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Los indignados de Brasil marcharon en repudio a la corrupción política

Brasilia. - "Independencia o muerte", gritó el príncipe de Brasil Dom Pedro de Alcantara en las márgenes del río Ipiranga, hecho que culminó en el proceso de emancipación política del país...

Jueves 08 de Septiembre de 2011

Brasilia. - "Independencia o muerte", gritó el príncipe de Brasil Dom Pedro de Alcantara en las márgenes del río Ipiranga, hecho que culminó en el proceso de emancipación política del país el 7 de septiembre de 1822. Pasados casi dos siglos de la independencia del país, muchos brasileños no manifestaron orgullo por esta fecha histórica. Levantaron su voz para mostrar un descontento de gran parte de la población: librarse de un problema político de orden interno, la corrupción.

Mientras la presidenta Dilma Rousseff encabezaba ayer el desfile del Día de la Independencia, en frente a la Esplanada de los Ministerios en Brasilia, cientos de manifestantes, en su mayoría jóvenes convocados a través de las redes sociales, se movilizaban en la capital y en más 50 ciudades de 20 Estados del país. Se trató de la primera vez que el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) enfrentó manifestaciones de este tipo durante el principal feriado nacional. Durante los ocho años de gobierno del antecesor y correligionario de Rousseff, Luiz Inacio Lula da Silva, no fueron registradas protestas similares durante los festejos patrios.

El centro de las manifestaciones fue en Brasilia, donde 2.500 personas (en su mayoría jóvenes, aunque también había niños y ancianos), lavaron en forma simbólica la sede del Congreso nacional y el Ministerio de Agricultura, una de las carteras que fuera blanco de denuncias de corrupción, y que al igual que las del Gabinete Civil y de Transportes, vieron caer a sus respectivos ministros.

Apoyo crítico. La protesta, aunque se definió como "no partidista", también sirvió de "apoyo crítico" al combate que la presidenta ha planteado contra los ilícitos con el dinero público. La manifestación, que tuvo réplicas en otras ciudades del país, fue convocada por grupos no gubernamentales a través de Internet y tuvo apoyo del Colegio de Abogados, la Conferencia Nacional de Obispos y la Asociación Brasileña de Prensa.

Esos organismos reconocieron el empeño de Rousseff en el combate a la corrupción, pero en una carta pública divulgada ayer también exigieron acciones "más concretas" a los responsables de los tres poderes de la Nación, pero sobre todo al Ejecutivo.

En San Pablo, unas 500 personas marcharon por la avenida Paulista sin banderas partidarias y al grito de "no es broma, en el Congreso sólo hay ladrones". La manifestación recibió el nombre de "caras pintadas", en alusión al multitudinario movimiento estudiantil de 1992 que exigió en su momento el "impeachment" (juicio político) del ex presidente Fernando Collor de Mello, acusado de corrupción. Según sus organizadores, el movimiento se vio reforzado después de que la Cámara de Diputados absolviera a la legisladora Jaqueline Roriz, quien fue filmada recibiendo un soborno por parte de un empresario.

El poder de las redes. El movimiento, que reúne a ciudadanos desvinculados de los partidos políticos, fue coordinado a través de las redes sociales de Internet, y se manifestó explícitamente contra las denuncias de desvío de dinero público, fraudes en licitaciones y otros delitos de corrupción.

Paralelamente se llevó a cabo el tradicional acto del "Grito de los Excluidos", que sí se realiza cada año a favor de la justicia social y los derechos humanos. Las manifestaciones tuvieron como eje los escándalos de corrupción, los proyectos de obras en la Amazonía, el Código Forestal y las obras para el Mundial Brasil 2014. En las 12 ciudades que serán sedes durante el Mundial 2014, los grupos de manifestantes cuestionaron las remociones de población y desalojos a causa de las obras de los nuevos estadios de fútbol.

Austero desfile. En tanto, de los actos oficiales participaron entre otras personalidades la presidenta Rousseff y el campeón mundial de natación, César Cielo. El acto público oficial realizado como es tradicional en la Explanada dos Ministerios, en Brasilia, contó con la participación de unas 40.000 personas y fue el desfile más austero desde 2003, cuando asumió el gobierno del ex presidente Lula.

Malestar en el PT

El oficialista Partido de los Trabajadores (PT) puso de manifiesto su malestar por la “limpieza de funcionarios” promovida por Dilma Rousseff. Desde el PT temen que las acciones de la presidenta terminen catalogando la gestión de Lula como “corrupta” ya que todos los funcionarios despedidos eran heredados de su gobierno.

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