una ley que habilita al gobierno a invadir países donde existen minorías de rusos ante una amenaza a su integridad.

Odessa. El viernes Ucrania sufrió su peor jornada desde que estalló la crisis separatista en febrero pasado, con un total de 46 muertos, 214 heridos y 144 detenidos en la ciudad portuaria de Odessa, donde el viernes se registraron fuertes enfrentamientos callejeros entre prorrusos y proucranianos. En ese escenario, fue incendiado intencionalmente un edificio sindical en el que se refugiaban prorrusos. Las autoridades decretaron tres días de luto por la tragedia.

   Moscú asegura haber recibido “miles de peticiones de ayuda” del este de Ucrania. “Son gritos de desesperación y de ayuda”, apuntó con dramatismo el vocero. Moscú exigió al país vecino “información inmediata” para aclarar si entre las víctimas hay rusos. Parece claro que, más allá de la responsabilidad ucraniana en Odessa, el Kremlin busca aprovechar el episodio y sumarle datos incomprobables, como estos miles de presuntos pedidos desesperados de auxilio.

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